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Estelas de Guerrero en el Arqueológico de Badajoz V2.0

Esta más que una continuación o versión extendida y actualizada en datos y fotos de la primera:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

Quiere ser más bien una “versión en condiciones” del artículo, ahora que dispongo de bastantes más datos, estoy mucho más experimentado en el arte de elaborar este tipo de publicaciones y sobre todo, porque dispongo de muchas más fotos, más actuales, del 2015, aquellas eran del 2007.

No obstante os remito primero a aquel artículo, pues le tengo un cariño inmenso por ser el tercero de mi blog y el primero en que traté un tema que me apasiona particularmente: la antigüedad ibérica.

También aparecen allí algunos objetos enigmáticos que ya no estaban o yo no vi en 2015 en el Museo Arqueológico de Badajoz, en particular una especie de “Ojo de Horus”.

Qué son las Estelas de Guerrero

Las estelas de guerrero son bloques de piedra de uno a dos metros de altura decorados con motivos o con figuras esquemáticas, que representan a un personaje portador de espada, lanza y escudo, rodeado de otros objetos, que a veces incluyen un carro ritual de guerra.

Parecen albergar en su decoración expresiones de un lenguaje ideográfico definido y codificado, referidas a realidades concretas y que transmiten mensajes que en su época debieron ser bastante explícitos.

Una posibilidad para el escudo es que representase el identificador de un pueblo determinado, como los posteriores escudos de armas de poblaciones, territorios o naciones.

Las estelas de guerrero se han documentado en Extremadura y en todo el suroeste de Iberia desde 1.300 a.C. hasta 650 a.C. es decir, se encuadran fundamentalmente en la Edad del Bronce ibérica (1.550 – 750 a.C.).

Se hincaban en el suelo y se han encontrado en tierras altas, podrían constituir hitos junto a pasos de montaña, vados, caminos de trashumancia, pozos o delimitando el territorio. En algunas aparecen jefes guerreros acompañados de su armamento, probablemente como consecuencia de prácticas funerarias del final de la Edad del Bronce, que reflejarían contactos con pueblos que llegaron antes que los fenicios al suroeste ibérico (1.100 a.C. como pronto).

Se han encontrado algunas en el Algarbe ya del siglo VII a.C. (primera Edad del Hierro), con inscripciones en lengua tartesia o del suroeste.

Observaciones que hice en mi última visita al Museo Arqueológico de Badajoz que me llamaron bastante la atención:

  • En algunas aparecen parejas y no un guerrero solo
  • En algunas aparecen también arcos y flechas, además de espada, lanza y escudo
  • En una al menos el personaje representado parece ser una mujer armada (una guerrera)

De estar yo en lo cierto con ellas, podría tener su importancia en el concepto que se tiene de la sociedad de aquella época y territorio. No he encontrado ninguna otra tesis que las trate en publicaciones o documentales y me gustaría conocer la opinión de los entendidos al respecto.

Contexto (pre)histórico

Veamos ahora algunos datos cronológicos de la época en que se dieron las estelas de guerrero del suroeste, en su área y otras relacionadas, desde unos siglos antes, para entender qué condiciones pudieron desembocar en su aparición y cómo era su mundo. En cursiva datos mitológicos, que si bien en principio no cabe tomar como realidad, sí que suelen dar buenas pistas acerca de ella.

3.000-1.200 a.C., se desarrolla en Creta la civilización minoica, cultura pre-helenística del bronce.

3.000-2.000 a.C., Cultura Megalítica en Europa occidental estructurada en clanes familiares. Sus ritos religiosos se basan en la sepultura familiar y en la creencia en la continuidad tras la muerte, honrándose a los antepasados fallecidos mediante el levantamiento de grandes piedras. Estas costumbres se extienden por toda la costa mediterránea, atlántica y del Mar del Norte. Una hipótesis es que la expansión de esta cultura se debe a los comerciantes costeros. Su origen no es indoeuropeo, aunque sí que tuvieron que incorporársele los indoeuropeos llegados al oeste y mezclados con los antiguos europeos.

Le sucede la Cultura del Vaso Campaniforme, que se expande desde Iberia hacia Europa central y occidental, con aparición dela individualización del poder. Y a esta le sucede el Bronce Inicial, que mediante la aleación de estaño y cobre dispone de nuevas armas y herramientas. El foco hispánico lo constituyen Huelva, Portugal y Galicia. La Península Ibérica comienza a recibir la visita de prospectores de metal del oriente mediterráneo. Los focos metalúrgicos más importantes se encuentran en el sur y en el oeste, importándose productos del Mediterráneo oriental y exportándose cobre, estaño y oro.

Expansión de lenguas (proto) bereberes desde el Magreb hasta Egipto. Aparición de Escritura Lineal Atlanto-Líbica, junto con motivos de círculos concéntricos en Marruecos, Iberia, Francia, e Islas Británicas.

  • 3.000 a.C., inicio del Calcolítico o Edad del Cobre en el suroeste de Iberia. En el noroeste de iberia aparecen inscripciones Escritura Lineal Atlántica, con signario y lengua muy semejantes lo líbico-bereber-canarias y mensajes que parecen relacionarse con una tradición sobre la Atlántida. Llegan a las Islas Británicas un grupo de pescadores ibéricos desde la costa cantábrica dejando la huella genética más común en las islas. En Irlanda sucesivas invasiones han dejado la isla bajo el yugo de fomorianos y firbolgs que también colonizan Gran Bretaña y el norte de Francia.

2.700-1.700 a.C., Calcolítico Pleno en el Suroeste de Iberia.

2.650-2.150 a.C., reino Antiguo en Egipto, amenazado por las tribus de Libia y Nubia

  • 2.600 a.C., construcción de la pirámide de Keops.
  • 2.500 a.C., inicio de la metalurgia del hierro, mantenida en secreto, por los hititas. La Biblia y la epopeya de Gilgamesh hablan del diluvio universal.
  • 2.150 a.C., Túbal nieto de Noé funda Toledo y Badajoz.

2.050-1.640 a.C., reino medio en Egipto.

  • 1.720 a.C., los hicsos (de origen incierto ¿tal vez relacionados con Iberia?) invaden Egipto, introducen carros más rápidos, bronce de alta calidad y el arco compuesto

2.000-1.000 a.C., Micenas en el Peloponeso es el centro motor y distribuidor del bronce en el Mediterráneo. Los micénicos o aqueos desarrollan una pujante civilización; sus jefes usan armaduras – camiseta de bronce; llegan a conocer el hierro pero dependen de los hititas que poseen las minas.

El Argar es la primera cultura urbana del occidente mediterráneo con formas políticas monárquicas en la costa y feudales en el interior. Se trata de una civilización de grandes poblados con murallas y abundantes instrumentos y armas de bronce. Todo apunta a que pudo ser establecida por colonos llegados desde el Egeo.

Se trazan en Europa rutas comerciales continentales, como la del ámbar del Adriático al Báltico, en una etapa de paz comercial con un sistema de respeto al comerciante extranjero.

  • 2.000 a.C., aparecen en Anatolia los carros abiertos tirados por caballos, que se extienden y empiezan a usarse en Europa, Asia y norte de África.
  • 1.759 a.C., refundación de Toledo y Badajoz por Hércules.
  • 1.668 a.C., A la muerte de su nieto Hispan, Hércules viene a reinar a España, siendo Toledo su asiento. Este rey enseña a sus súbditos la medicina, las armas, el arado y las viñas, que le veneraron como a un dios tras su muerte.

1.565-1.085 a.C., Reino Nuevo en Egipto.

  • 1.550 a.C., Comienzo de la Edad del Bronce en Iberia en El Argar. Según Platón la Atlántida (su acrópolis) queda sumergida bajo el océano como consecuencia de un terremoto.

1.500 – 1.000 a.C., en las estepas euroasiáticas se e introducen los bocados y las bridas, posibilitando la equitación.

  • 1.500 a.C., aparece la escritura alfabética sobre tablillas en Ugarit, ciudad-estado semita costera al norte de Canaán. Llegan a Irlanda las Tuatha de Danaan, hadas que veneran a Dana; aniquilan a los fomorianos y expulsan a los firbolgs a las islas del oeste.

1.400-1.300 a.C., contactos de El Argar con el Mediterráneo oriental; cerámica micénica de esta época encontrada en el alto Guadalquivir.

1.389-1.200 a.C., Imperio Hitita en Asia Menor, conocen el secreto de la obtención del hierro que les da el predominio sobre otros pueblos.

1.352-1.335 a.C., reinado en Egipto de Amenofis IV o Akenatón ¿coincidiendo con el Moisés bíblico? el “Rey Hereje”.

1.300-1.000 a.C., Cultura de los Túmulos en Europa occidental, muy posiblemente como resultado de la mezcla de antiguos europeos e indoeuropeos. Conocen la metalurgia del bronce y entierran por inhumación. Se trata de una cultura pastoril combinada con la agricultura cerealista que aplica la tracción animal al arado.

Aparecen las estelas de guerrero en Extremadura y el suroeste de Iberia en general.

Cultura de los Campos de Urnas en Europa central, con más componente indoeuropeo que sus primos tumularios. Incineran los cadáveres para que las almas puedan abandonar la materia.

1.250-1.000 a.C., migraciones e invasiones de los “campos de urnas” junto con otros pueblos indoeuropeos del Egeo y Asia Menor conocidos como “Pueblos del Mar”, que irrumpen en Oriente Próximo, Chipre y Egipto.

  • 1.230 a.C., guerra de Troya.

1.200-750 a.C., período final de la Edad del Bronce en Iberia, con poblados agrícolas en los márgenes de los ríos, sistemas de riego, silos, roturación y arado de tiro animal; los aperos aún son de piedra, se crían ovejas y cerdos y se practica la trashumancia. No se da la acumulación de riqueza, con una densidad de población baja. Las principales culturas son El Argar, el Bronce Manchego, el Bronce del Suroeste y el Bronce Valenciano. En el suroeste, se encuentran espadas, puntas de lanza y flecha, hachas y cascos del tipo bronce atlántico y joyas de tipo irlandés. En el Argar sí se da la concentración de poder y se dominan la cerámica y la  metalurgia, dándose contactos con el Mediterráneo oriental y Grecia. El Bronce Manchego presenta los sistemas de defensa más potentes.

Los fenicios crean una confederación de reinos a lo largo de la costa de todo el Sáhara desde Egipto, entre los pueblos de la Antigua Libia.

1.200-900 a.C., se consolidan en el suroeste de Iberia las aristocracias militares, que controlan la ganadería y minería. Llegan comerciantes navegantes fenicios desde Tiro al sur de Iberia.

1.200-1.000 a.C., Bronce Final en Europa, la Cultura de Hallstatt se expande en grupos que posteriormente se conocerán como celtas: alpinos, ibéricos, galos, insulares (británicos e irlandeses), y también como germanos e itálicos, hasta la desembocadura del Danubio.

En Grecia el avance de los dorios, pueblo indoeuropeo conocedor del hierro, provoca el hundimiento de la cultura micénica; parte de esa población emigra a las islas y a la costa asiática, donde se desarrolla una floreciente cultura (jonios). Los dorios se establecen en lugares favorables como Esparta, Rodas, Frigia y Lidia. En esta época se crean los mitos y leyendas heroicos.

  • 1.200 a.C., en Biblos se da la primera escritura en fenicio sobre papiro. Los Pueblos del Mar invaden Egipto armados con espadas de hierro. En Iberia se produce un misterioso descuido en las fortificaciones.

1.112-1.074 a.C., en Oriente Próximo, época de predominio asirio bajo Tiglathpileser I.

1.100-800 a.C., pueblos célticos penetran en Iberia desde el sur de Francia y norte de Italia, herederos de las culturas de los Campos de Túmulos y Campos de Urnas, realizan inhumaciones en urnas de cerámica enterradas bajo túmulos, como unión de ambos ritos funerarios previos. Son pueblos guerreros armados con grandes espadas de bronce, escudos redondos y pequeños (los contemporáneos tartesios son de tamaño medio), cascos con penacho y carros de combate. En Extremadura y sur de Portugal los griegos les conocen como cynetes. Asimilan a los herederos de la Cultura Megalítica con sus dólmenes, pero reservándose la banda superior aristocrática. Edifican castros en los altozanos rocosos. Para enterrar a sus caudillos labran grandes lajas de pizarra en forma de estelas de guerrero. Existe un estrecho contacto entre estos pueblos y Tartessos.

Los fenicios recorren Extremadura para aprovechar su riqueza minera en plata y estaño.

  • 1.100 a.C., XXI Dinastía en Egipto, división del reino en Alto y Bajo Egipto. Se extiende el caballo como montura aún sin silla a Europa desde Ucrania.

1.000-800 a.C., Bronce Final pre colonial en Tartessos y suroeste de Iberia; con armas indígenas tartesias de “bronce auténtico” (10% de estaño), en los ámbitos onubense, gaditano, remontando el Tertis hasta Levante y la Vía de la Plata hacia Extremadura y Portugal.

  • 1.000 a.C., en Iberia se perfilan ya dos áreas culturales: íberos al este y al sur, sus actividades principales son la guerra, la artesanía y la agricultura; celtas al norte, al oeste y en el interior, caracterizados por los castros estables, la ganadería trashumante y las élites guerreras. En lo étnico, ambos grupos descienden mayormente de los habitantes originales de Europa occidental y son similares a las poblaciones celtas de Irlanda, Gran Bretaña y Francia contemporáneas a ellos. Los fenicios fundan Gadir (Cádiz); traen a Iberia el hierro, el torno de alfarero, el vino y el aceite de oliva, su escritura está ya plenamente desarrollada y extienden su uso por el Mediterráneo. Llegan a Irlanda los milesios, hombres procedentes de Iberia que vencen a las Tuatha de Danaan (hadas), la mayoría de éstas huyen a las islas de Tir Nan Og en el Atlántico. En Palestina los pueblos del mar (campos de urnas en origen) se han asentado como filisteos.

969-936 a.C., Tiro, aliada de Israel se convierte en centro de las ciudades fenicias, por ella salen las maderas del Líbano y los productos asiáticos y africanos hacia occidente.

  • 964 a.C., Salomón asciende al trono de Israel, que conoce durante su reinado el máximo esplendor y el control del comercio en el mundo árabe.

945-924 a.C., un jefe libio, Sheshonk, invade el delta del Nilo y funda la dinastía XXII con capital en Bubastris. Durante las siguientes dinastías se disgrega Egipto en pequeños reinos.

  • 926 a.C., tras la muerte de Salomón, el reino se divide en Israel y Judá.

900-800 a.C., Rodios y calcidios reinician exploraciones griegas de Iberia. Fundación de Rhode.

Más pueblos celtas cruzan los Pirineos estableciéndose al norte de los ríos Duero y Ebro, donde se mezclan con los íberos conformando los celtíberos.

  • 900 a.C., comienzo de las sociedades urbanas en el suroeste de Iberia. En Irlanda las Tuatha se refugian en las colinas huecas y en las aguas y reciben el nombre de Daoine Sidhe. Etruria hace aparición en la historia en el noroeste de Italia como talasocracia hegemónica en el Tirreno y el Adriático; un pueblo industrial que comercia con la Galia, Iberia, Italia y Grecia. En Oriente Próximo comienza el dominio asirio, haciendo primer uso extensivo del hierro y de la caballería sin carros.
  • 814 a.C., la reina Dido enviada de Tiro funda la factoría de Cartago, como escala para la marina mercante fenicia hacia Iberia.

800-600 a.C., fundación de factorías comerciales fenicias en Iberia: Sexi, Abdera, Malaca e Ibiza.

800-700 a.C. Pueblos celtas siguen cruzando los Pirineos penetrando en Iberia.

  • 800 a.C., en Austria la cultura de Hallstatt domina el centro de la ruta de la sal desde el Mediterráneo hasta el norte de Europa; las técnicas del hierro llegan a Salzburgo. En las sociedades del bronce sólo los reyes poseían un almacén de armas, sin embargo el hierro es abundante y permite al individuo labrarse su propio armamento, bandas armadas comienzan a migrar. Los celtas históricos son herederos de la mezcla de campos de túmulos y campos de urnas. En Iberia se produce la penetración generalizada del hierro desde el sur. Aparece la escritura en Tartessos (un signario emparentado con el Lineal B micénico) y comienza su período orientalizante, con influencias fenicias y después griegas. En Grecia se adopta el alfabeto fenicio, para cuya escritura se utilizan tablas.

  • 750 a.C., En Iberia existe un pueblo famoso que se granjea el respeto de los griegos por su nobleza, magnanimidad, opulencia, sabiduría y la antigüedad de su literatura, historia y leyes en verso: Tartessos. Este reino se haya en la desembocadura del Guadalquivir; se trata de un pueblo de atrevidos marineros que negocian con las islas occidentales ricas en plomo y estaño y se dirigen al Mar del Norte, a comarcas habitadas por britanos y germanos. En La Biblia se hace mención a Turta, que comercia con Tiro, cuyos productos son la plata, el hierro, el estaño y el plomo. La base económica de Tartessos son la ganadería y la pesca, a las que se suma el comercio, centrado en los metales, con gran desarrollo de la metalurgia de la plata, el cobre y el estaño. Sólo preocupados por mantener una extraordinaria posición económica, los tartesios no fomentan el desarrollo de una civilización. Su urbanismo no alcanza cotas superiores al poblado fortificado, en edificaciones de grandes dimensiones, pero de basta factura. Sin embargo, abundan en Tartessos los artículos de lujo: joyas, marfiles, muebles, fíbulas, broches, alfileres, hebillas y armas que igualan a las mejores de la época.
  • 700 a.C., cultura íbera desarrollada en entendimiento con la presencia de otras aún más avanzadas como fenicios y griegos.

Quiénes erigieron las estelas de guerrero

Haciendo una síntesis de la cronología expuesta en la zona y época de las estelas de guerrero, mi visión es que estas empezaron a ser levantadas por la Cultura de los Túmulos del Bronce atlántico en el cuadrante suroeste de la península ibérica fundamentalmente. Estas gentes eran herederos de la Cultura Megalítica y del Vaso Campaniforme.

Posiblemente recogían tradiciones del Calcolítico del suroeste (los motivos concéntricos, los cuernos) y recibieran influencias egeas a través del Argar (el dominio del bronce, los carros).

Posteriormente se les superponen y/o suceden pueblos proto célticos, que hacen suyas las estelas cuya panoplia e imaginería se les ajustan por completo. Estos mantienen un estrecho contacto con Tartessos, que va creciendo con el tiempo hasta el final del fenómeno, según el afamado reino va extendiendo su influencia.

Pero aquí quiero aclarar que no estoy de acuerdo en llamar a estas estelas “tartésicas”. La manifestación inicia en un pueblo de “tierra adentro” y de filiación más atlántica que mediterránea. El área de mayor concentración de las estelas son las cuencas del Guadiana (Anas) y el Tajo (Tagos), no coincide con la nuclear Tartéside, la desembocadura del Guadalquivir (Tertis). Sí es verdad que hacia su fin, forman parte de un territorio de creciente influencia tartésica y puede que este pueblo también las acabara asumiendo como suyas. Pero sería como llamar romano a algún fenómeno de claro origen galo.

Estas gentes eran fundamentalmente descendientes de los habitantes originales (paleolíticos) de Europa Occidental con ciertas aportaciones norteafricanas, indoeuropeas y mediterráneas. Si os interesa el asunto de su composición genética, me explayo sobre él en mis artículos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

Que os animo a consultar.

El entorno de Badajoz en la época

Las estelas y otros objetos de su época expuestos en el Museo Arqueológico de Badajoz corresponden a elementos hallados en la provincia del mismo nombre. Aunque ésta bien podría constituir aproximadamente el área central de aparición de las estelas de guerrero, no es la única donde se dan ni quizá claramente donde hay más concentración.

La ciudad está además situada en un extremo de su propia provincia, la más extensa de España. No obstante he considerado de interés retratar cómo era su entorno en la época de las estelas para mayor ilustración de aquel mundo, seguro que otras poblaciones donde se hayan encontrado estelas era muy similar. Y además, Badajoz, es la que considero “mi” ciudad, así que me he tomado la libertad de elegirla como ejemplo representativo.

Veamos: Al inicio del Calcolítico, 3.000 a.C., la abundancia de materiales encontrados señala la presencia de numerosos pobladores asentados sobre las vegas del Anas, cuyo modelo de asentamiento consiste en la mera ocupación del terreno al aire libre. La climatología es más bonancible que en épocas anteriores, apta para la existencia directa sobre el campo. Sus incipientes fundaciones poblacionales se basan en chozas rudimentarias, formando núcleos de organización aleatoria aunque con vocación de estabilidad, donde la población nunca supera al millar. Se consolidan la agricultura y ganadería con cierta estabilidad, propiciadas por la extraordinaria fertilidad de las tierras, la proximidad del agua, los excelentes pastos y la climatología benigna. Se dan las primeras actividades mineras y metalúrgicas, con la explotación, fundición y manipulación del cobre.

De entre 2.700-1.700 a.C. se encuentran en las inmediaciones de la ciudad vestigios de alfarería productora de platos y cazuelas carenadas y piezas de metal elaborado. Los yacimientos pertenecen a la margen izquierda del río, cerca de la población actual frente al barrio de San Roque, en el ámbito de itinerarios naturales que se dirigían al norte y el este remontando el curso de los ríos. Las excavaciones descubren formas circulares, de chozas y silos para granos; aparecen piezas de ajuar, brazaletes y torques; también cerámicas y utensilios.

A partir de 1.550 a.C. marca el inicio de la Edad del Bronce, la introducción de este metal de aleación junto con otras manifestaciones. La estructura social se vuelve más compleja, pasando del enterramiento colectivo al individual en cistas. Se extiende el uso de los instrumentos de metal, se acentúan los contactos exteriores y varía la tipología cerámica.

A partir de 1.000 a.C., durante el Bronce Final, aparecen las necrópolis con presencia de enterramientos individuales, consistentes en cuatro lajas de pizarra cubiertas por otra. De esta época se han encontrado hachas, espadas y otras armas, junto con cerámica variada con muestras del Campaniforme tardío, además de herramientas y utensilios. Se da una rica orfebrería consistente en joyas de oro macizo de gran tamaño y peso (hasta más de 2 Kg) con decoración incisa, en forma de torques, brazaletes, espirales y discos. Junto al hombre cazador y guerrero, la mujer ha adquirido otros papeles de significación e incluso predominio. Se han encontrado tesoros entre Badajoz y Mérida y otras poblaciones dispersas y alejadas. Las estelas de guerrero y los tesoros de oro demuestran la existencia de auténticas jefaturas en la organización de la sociedad.

Conviven dos tipos de asentamientos en la zona: castros militares en cerros de fácil defensa en lugares estratégicos junto a ríos y caminos y poblaciones estables junto a corrientes de agua en llanos y vegas aptos para el pastoreo y la agricultura, en ocasiones al abrigo de castros cercanos. Son tiempos de inestabilidad y enfrentamiento. La posición de Badajoz cubre ambas necesidades en las mejores condiciones y permanece ocupado en esta época, como atestiguan los restos encontrados tanto en sus terrenos fértiles a orillas del Guadiana como en todas las alturas que la rodean, los cerros de San Cristóbal, Orinace, Santa Engracia o La Muela. Está constatado el aprovechamiento bélico y estratégico de estas alturas que flanquean el Guadiana para la defensa de los territorios del entorno que incluye varias poblaciones rudimentarias. Este asentamiento correspondiente a un Badajoz primitivo es considerado por autores antiguos como el “Bada” o “Badía” de Plutarco y Valerio Máximo, sitiado por Escipión contra Viriato y por otros como “Budúa”.

Se han encontrado de la época en el área de la ciudad restos de viviendas de argamasa y mampostería que tenían cubiertas de ramaje, tanto de planta circular con (célticas) como rectangular (túrdulas). Este detalle (y es una reflexión mía) podría estar señalando la condición de zona de transición o frontera, desde luego de mezcolanza, para el valle medio del Anas (Guadiana). O también podría indicar la presencia de un puesto de avanzada tartesia en el actual emplazamiento de Badajoz, o ambas cosas a un tiempo.

Entre 800 y 500 a.C. continúa la presencia de tesoros, estelas de guerrero y utensilios de metal. A partir del siglo VIII a.C. los pueblos del suroeste, muy jerarquizados como demuestran las estelas funerarias de sus jefes, entran en contacto con las potentes culturas de la cuenca mediterránea. Estas les aportan nuevas formas culturales y objetos de lujo a cambio de materias primas, especialmente minerales. Los pueblos autóctonos sufren un profundo cambio, apareciendo los primeros asentamientos propiamente urbanos, con una población de élite (Medellín es un referente) que se entierra en necrópolis de incineración. Se construyen grandes santuarios como el de Cancho Roano y se introduce la escritura.

La (re)fundación mitológica de Badajoz por Hércules ha quedado plasmada en sus dos columnas en el escudo original de la ciudad, que (no tan) curiosamente, en una versión antigua en piedra tiene inscritos los nombres de sus dos hijos: Celtus e Íber.

El motivo de círculos concéntricos

Hay un elemento en estas estelas de guerrero normalmente presente, consistente en un objeto o símbolo consistente en 3-5 anillos concéntricos, yo cuento 4 las más veces incluyendo el círculo central, comúnmente catalogado como “escudo”. Además consta de una misteriosa forma de cuña siempre en la misma posición en cada anillo que podría representar una “entrada” hacia el centro de la figura o una escotadura técnica.

Lo cierto es que observando bien su posición y tamaño respecto de los supuestos guerreros, me surgen mis dudas de que esté representando un escudo protector:

  • Es demasiado grande, los escudos de los cynetes eran circulares pero pequeños y los de los tartesios de tamaño medio.
  • Siempre aparece sólo uno como máximo cuando a menudo hay una pareja de guerreros ¿compartían en ese caso el escudo? No parece probable.
  • El motivo aparece en una posición alejada del hombre, nunca cercana a un brazo portador, quizá como indicando perspectiva, representando tal vez un lugar, edificio o ciudad.

Veamos algunos datos:

  • El motivo de círculos concéntricos es característico de la Cultura Megalítica en Iberia, Francia, Islas Británicas y Marruecos.
  • Se han hallado más de medio centenar de poblados calcolíticos (fundamentalmente correspondientes al Vaso Campaniforme; fuente: Georgeos Díaz-Montexano – AtlantisRising.es) con diseño de patrón circular concéntrico más canal central, como el de Marroquíes Bajos en Jaén, encontrándose la mayoría en el suroeste de Iberia, entre Extremadura, Portugal y Andalucía.
  • Según Platón los guerreros atlantes usaban escudos circulares, espadas, lanzas, cascos, corazas, arcos, hondas y carros de combate y amurallaban sus ciudades mediante anillos o circularmente, también poseían grandes naves, puertos y dársenas.
  • Los campos de urnas – cynetes son pueblos guerreros armados con grandes espadas de bronce, escudos redondos y pequeños, cascos con penacho y carros de combate.
  • En la panoplia tartesia de la edad del bronce el escudo es circular de tamaño mediano (60 cm de diámetro), hecho de una o varias capas de cuero de distinto diámetro, encoladas y apretadas contra un molde de piedra o madera, con una empuñadora simple central proporcionando protección sólida, con una tira de cuero para llevar colgado. Muchos tienen una escotadura en forma de V, que podría servir para facilitar el manejo de una lanza o la visión. Este tipo de escudo es conocido tanto en el mediterráneo como en las áreas atlánticas durante el Bronce Final.

A mi parecer, tanto el motivo de anillos concéntricos megalítico – atlante, como la descripción de fabricación del escudo tartesio, encajan con lo que aparece en las estelas y se ha catalogado como “escudo”. Así que podría estar representando un poblado típico calcolítico (o la propia capital atlante) o bien los detalles de fábrica del escudo defensivo de guerrero. Mi sensación es que ambas explicaciones pueden ser ciertas a un tiempo. Es decir, los guerreros del suroeste del bronce estarían honrando en sus escudos la memoria de la capital y otras poblaciones del reino perdido de sus antepasados y ambas cosas se representarían en las estelas mediante el motivo de anillos concéntricos con escotadura – canal de entrada ¿qué opináis?

Si os ha resultado interesante

Gracias por leer este artículo y observar las fotos en él.

Os recomiendo encarecidamente visitar el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, el tema expuesto aquí es sólo una muy pequeña parte de lo que hay en él, aunque para mí la más querida y según su personal (siempre muy amable), lo expuesto no llega al 10% del inventario. Tomarse unas cañas y unas tapas en la Plaza Alta de la ciudad, de paso obligado al museo, antes o después de la visita, una delicia para el espíritu y el estómago.

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Y como no, el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, las salas correspondientes a la época, donde se exponen otras valiosas estelas y conjuntos de armas y tesoros, extremeños y de otras partes de España.

Todas las fotos que aparecen en este artículo las tomé personalmente en el verano de 2015. Tengo otras tantas en mi posesión que no añadí al artículo para no recargarlo demasiado, pero si alguien tiene mucho interés que me contacte.

Si os ha gustado este artículo, tal vez os interesen y me permito recomendaros mis otros artículos sobre la Iberia antigua, de los tiempos míticos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/06/11/mitos-de-la-antigua-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/04/01/emigracion-desde-el-sahara-del-pueblo-protoiberico/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

También tal vez os interese saber que estoy escribiendo, lenta pero inexorablemente, una saga épica (de ficción), con magia y aventuras por supuesto, ambientada en ese universo (que yo no he inventado sino investigado). De hecho todos estos artículos han ido “rebosando” de su construcción. Creo que su ambiente es un medio camino entre Tolkien y “Conan el Bárbaro”, desde luego con un toque mítico, poético y a la vez un poco macarra. Pero desde un punto de vista ibérico, hispánico. Se llama “Iberia Mítica” y un primer borrador está registrado en la propiedad intelectual. Si os llama la atención preguntad lo que queráis. Os iré informando.

Gracias.

Composición Genética de Iberia al final del Bronce (II) – Lenguas

Toda investigación histórica debe interesarse necesariamente por el lenguaje

(Giro Lingüístico)

Advertencia: si estos temas te interesan, te recomiendo que comiences por la primera parte del artículo, donde encontrarás introducción y traza genética:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

Traza lingüística, hipótesis

Voy a repasar mi tabla de “Pueblos de Iberia Mítica”, pero una vez que he recorrido los clanes genéticos maternos y paternos, voy a fijarme ahora en las lenguas o familias lingüísticas que se conoce que se hablaban en cada lugar en cada momento, o que se supone con alta o con alguna probabilidad, intentando rellenar los huecos para lo que aplicaré como siempre la “navaja de Ockham” (En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable). Al final del estudio procuraré dar coherencia y homogeneizar todos los datos.

Inciso: He de decir, que mi observación e intuición parecen decirme que la difusión e imposición de las lenguas van asociadas a los clanes paternos y no a los maternos, al menos desde el Neolítico. Recordemos que la distribución de los clanes maternos es mucho más homogénea, al menos en Europa, que la de los paternos, que establecen hegemonías claras por regiones. Sin duda había migración, mezcla e intercambio matrimonial en todos los milenios que estamos estudiando, desde el Paleolítico a la Edad del Bronce. No obstante, esas diferencias en la distribución me hacen pensar que eran las mujeres las que se integraban normalmente en el clan (y esta vez dicho en el sentido habitual de la palabra) de su marido, asumiendo su lengua y demás costumbres y no al revés. A su vez las sociedades patriarcales parecen imponer su lengua a las matriarcales (indoeuropeos a antiguos europeos). Y dentro de las patriarcales las militar, tecnológica y culturalmente superiores (latín sobre las lenguas celtas), aunque hay casos en que la lengua del “vencido” prevalece, cuando su cultura es abrumadoramente superior a la del vencedor, que lo que desea es integrarse en ella (griego en el Imperio Romano de Oriente, latín en Hispania y Galia frente a germánico antiguo). Advierto que todo este inciso son elucubraciones mías, seguro que antropólogos, historiadores, psicólogos, lingüistas… Pueden corregirme, lo cual agradecería mucho porque quiero saber cómo funciona todo esto.

Veamos:

 

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Paleolítico

16.000 a.C. hombres blancos en Europa, norte de África y Oriente Próximo hablan la lengua boreal, que es una definición conceptual para referirse a la raíz común para todas las lenguas actuales habladas en el norte de Asia, Europa y el norte de África, es decir para las pertenecientes a las familias indoeuropea, afroasiática, ugrio-finesa, turca y otras, incluyendo al euskera. En realidad la existencia de esta lengua hipotética se ubica entre y 13.000-8.000 a.C., durante los últimos milenios de condiciones de glaciación, pero sus ancestros paleolíticos que vivieron en unas condiciones que se mantuvieron prácticamente sin cambios, no podían hablar otra cosa que la antecesora de esta lengua. Los antepasados de todos los clanes maternos y paternos descritos para Iberia hablarían pues, esta lengua, excepto tal vez el haplogrupo E, que en 50.000 a.C. estaba localizado en Sudán y es el único africano, aunque tampoco puedo asegurarlo.

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13.000 a.C. pueblos recolectores en África nororiental (el haplogrupo E y tal vez ya E1b debería corresponder o formar parte de ellos) hablan proto-afroasiático.

9.580 a.C. origen mítico de La Atlántida entre Iberia y el Atlas. Como ya he comentado antes, en la zona del Estrecho solo podría tratarse del clan paterno R1b, junto con las úrsulas, helenas, taras… Gentes de las que sólo es posible afirmar que hablaran la lengua boreal o una de sus derivadas (proto-euskera, proto-afroasiático, proto-indoeuropeo…). También he dicho que los E1b1b, los cuales hablarían proto-afroasiático, en todo caso una derivada de la boreal ya habrían alcanzado la zona, pudiendo formar parte del pueblo mítico atlante. Sencillamente, la lengua de los míticos fundadores de la Atlántida, o siendo más pragmáticos, de los habitantes de la zona del Estrecho por aquel entonces, era la boreal o uno o más de sus dialectos.

Neolítico

8.000 a.C. la cultura Capsiana (marcador materno U6b atlante explicado en la primera parte) se difunde desde Marruecos hacia el noroeste de Iberia, llevando su lengua proto-bereber. Pueblos cazadores, las helenas (y veldas en menor medida) junto con los R1b repueblan Europa occidental desde el norte de la Península y el sur de Francia, hablaban una lengua de la familia boreal, que al ser los citados clanes materno y paterno “campeones” entre los vascos, me atrevo a llamar proto-euskera. Los pueblos cazadores de Europa central, también R1b, hablaban una lengua de la familia boreal que no debía de ser muy lejana del citado proto-euskera. Los indoeuropeos en el Cáucaso y al norte del Mar Negro, hablan proto-indoeuropeo. Tenemos por tanto, al fin de la Glaciación de Würm en Iberia una situación en que se hablan lenguas boreales, algo que podríamos llamar proto-euskera en todo el territorio y sobre todo en la frontera de la glaciación, al norte y la presencia ya del proto-bereber en el noroeste y pienso que en el área del Estrecho, que es de donde partía. Téngase en cuenta que estos pueblos paleolíticos, eran nómadas, de tradición más recolectora los capsianos y puramente cazadora los cantábrico – pirenaicos; pero en las áreas donde coincidiesen, es normal que las tribus hablasen distintas lenguas según su origen. Como proto-bereber y proto-euskera venían de un tronco común, boreal, es muy fácil que tribus con poblaciones mixtas (matrimonios…) acabasen teniendo por base una de las lenguas pero incorporando palabras y expresiones de la otra ¿qué pensáis?

7.000 a.C. los campesinos líbico-bereber-canarios (haplogrupos paterno E1b y materno U6a) irrumpen en Sicilia, Creta, Francia, Iberia, Italia y Canarias, también hablan proto-bereber. Este es un hito a mi entender importante y complejo desde el punto de vista lingüístico y poblacional. En anteriores artículos y versiones de mi tabla de pueblos de Iberia, llamaba a este pueblo llegado desde el Sáhara protoibérico, también porque lo había visto designado como tal en alguna fuente acreditada. Lo cual conduciría fácilmente a la idea errónea de que el futuro pueblo y cultura ibérica del primer milenio a.C. (franja mediterránea, plenamente participante del mundo mediterráneo de aquel entonces) sería de origen norteafricano. Y en parte lo era, pero no sólo, de hecho lo eran en mayor proporción los considerados celtas del oeste y sobre todo del noroeste. Otro tanto habría que decir de la lengua ibérica (veremos sorpresas más adelante). La única situación que puedo formular con los datos que tengo para este milenio sería la siguiente: Los campesinos líbico-bereber-canarios (E1b) junto con los cazadores autóctonos (R1b) forman el pueblo proto-ibérico, en unas proporciones aproximadas de 1 a 6 en el este y de 1 a 4 en el oeste. Se hablarían por tanto en Iberia las lenguas proto-euskera y proto-bereber, con mayor presencia de esta en el oeste, sobre todo en el noroeste. La abrumadora superioridad poblacional de los antiguos cazadores, por clan paterno recordemos, me hace apostar por la pervivencia del proto-euskera, sobre todo a medida que nos acercamos geográficamente a los Pirineos (y es donde sobrevive hasta la actualidad). Sin embargo, los norteafricanos, también por clan paterno, traían consigo una superioridad cultural: ya eran campesinos sedentarios y no cazadores, es decir, portadores del Neolítico, por rudimentario que fuese. Esto me hace pensar que su lengua proto-bereber prevalecería en aquellas comunidades que pasasen a esta nueva forma de vida, sobre todo en las zonas donde el E1b tiene mayor presencia (hacia el noroeste). Como he explicado antes, no consta diferencia entre estos dos grupos poblacionales respecto de los clanes maternos; helenas, úrsulas y taras volverían a la Península con los E1b, donde se juntarían de nuevo con sus parientes cazadoras.

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6.500 a.C. Llegan las jasmines desde Siria bordeando la costa mediterránea europea y después difundiéndose a lo largo de la atlántica, enseñando la agricultura. Este es un caso particular de migración, porque va asociado claramente a un clan materno y se le atribuye nada menos que la expansión neolítica a Europa. Aunque ya hemos visto que en 7.000 a.C. se les adelantaron los campesinos líbico-bereber-canarios en Sicilia, Creta, Francia, Iberia e Italia, en aquel caso un clan puramente paterno, todo lo contrario y esto es mi sensación, con un neolítico más rudimentario. Hay muchas posturas a favor de uno u otro origen de la agricultura y el neolítico en Europa, desde el norte de África o desde Próximo Oriente, a menudo agriamente enfrentadas. Mi opinión particular es que ambas son ciertas y se complementan. ¿Qué hablaban las jasmines al llegar a Iberia y el arco atlántico europeo? Hay una respuesta con la que estoy casi seguro de acertar: una lengua de la familia boreal, como el proto-euskera y el proto-bereber que he postulado en el hito anterior que se encontrarían en Iberia. ¿Qué clanes paternos las acompañaron hasta aquí? Ya he apuntado algunas hipótesis: los J2, los I2a y los R1a en ese orden. Muy posiblemente en los Balcanes se toparan con los E1b desembarcados desde Creta, pero algo me dice que no se les unieron en ese punto en su viaje hacia el oeste. Dos candidatos me parecen los más probables por proximidad geográfica y temporal:* el proto-semita y el proto-indoeuropeo. El primero estaba migrando desde el 8.000 al 5.000 a.C. desde el Sudán a Oriente Próximo, yo lo descartaría para las jasmines cuando dejaron Anatolia. El segundo se hablaba en la zona muy próxima del Cáucaso y el Mar Negro desde hacía dos milenios y es típico de los tres clanes paternos mencionados como compañeros de viaje de las jasmines, yo me decantaría por esta hipótesis a falta de otra más plausible, es decir por el proto-indoeuropeo. Nótese que las oleadas propias de indoeuropeos hacia occidente no se consideran hasta dos milenios más tarde, en todo caso y lingüísticamente, sería llover sobre mojado. Otra sensación mía es que la migración de las jasmines fue genuinamente liderada por mujeres, aparte de ser una sociedad matriarcal, también lo eran las de cazadores aborígenes y campesinos norteafricanos que encontraron en Iberia. También es posible que si se les unieron los E1b en Grecia, una migración misteriosamente masculina en apariencia, llegasen a Iberia hablando proto-bereber, lo que también se reforzaría con las comunidades campesinas encontradas allí, pero algo me dice que no fue así. Así que a partir de este momento se tendría en Iberia, sobre la situación señalada en 7.000 a.C. un aporte de jasmines en proporción de 1 a 5 sobre los clanes maternos ya presentes, es decir todos los demás. Una gente que trajo los avances más punteros en agricultura, por tanto la cultura superior del momento y posiblemente la lengua proto-indoeuropea, en todo caso una lengua boreal, en ese momento fácilmente interoperable con las otras dos familias lingüísticas presentes y que pudo permanecer en las comunidades fundadas por ellas e imponerse a poblaciones incorporadas de los dos grupos anteriores. Recuérdese que Jasmine es el segundo clan materno más numeroso (17%) en toda Europa, pero tiene aún más presencia en Iberia (excepto entre los vascos) y norte y oeste de Gran Bretaña.

6.000 a.C. presencia según su propia mitología de los tartesios en el Guadalquivir, en ella se cuenta que su rey fundador, Gárgoris, los sacó de la barbarie (cazadores aborígenes…) y les enseñó la vida sedentaria (campesinos norteafricanos…). Esto para mí encaja fácilmente con la formación del pueblo proto-ibérico que señalo a partir de 7.000 a.C. Está claro que tal avance era liderado por los llegados norteafricanos, por lo que me inclino a pensar que la lengua hablada en la desembocadura del Guadalquivir, se pudiera hablar ya de Tartessos (¿Atlantis…?) o no, sería más bien proto-bereber. Otra posibilidad no descartable es que las jasmines hubieran llegado hasta aquí, imponiendo su superioridad cultural a su vez y por tanto su lengua ¿proto-indoeuropea?

Megalitismo

5.000 a.C. Otro hito importante que refuerza lo que venía sucediendo al menos desde hacía dos milenios, los pueblos megalíticos o antiguos europeos se forman de la unión de los campesinos norteafricanos con los cazadores autóctonos en Iberia, Francia, Italia y las Islas Británicas, conformándose como sociedad matriarcal. La inmigración africana que abandonaba el Sáhara desecado otrora fértil durante los últimos milenios de glaciación, se va concentrando  hacia el oeste del Mediterráneo y extendiéndose hacia el norte siguiendo el arco atlántico, conformando la gran civilización neolítica occidental. Muy posiblemente las jasmines se sumaron y formaron parte de ella. Lo más sencillo es que siguieran hablando lenguas proto-bereber y proto-euskera, con mayor presencia de la primera en las poblaciones con mayor componente genético inmigrante. Dejo abierta la posible presencia temprana que apunté en 6.500 a.C. de lenguas proto-indoeuropeas, de la mano de las jasmines y sus compañeros.

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4.000 a.C. Se encuentra el marcador materno U6b1 en Canarias. Como he comentado (U6b) tiene poca presencia y va habitualmente asociado al paterno E1b, pero es un indicador también de la lengua proto-bereber.

Calcolítico

3.000 a.C. Este es un momento de cambios y aportes variados, culturales, genéticos y lingüísticos en Iberia. Hay indicios de que la civilización minoica de Creta visita Iberia en prospección de metal, su aporte genético en este momento sería prácticamente nulo, sin embargo he leído en varias fuentes que se trataba de un pueblo “no indoeuropeo”, emparentando con el proto-ibérico y el egipcio; pienso que ese parentesco era a través del haplogrupo E1b y de la lengua proto-bereber (recuérdese lo ocurrido a partir de 7.000 a.C.). Se produce la expansión bereber desde el Magreb hasta Egipto y muy importante lingüísticamente se comienzan a hacer inscripciones en ELA (Escritura Lineal Atlántica) en lengua proto-bereber y dibujos de círculos concéntricos (que recuerdan el esquema de la metrópoli atlante) en África noroccidental y Canarias. En Iberia y el arco atlántico europeo la cultura megalítica lleva 2.000 años de existencia (los míticos oestrymnios) y da comienzo el Calcolítico (Edad del Cobre). También se realizan inscripciones en ELA, así como dibujos de círculos concéntricos en Iberia, Francia e Islas Británicas, a donde llega un grupo de pescadores cantábricos (R1b), constituyendo su huella genética más común ¿Son estos los firbolgs y fomorianos de la mitología celta? En principio las lenguas habladas serían la evolución del proto-euskera y proto-bereber a partir de la situación dejada en 5.000 a.C. Desde las estepas de este de Europa llegan nómadas pastores pertenecientes a la tercera oleada indoeuropea y se asientan en los valles del Guadalquivir y del Ebro y en los Pirineos (posiblemente también en la Cordillera Cantábrica), lo que se atestigua con la presencia de los haplogrupos I2a y R1a en estas zonas y sobre todo con los restos en la toponimia de la lengua meridional-ibero-pirenaica, esta vez sí, claramente indoeuropea. Tratándose de una sociedad patriarcal de pastores con caballos domesticados hacía más de un milenio y varios siglos de vehículos con ruedas, a buen seguro mantuvieron e impusieron en caso de mezclarse, la lengua que traían, en los valles y montañas que ocuparon.

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2.200 a.C. La cultura del Vaso Campaniforme surge como evolución de la megalítica y se propaga desde Iberia a Europa Central y Occidental. En estos momentos en Iberia se puede deducir de todo lo anterior que se hablan tres familias de lenguas, afroasiática evolucionada del proto-bereber, que yo me atrevería a localizar más en el arco atlántico desde el Estrecho hasta Galicia, la indoeuropea meridional-ibero-pirenaica en las áreas que su propio nombre indica y las que he llamado proto-euskera, herencia de los cazadores paleolíticos en el resto del territorio, principalmente hacia el interior y el norte, en las zonas que han permanecido como más “autóctonas” libres de aportes norteafricanos e indoeuropeos. Pero todo esto es una simplificación y suposición mía intentando deducir la situación más plausible con los datos que conozco. ¿Qué lenguas y qué genética portaba el Vaso Campaniforme desde Iberia a Europa Central? Imposible de saber, los haplogrupos actuales en la zona son similares a los ibéricos, aunque con menor presencia de R1b (mayoritario también allí) y sobre todo de E1b (aunque no despreciable) y bastante superior de I2a y sobre todo R1a. La distribución de clanes maternos para entonces debía de estar ya bastante homogeneizada y estable entre ambas zonas. Las lenguas, independientemente de con qué familia(s) emigró la cultura, lo que está claro es que regresó con la indoeuropea. Este me parece un caso paradigmático de cómo Iberia es a la vez cuna y receptora de pueblos y culturas, como se ha visto ya a lo largo de los milenios.

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2.000 a.C. Otro momento crucial y polémico. Micenas en Grecia es centro motor y distribuidor del bronce; estos aqueos posiblemente visitan y colonizan el sur de Iberia en prospección de metal. Hay indicios genéticos (J2), mitológicos, algunos pocos arqueológicos y recientemente epigráficos para afirmar tal cosa. Yo estoy prácticamente seguro de que así fue, aunque la oficialidad actual en el mejor de los casos lo reconoce sólo como hipótesis improbable. La lengua que traían era el griego arcaico o micénico. Al mismo tiempo, surge El Argar en Almería, como primera cultura urbana del occidente mediterráneo. Algunas fuentes apuestan por que su origen hay que buscarlo en el Egeo, con mayores similitudes hacia la cultura material micénica que hacia la autóctona ibérica del momento (Tartessos), la lengua o lenguas que hablarían serían para mí las siguientes en orden de probabilidad: micénico, proto-euskera, meridional-ibero-pirenaica  o proto-bereber. Así que a la situación lingüística en Iberia formulada para el vaso campaniforme dos siglos atrás, habría que sumar la llegada de una cuarta lengua, también indoeuropea al sur peninsular: el griego arcaico o micénico, hablado por las clases dirigentes portadoras del urbanismo de corte egeo. Como vimos para el haplogrupo J2, según la mitología en 1.759 a.C. Hércules refunda Toledo, en 1.720 a.C. reina su nieto Hispan en Iberia y en 1668 a.C. Hércules anciano vuelve a reinar. Si estas reseñas mitológicas hacen referencia a alguna realidad (y las pruebas genéticas tienen por costumbre confirmar el fondo real de los mitos), existía un nuevo reino autoproclamado de toda Iberia, cuya clase dirigente hablaría griego arcaico… Por cierto, se me ocurre una solución genética y lingüística para los tres cuerpos de Gerión que Hércules encontró y derrotó en la desembocadura del Tertis y las tres lenguas que hablaban sus tres cabezas: R1b – proto-euskera, E1b – proto-bereber, I2a – meridional-ibero-pirenaica. Hércules constituiría el aporte J2 – micénico. Tal vez el mito refleje la diversidad étnica y cultural que los visitantes aqueos de principios del 2º milenio a.C. encontraron en el sur de Iberia y a la que eventualmente se impusieron.

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Bronce inicial

1.550 a.C. Bronce inicial, con foco en Huelva, Portugal y Galicia. A partir de la situación en los anteriores milenios, mi hipótesis es que se hablaban las siguientes lenguas en Iberia: lenguas proto-euskera (zonas más autóctonas del interior y norte), proto-bereber (zona foco del Bronce Incial, es decir, oeste), indoeuropeas (zona meridonal-ibrero-pirenaica) y micénico (también indoeuropea, clases dirigentes de la mitad meridional). Aquí el relato de Platón sobre la Atlántida nos habla de un hito importante, de la Desaparición de la acrópolis atlante bajo el mar  a consecuencia de un terremoto, tras una larga guerra contra aqueos (Cecrópidas de Atenas) y egipcios (Reino Nuevo) ¿Tal vez las colonias fundadas por la estirpe de Hércules, maduraron la forja del bronce durante más de cuatro siglos y tras tomar conciencia indígena como herederos de Gerión y de la antigua tradición megalítica de ciudades fabulosas de anillos concéntricos, se rebelaron e incluso intentaron dominar a la antigua metrópoli (Grecia) y a los viejos parientes (Egipto)?

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1.400 a.C. Sigue habiendo o vuelve a haber contactos de El Argar con el Mediterráneo Oriental y en concreto con Micenas. Parece fácil de suponer que se entendiesen en griego arcaico o micénico.

1.300 a.C. Cultura de los Campos de Túmulos de pastores cerealistas en Europa occidental e Iberia, siguiendo la situación tres siglos atrás se puede suponer que en Iberia se hablaran lenguas indoeuropeas, proto-euskera, proto-bereber y micénico (que podríamos empezar a denominar “íbero” de las clases dominantes), en las mismas zonas que en aquel momento. Aparecen las estelas del sudoeste.

 

Bronce final

1.200 a.C. Comienza otro siglo de cambios. Los fenicios llegan al sur de Iberia, su lengua es el fenicio, en principio una lengua semita, es decir de la familia afroasiática, de las habladas en Iberia a estas alturas el proto-bereber pertenecía también a esta familia, con lo que les sería más fácil entenderse con las comunidades del oeste que aún la hablaran. Aunque sospecho que los fenicios y púnicos en general, manejaban el griego (arcaico) como lengua de trabajo y negocios cuando menos (véase el capítulo del haplogrupo J2 más arriba). En concreto sigue habiendo contactos del Mediterráneo oriental (posiblemente incluyendo la nueva Grecia de dorios + aqueos) con El Argar. Bronce final en Iberia, manifestado en las culturas de El Argar, del Bronce Valenciano, del Suroeste y Manchego, todas ellas aristocracias guerreras. Mi impresión es que se mantiene la situación lingüística de los siglos anteriores y que las clases dirigentes de estas culturas sureñas siguen utilizando una variedad del griego arcaico, como lengua de prestigio de los herederos genuinos de la estirpe de Hércules. También es el Bronce final en el resto de Europa occidental y central, desde donde la Cultura de Hallstatt se expande en los distintos grupos celtas, entre ellos los ibéricos. Estos grupos sólo podían expandirse con lenguas indoeuropeas, que yo denominaría proto-celtas. Nótese que cuando menos en parte, estas gentes eran descendientes de la cultura del Vaso Campaniforme llegada desde Iberia un milenio atrás…

1.100 a.C. Apogeo de Tartessos, a la lengua que hablaran me atrevo a llamarla ya “íbero”. Me imagino una situación en que la lengua de la realeza, la aristocracia y de cultura era aquella heredera del micénico, pero que en su área de influencia quedaban restos de proto-euskera, indoeuropea (meridional-ibero-pirenaica), y afroasiática (proto-bereber). En la otra zona que sería fundamental para la cultura ibérica durante la Edad del Hierro, es decir la costa mediterránea al norte del río Segura, pienso que se hablaba fundamentalmente proto-euskera y restos de la meridional-ibero-pirenaica y que empezaba a usarse íbero micénico como lengua de prestigio. Pueblos ya denominados célticos (unión de los Campos de Túmulos y de Urnas, los celtas ibéricos originarios de Europa Central del siglo anterior) penetran definitivamente en Iberia; de ellos no hay duda que se puede afirmar que hablaban una lengua proto-celta. Son guerreros que ocupan la banda aristocrática allí donde se establecen. Se les conoce como cynetes en Extremadura y sur de Portugal, donde construyen castros en altozanos, fronterizos con la potencia tartesia. Mi hipótesis es que en la Iberia interior y atlántica, estos indoeuropeos barren lo que quedara de lenguas afroasiáticas (proto-bereber, aunque posiblemente sí sobreviviesen términos y expresiones) al ponerse a la cabeza de sus habitantes, imponiendo la suya (proto-celta); sobrevive el proto-euskera entre el Ebro, los Pirineos y el Cantábrico, donde sigue dominando el componente aborigen paleolítico. Los elementos indoeuropeos arcaicos (meridional-ibero-pirenaicos) serían fácilmente absorbidos. Todo esto son hipótesis establecidas por interpolación de lo que había antes y lo que se sabe hubo después.

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1.000 a.C. A partir de aquí se puede hablar ya de la conocida división cultural de Iberia en dos zonas. Los Íberos en la franja costera del sur y del este, valles bajos del Ebro y Guadalquivir; zona de los topónimos en “uli-“e ” ili-“ y de la onomástica euskárica. Están integrados cultural y comercialmente en el mundo mediterráneo. A su vez yo distingo dos zonas, Tartessos, más avanzada culturalmente de manera más temprana y con mayor componente griego arcaico y la Iberia levantina, hacia la que iría desplazándose la vanguardia cultural a lo largo de la Edad del Hierro. Ahora mi hipótesis lingüística para esta área a comienzos del primer milenio a.C., que no creo que nadie haya formulado antes y tampoco creo que nadie esté de acuerdo con ella (todavía…): Estos íberos hablaban dos lenguas, un íbero autóctono, emparentado con el euskera, con mayor presencia en dirección noreste y un íbero emparentado con el griego arcaico, más hacia el suroeste y sobre todo como lengua de prestigio y de las clases dirigentes. Los Celtas habitan el interior, el norte y el oeste de Iberia; su área es la de los topónimos en” –briga” y de los antropónimos típicamente celtas. Estos celtas de Iberia, están integrados culturalmente con los pueblos del arco atlántico europeo y con Europa central. Las lenguas que hablaban eran dialectos celtas arcaicos. Recuérdese que esta división es meramente cultural y lingüística, genéticamente tanto íberos como celtas de Iberia, eran similares a las poblaciones de Irlanda, Gran Bretaña y Francia, con predominio del haplogrupo R1b. Pero estas dos zonas tampoco vivían de espaldas la una a la otra en mi artículo “Iberia en los tiempos míticos”, formulo cómo los valles del Ebro y el Guadalquivir, constituirían bisagras entre ambas.

900 a.C. Pueblos celtas siguen cruzando los Pirineos, estableciéndose al norte del Duero y del Ebro donde al mezclarse con la población que encuentran forman el pueblo conocido como celtíberos. Evidentemente este fue un nuevo aporte lingüístico y cultural que reforzaba la Iberia celta. Los nuevos griegos vuelven a explorar Iberia, seguramente esto reforzó el uso del íbero micénico en la costa mediterránea y en el sur.

 

Hierro

800 a.C. Introducción del hierro en Iberia, fin de la Edad del Bronce. A estas alturas se identifican en el área ibérica las lenguas tartesio (con aparición de su escritura) en Andalucía occidental, sur de Extremadura y Portugal y el íbero en toda la costa mediterránea y bajo Ebro, cruzando incluso los Pirineos; parece ser que se trata de dos variedades de una sola lengua escrita emparentada con el micénico. Mi hipótesis es que también se seguía hablando un íbero emparentado con el euskera, sobre todo entre las poblaciones más autóctonas. En el resto del territorio se hablan lenguas celtas o proto-celtas, indoeuropeas con origen en Europa central en cualquier caso: el  lusitano en el curso medio del Tajo, celtibérico en el Sistema Ibérico y otras lenguas celtas con cierta unidad en la costa cantábrica, las dos mesetas y el alto Ebro.

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700 a.C. Tartessos es famoso entre los griegos y en todo el área mediterránea  florece una cultura avanzada en entendimiento con fenicios y griegos, lo más sencillo es que esto último se diese de la mano de la lengua íbera micénica. Oleadas celtas siguen cruzando los Pirineos, lloviendo sobre mojado en la Iberia interior y atlántica, cultural y lingüísticamente. No obstante estos pueblos declinaban la escritura aún en esta época y seguramente sus clases cultivadas dominarían el íbero micénico, como lengua de prestigio y para relacionarse con el área ibérica, especialmente los pueblos más fronterizos del Ebro, el Sistema Ibérico, la meseta sur y los valles del Tajo y el Guadiana.

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Resumen y conclusiones

Para empezar aclarar o recordar que por regla general, cuanto más antigua es la presencia de un clan, sea materno o paterno, en un territorio, mayor es la proporción de individuos que pertenecen al mismo, es decir que son trazables directamente por línea materna / paterna hasta la / él fundador genético de tal clan. Es simplemente una cuestión de número de generaciones que se han tenido para reproducirse y multiplicarse, probad a echar cuentas… Relacionado con esto, la pertenencia a un clan materno o paterno, no implica que todos los antepasados lo sean, ni siquiera mayoritariamente, sólo la traza que acabo de comentar. Lo más sencillo es que las proporciones de antepasados para un individuo, se aproximen bastante a las estadísticas de pertenencia a clanes en la zona o zonas en que han vivido sus antepasados durante los últimos siglos. Es decir, que un habitante medio de Iberia, aunque los análisis genéticos le identifiquen como Helena y R1b, tendrá una buena proporción de antepasados Jasmines, Úrsulas, E1b, J2, etc.

Recopilando los hitos más significativos de movimientos de población en, hacia y desde Iberia y sus islas: En torno al “Último Máximo Glacial” (18.000 a.C.), las Helenas (surgidas en los Pirineos) y los R1b (hombres de Cromagnon, surgidos en los Alpes), viven principalmente entre el norte de Iberia y el sur de Francia; son cazadores que hablan la lengua boreal y se producen migraciones entre Europa y el norte de África. Son los antepasados respectivamente de la mitad y del 65% de los actuales habitantes de Iberia y sus islas.  Hasta el fin de la glaciación (8.000 a.C.) se han extendido por Iberia junto con las Úrsulas (surgidas en Grecia) y Veldas (surgidas en Cantabria), antepasadas respectivamente del 11% y 5% de la población actual y finaliza su cruce del Estrecho. También están ya presentes las Taras y Katrines, ambas originarias del norte de Italia y antepasadas respectivamente del 10% y 6% de la población actual. Hablan una lengua boreal que podemos denominar proto-euskera y cuyo resto ha perdurado hasta hoy. A partir de aquí se lanzan a repoblar Europa occidental, en particular las Veldas emigran a Laponia. Desde entonces pero sobre todo desde el siguiente milenio (7.000 a.C.), los campesinos E1b irrumpen desde el norte de África en Iberia (especialmente al noroeste), Canarias y la Europa mediterránea, con su lengua proto-bereber, iniciando el neolítico. Son antepasados del 12% aproximadamente de la población actual. Cinco siglos más tarde (6.500 a.C.) las Jasmines (surgidas en Siria) penetran por la costa mediterránea europea trayendo también la agricultura y una lengua boreal, que podría ser proto-indoeuropea. Son las antepasadas de más del 17% de la población actual. De la unión de esos campesinos inmigrantes y los cazadores  autóctonos, surgen los pueblos megalíticos (5.000 a.C.) que hablan lenguas proto-euskera y proto-bereber en una sociedad matriarcal. Dos milenios más tarde (3.000 a.C.) continúan como cultura megalítica y se inicia el Calcolítico en Iberia; llega la tercera oleada indoeuropea de nómadas pastores, formados por  I2a, R1a y Xenias, antepasados respectivamente del 6%, 2% y 6% de la población actual, que dejan los vestigios de la lengua meridional-ibero-pirenaica.

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La cultura del vaso campaniforme surge en Iberia y se extiende a Europa Central y Occidental (2.200 a.C.), a donde desde dos milenios antes han estado llegando oleadas indoeuropeas. Los aqueos micénicos visitan y posiblemente colonizan el sur de Iberia (2.000 a.C.), son los J2, de los cuales descienden el 8% de habitantes actuales y traen su lengua micénica. Surge El Argar, posiblemente resultado de esta colonización. Ya hay cuatro familias de lenguas en Iberia: micénico (sur), proto-euskera (interior y hacia el noreste), meridional-ibero-pirenaica (zonas que su nombre indica) y proto-bereber (oeste). Bronce inicial (1.550 a.C.), con foco en Huelva, Portugal y Galicia. Le sucede la cultura de los campos de túmulos (1.300 a.C.), la composición genética y lingüística no varía desde siete siglos antes. Bronce final (1.200 a.C.), culturas de El Argar y de los bronces valenciano, manchego y del suroeste. Llegada de los fenicios al sur, también J2 y los celtas ibéricos (R1b fundamentalmente) comienzan a regresar desde Europa central, pero ya hablan una lengua indoeuropea. Un siglo después (1.100 a.C.) es la época del apogeo de Tartessos, a la vez siguen penetrando los pueblos célticos, guerreros que ocupan la banda aristocrática, trayendo sus lenguas proto-celtas, sobre la situación de cuatro familias de lenguas de nueve siglos atrás. Al inicio del primer mileno a.C., ya se puede hablar de la clásica división en íberos, en el sur y costa mediterránea y celtas en el interior, norte y oeste. Aunque genéticamente ambos tienen como clanes mayoritarios a los R1b y Helenas, y ambos están liderados por el estamento guerrero, los primeros son agricultores y artesanos integrados en la cultura mediterránea y los segundos son pastores castreños más integrados en el arco atlántico y con el centro del continente. Los íberos hablan lenguas proto-euskera y micénicas y los celtas dialectos celtas arcaicos.

Un asunto misterioso que quiero volver a comentar antes de terminar, es como el único clan -femenino o  masculino- que no es de origen euroasiático occidental, sino africano es el E1b, el segundo en presencia por línea paterna. Las Jasmines son aún más numerosas, también segundas y son el único clan materno con origen extra europeo, pero sí son euroasiáticas occidentales y tienen una traza sencilla de emparejar con los clanes paternos ibéricos. Sin embargo los E1b no tienen pareja(s) evidente(s) materna(s) en su origen. La única posibilidad es que cruzaron el Estrecho desde el octavo milenio a.C., acompañando de vuelta a las Helenas, Úrsulas, Taras… que antes se hubieran refugiado en el Sáhara fértil y muy posiblemente también a los R1b, por el mismo motivo, aunque estos no podían ser sus parejas. La pregunta es ¿qué fue de sus compañeras en su migración de cinco milenios anteriores, desde Sudán y Egipto hasta el Magreb? Porque no pudieron ser las mencionadas. No hay presencia de clanes maternos africanos en toda Europa anterior al siglo XX. Sólo se me ocurre que o bien aquellos se extinguieron antes de la llegada al Magreb (selección genética, natural…), o bien la migración de los E1b fue puramente masculina en algún momento o cierta combinación de ambas causas. Muy posiblemente me falta algún dato que resuelva el enigma y que tal vez aún no ha sido descubierto / publicado. ¿Vosotros qué pensáis?

Posteriormente a la publicación inicial de este artículo, un buen amigo que sabe mucho más que yo, me ha explicado que la “pareja materna” de los E1b, al menos en el momento de “saltar” a la orilla norte del Mediterráneo, serían las U6 (subgrupo de Úrsula). Mucho antes, cuando los E estaban en Sudán, entorno a 50.000 a.C., coincidieron allí con las L3, M y N (subclados L). “Ellos” se expandieron hacia el noroeste hasta el Magreb y “ellas” hacia el noreste hasta Oriente Próximo, donde se convirtieron en antepasadas de las siete hijas de Eva. Aquí dejo el rompecabezas, de momento.

Otro tema que quería comentar: Mucho se ha especulado sobre el origen de los vascos y de su aislada lengua: Cáucaso, el Atlas, los atlantes, etruscos, hebreosA la vista de este largo artículo y de todos los datos que recopila, analiza e interrelaciona, a mí me queda bastante claro que simplemente se trata de la población de componente más aborigen pirenaico (Helenas + R1b), anterior al fin de la última glaciación, con menor mezcla de componentes posteriores neolíticos, llegados del norte de África o del levante mediterráneo. Su lengua, el euskera sería también herencia indígena de lo que se hablaba en aquellos tiempos, aunque evidentemente ha recibido aportaciones durante muchos milenios.

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Había iniciado este artículo pensando escribir 2-3 páginas como mucho y publicarlo antes de las vacaciones de verano de 2016, llevo 23 páginas y estamos a mediados de octubre… Sé que he repetido muchos conceptos y he dado muchas vueltas a lo mismo, espero que algunas de sus partes os hayan resultado interesantes, haber arrojado un poco de luz sobre la naturaleza de los habitantes de Iberia y sus islas a lo largo de los últimos milenios y también haber planteado interrogantes acertados, de manera imparcial y con el único ánimo de aproximarnos a la realidad.

La mayoría de las imágenes en las dos partes del artículo están disponibles libremente en Internet. Algunas son fotos mías del Museo Arqueológico de Badajoz y del Ídolo de Peña Tú (Asturias). Hay un par de mapas escaneados de John Haywood – “Atlas histórico universal” y J. Vicens Vives – “Atlas de Historia de España”. En todo caso sólo pretenden ser ilustrativas, añadir un poco de color al texto y ayudar a imaginar las personas y el contexto prehistórico, no pretenden corresponderse con exactitud con los párrafos en que van insertadas.

Vuelvo a dejar aquí los enlaces a mis artículos anteriores sobre este tema:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/06/11/mitos-de-la-antigua-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/04/01/emigracion-desde-el-sahara-del-pueblo-protoiberico/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

Posiblemente algunas de las hipótesis planteadas en ellos han quedado ya obsoletas y tal vez este artículo doble se convierta pronto en “central”.

Gracias por querer saber y por vuestro interés. Comentarios siempre bienvenidos.

Repito otras voces
que siento como mías
y se encierran en mi cuerpo
con rumor de mar gruesa

(Héroes del Silencio)