Archivo de la etiqueta: Tartessos

Estelas de Guerrero en el Arqueológico de Badajoz V2.0

Esta más que una continuación o versión extendida y actualizada en datos y fotos de la primera:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

Quiere ser más bien una “versión en condiciones” del artículo, ahora que dispongo de bastantes más datos, estoy mucho más experimentado en el arte de elaborar este tipo de publicaciones y sobre todo, porque dispongo de muchas más fotos, más actuales, del 2015, aquellas eran del 2007.

No obstante os remito primero a aquel artículo, pues le tengo un cariño inmenso por ser el tercero de mi blog y el primero en que traté un tema que me apasiona particularmente: la antigüedad ibérica.

También aparecen allí algunos objetos enigmáticos que ya no estaban o yo no vi en 2015 en el Museo Arqueológico de Badajoz, en particular una especie de “Ojo de Horus”.

Qué son las Estelas de Guerrero

Las estelas de guerrero son bloques de piedra de uno a dos metros de altura decorados con motivos o con figuras esquemáticas, que representan a un personaje portador de espada, lanza y escudo, rodeado de otros objetos, que a veces incluyen un carro ritual de guerra.

Parecen albergar en su decoración expresiones de un lenguaje ideográfico definido y codificado, referidas a realidades concretas y que transmiten mensajes que en su época debieron ser bastante explícitos.

Una posibilidad para el escudo es que representase el identificador de un pueblo determinado, como los posteriores escudos de armas de poblaciones, territorios o naciones.

Las estelas de guerrero se han documentado en Extremadura y en todo el suroeste de Iberia desde 1.300 a.C. hasta 650 a.C. es decir, se encuadran fundamentalmente en la Edad del Bronce ibérica (1.550 – 750 a.C.).

Se hincaban en el suelo y se han encontrado en tierras altas, podrían constituir hitos junto a pasos de montaña, vados, caminos de trashumancia, pozos o delimitando el territorio. En algunas aparecen jefes guerreros acompañados de su armamento, probablemente como consecuencia de prácticas funerarias del final de la Edad del Bronce, que reflejarían contactos con pueblos que llegaron antes que los fenicios al suroeste ibérico (1.100 a.C. como pronto).

Se han encontrado algunas en el Algarbe ya del siglo VII a.C. (primera Edad del Hierro), con inscripciones en lengua tartesia o del suroeste.

Observaciones que hice en mi última visita al Museo Arqueológico de Badajoz que me llamaron bastante la atención:

  • En algunas aparecen parejas y no un guerrero solo
  • En algunas aparecen también arcos y flechas, además de espada, lanza y escudo
  • En una al menos el personaje representado parece ser una mujer armada (una guerrera)

De estar yo en lo cierto con ellas, podría tener su importancia en el concepto que se tiene de la sociedad de aquella época y territorio. No he encontrado ninguna otra tesis que las trate en publicaciones o documentales y me gustaría conocer la opinión de los entendidos al respecto.

Contexto (pre)histórico

Veamos ahora algunos datos cronológicos de la época en que se dieron las estelas de guerrero del suroeste, en su área y otras relacionadas, desde unos siglos antes, para entender qué condiciones pudieron desembocar en su aparición y cómo era su mundo. En cursiva datos mitológicos, que si bien en principio no cabe tomar como realidad, sí que suelen dar buenas pistas acerca de ella.

3.000-1.200 a.C., se desarrolla en Creta la civilización minoica, cultura pre-helenística del bronce.

3.000-2.000 a.C., Cultura Megalítica en Europa occidental estructurada en clanes familiares. Sus ritos religiosos se basan en la sepultura familiar y en la creencia en la continuidad tras la muerte, honrándose a los antepasados fallecidos mediante el levantamiento de grandes piedras. Estas costumbres se extienden por toda la costa mediterránea, atlántica y del Mar del Norte. Una hipótesis es que la expansión de esta cultura se debe a los comerciantes costeros. Su origen no es indoeuropeo, aunque sí que tuvieron que incorporársele los indoeuropeos llegados al oeste y mezclados con los antiguos europeos.

Le sucede la Cultura del Vaso Campaniforme, que se expande desde Iberia hacia Europa central y occidental, con aparición dela individualización del poder. Y a esta le sucede el Bronce Inicial, que mediante la aleación de estaño y cobre dispone de nuevas armas y herramientas. El foco hispánico lo constituyen Huelva, Portugal y Galicia. La Península Ibérica comienza a recibir la visita de prospectores de metal del oriente mediterráneo. Los focos metalúrgicos más importantes se encuentran en el sur y en el oeste, importándose productos del Mediterráneo oriental y exportándose cobre, estaño y oro.

Expansión de lenguas (proto) bereberes desde el Magreb hasta Egipto. Aparición de Escritura Lineal Atlanto-Líbica, junto con motivos de círculos concéntricos en Marruecos, Iberia, Francia, e Islas Británicas.

  • 3.000 a.C., inicio del Calcolítico o Edad del Cobre en el suroeste de Iberia. En el noroeste de iberia aparecen inscripciones Escritura Lineal Atlántica, con signario y lengua muy semejantes lo líbico-bereber-canarias y mensajes que parecen relacionarse con una tradición sobre la Atlántida. Llegan a las Islas Británicas un grupo de pescadores ibéricos desde la costa cantábrica dejando la huella genética más común en las islas. En Irlanda sucesivas invasiones han dejado la isla bajo el yugo de fomorianos y firbolgs que también colonizan Gran Bretaña y el norte de Francia.

2.700-1.700 a.C., Calcolítico Pleno en el Suroeste de Iberia.

2.650-2.150 a.C., reino Antiguo en Egipto, amenazado por las tribus de Libia y Nubia

  • 2.600 a.C., construcción de la pirámide de Keops.
  • 2.500 a.C., inicio de la metalurgia del hierro, mantenida en secreto, por los hititas. La Biblia y la epopeya de Gilgamesh hablan del diluvio universal.
  • 2.150 a.C., Túbal nieto de Noé funda Toledo y Badajoz.

2.050-1.640 a.C., reino medio en Egipto.

  • 1.720 a.C., los hicsos (de origen incierto ¿tal vez relacionados con Iberia?) invaden Egipto, introducen carros más rápidos, bronce de alta calidad y el arco compuesto

2.000-1.000 a.C., Micenas en el Peloponeso es el centro motor y distribuidor del bronce en el Mediterráneo. Los micénicos o aqueos desarrollan una pujante civilización; sus jefes usan armaduras – camiseta de bronce; llegan a conocer el hierro pero dependen de los hititas que poseen las minas.

El Argar es la primera cultura urbana del occidente mediterráneo con formas políticas monárquicas en la costa y feudales en el interior. Se trata de una civilización de grandes poblados con murallas y abundantes instrumentos y armas de bronce. Todo apunta a que pudo ser establecida por colonos llegados desde el Egeo.

Se trazan en Europa rutas comerciales continentales, como la del ámbar del Adriático al Báltico, en una etapa de paz comercial con un sistema de respeto al comerciante extranjero.

  • 2.000 a.C., aparecen en Anatolia los carros abiertos tirados por caballos, que se extienden y empiezan a usarse en Europa, Asia y norte de África.
  • 1.759 a.C., refundación de Toledo y Badajoz por Hércules.
  • 1.668 a.C., A la muerte de su nieto Hispan, Hércules viene a reinar a España, siendo Toledo su asiento. Este rey enseña a sus súbditos la medicina, las armas, el arado y las viñas, que le veneraron como a un dios tras su muerte.

1.565-1.085 a.C., Reino Nuevo en Egipto.

  • 1.550 a.C., Comienzo de la Edad del Bronce en Iberia en El Argar. Según Platón la Atlántida (su acrópolis) queda sumergida bajo el océano como consecuencia de un terremoto.

1.500 – 1.000 a.C., en las estepas euroasiáticas se e introducen los bocados y las bridas, posibilitando la equitación.

  • 1.500 a.C., aparece la escritura alfabética sobre tablillas en Ugarit, ciudad-estado semita costera al norte de Canaán. Llegan a Irlanda las Tuatha de Danaan, hadas que veneran a Dana; aniquilan a los fomorianos y expulsan a los firbolgs a las islas del oeste.

1.400-1.300 a.C., contactos de El Argar con el Mediterráneo oriental; cerámica micénica de esta época encontrada en el alto Guadalquivir.

1.389-1.200 a.C., Imperio Hitita en Asia Menor, conocen el secreto de la obtención del hierro que les da el predominio sobre otros pueblos.

1.352-1.335 a.C., reinado en Egipto de Amenofis IV o Akenatón ¿coincidiendo con el Moisés bíblico? el “Rey Hereje”.

1.300-1.000 a.C., Cultura de los Túmulos en Europa occidental, muy posiblemente como resultado de la mezcla de antiguos europeos e indoeuropeos. Conocen la metalurgia del bronce y entierran por inhumación. Se trata de una cultura pastoril combinada con la agricultura cerealista que aplica la tracción animal al arado.

Aparecen las estelas de guerrero en Extremadura y el suroeste de Iberia en general.

Cultura de los Campos de Urnas en Europa central, con más componente indoeuropeo que sus primos tumularios. Incineran los cadáveres para que las almas puedan abandonar la materia.

1.250-1.000 a.C., migraciones e invasiones de los “campos de urnas” junto con otros pueblos indoeuropeos del Egeo y Asia Menor conocidos como “Pueblos del Mar”, que irrumpen en Oriente Próximo, Chipre y Egipto.

  • 1.230 a.C., guerra de Troya.

1.200-750 a.C., período final de la Edad del Bronce en Iberia, con poblados agrícolas en los márgenes de los ríos, sistemas de riego, silos, roturación y arado de tiro animal; los aperos aún son de piedra, se crían ovejas y cerdos y se practica la trashumancia. No se da la acumulación de riqueza, con una densidad de población baja. Las principales culturas son El Argar, el Bronce Manchego, el Bronce del Suroeste y el Bronce Valenciano. En el suroeste, se encuentran espadas, puntas de lanza y flecha, hachas y cascos del tipo bronce atlántico y joyas de tipo irlandés. En el Argar sí se da la concentración de poder y se dominan la cerámica y la  metalurgia, dándose contactos con el Mediterráneo oriental y Grecia. El Bronce Manchego presenta los sistemas de defensa más potentes.

Los fenicios crean una confederación de reinos a lo largo de la costa de todo el Sáhara desde Egipto, entre los pueblos de la Antigua Libia.

1.200-900 a.C., se consolidan en el suroeste de Iberia las aristocracias militares, que controlan la ganadería y minería. Llegan comerciantes navegantes fenicios desde Tiro al sur de Iberia.

1.200-1.000 a.C., Bronce Final en Europa, la Cultura de Hallstatt se expande en grupos que posteriormente se conocerán como celtas: alpinos, ibéricos, galos, insulares (británicos e irlandeses), y también como germanos e itálicos, hasta la desembocadura del Danubio.

En Grecia el avance de los dorios, pueblo indoeuropeo conocedor del hierro, provoca el hundimiento de la cultura micénica; parte de esa población emigra a las islas y a la costa asiática, donde se desarrolla una floreciente cultura (jonios). Los dorios se establecen en lugares favorables como Esparta, Rodas, Frigia y Lidia. En esta época se crean los mitos y leyendas heroicos.

  • 1.200 a.C., en Biblos se da la primera escritura en fenicio sobre papiro. Los Pueblos del Mar invaden Egipto armados con espadas de hierro. En Iberia se produce un misterioso descuido en las fortificaciones.

1.112-1.074 a.C., en Oriente Próximo, época de predominio asirio bajo Tiglathpileser I.

1.100-800 a.C., pueblos célticos penetran en Iberia desde el sur de Francia y norte de Italia, herederos de las culturas de los Campos de Túmulos y Campos de Urnas, realizan inhumaciones en urnas de cerámica enterradas bajo túmulos, como unión de ambos ritos funerarios previos. Son pueblos guerreros armados con grandes espadas de bronce, escudos redondos y pequeños (los contemporáneos tartesios son de tamaño medio), cascos con penacho y carros de combate. En Extremadura y sur de Portugal los griegos les conocen como cynetes. Asimilan a los herederos de la Cultura Megalítica con sus dólmenes, pero reservándose la banda superior aristocrática. Edifican castros en los altozanos rocosos. Para enterrar a sus caudillos labran grandes lajas de pizarra en forma de estelas de guerrero. Existe un estrecho contacto entre estos pueblos y Tartessos.

Los fenicios recorren Extremadura para aprovechar su riqueza minera en plata y estaño.

  • 1.100 a.C., XXI Dinastía en Egipto, división del reino en Alto y Bajo Egipto. Se extiende el caballo como montura aún sin silla a Europa desde Ucrania.

1.000-800 a.C., Bronce Final pre colonial en Tartessos y suroeste de Iberia; con armas indígenas tartesias de “bronce auténtico” (10% de estaño), en los ámbitos onubense, gaditano, remontando el Tertis hasta Levante y la Vía de la Plata hacia Extremadura y Portugal.

  • 1.000 a.C., en Iberia se perfilan ya dos áreas culturales: íberos al este y al sur, sus actividades principales son la guerra, la artesanía y la agricultura; celtas al norte, al oeste y en el interior, caracterizados por los castros estables, la ganadería trashumante y las élites guerreras. En lo étnico, ambos grupos descienden mayormente de los habitantes originales de Europa occidental y son similares a las poblaciones celtas de Irlanda, Gran Bretaña y Francia contemporáneas a ellos. Los fenicios fundan Gadir (Cádiz); traen a Iberia el hierro, el torno de alfarero, el vino y el aceite de oliva, su escritura está ya plenamente desarrollada y extienden su uso por el Mediterráneo. Llegan a Irlanda los milesios, hombres procedentes de Iberia que vencen a las Tuatha de Danaan (hadas), la mayoría de éstas huyen a las islas de Tir Nan Og en el Atlántico. En Palestina los pueblos del mar (campos de urnas en origen) se han asentado como filisteos.

969-936 a.C., Tiro, aliada de Israel se convierte en centro de las ciudades fenicias, por ella salen las maderas del Líbano y los productos asiáticos y africanos hacia occidente.

  • 964 a.C., Salomón asciende al trono de Israel, que conoce durante su reinado el máximo esplendor y el control del comercio en el mundo árabe.

945-924 a.C., un jefe libio, Sheshonk, invade el delta del Nilo y funda la dinastía XXII con capital en Bubastris. Durante las siguientes dinastías se disgrega Egipto en pequeños reinos.

  • 926 a.C., tras la muerte de Salomón, el reino se divide en Israel y Judá.

900-800 a.C., Rodios y calcidios reinician exploraciones griegas de Iberia. Fundación de Rhode.

Más pueblos celtas cruzan los Pirineos estableciéndose al norte de los ríos Duero y Ebro, donde se mezclan con los íberos conformando los celtíberos.

  • 900 a.C., comienzo de las sociedades urbanas en el suroeste de Iberia. En Irlanda las Tuatha se refugian en las colinas huecas y en las aguas y reciben el nombre de Daoine Sidhe. Etruria hace aparición en la historia en el noroeste de Italia como talasocracia hegemónica en el Tirreno y el Adriático; un pueblo industrial que comercia con la Galia, Iberia, Italia y Grecia. En Oriente Próximo comienza el dominio asirio, haciendo primer uso extensivo del hierro y de la caballería sin carros.
  • 814 a.C., la reina Dido enviada de Tiro funda la factoría de Cartago, como escala para la marina mercante fenicia hacia Iberia.

800-600 a.C., fundación de factorías comerciales fenicias en Iberia: Sexi, Abdera, Malaca e Ibiza.

800-700 a.C. Pueblos celtas siguen cruzando los Pirineos penetrando en Iberia.

  • 800 a.C., en Austria la cultura de Hallstatt domina el centro de la ruta de la sal desde el Mediterráneo hasta el norte de Europa; las técnicas del hierro llegan a Salzburgo. En las sociedades del bronce sólo los reyes poseían un almacén de armas, sin embargo el hierro es abundante y permite al individuo labrarse su propio armamento, bandas armadas comienzan a migrar. Los celtas históricos son herederos de la mezcla de campos de túmulos y campos de urnas. En Iberia se produce la penetración generalizada del hierro desde el sur. Aparece la escritura en Tartessos (un signario emparentado con el Lineal B micénico) y comienza su período orientalizante, con influencias fenicias y después griegas. En Grecia se adopta el alfabeto fenicio, para cuya escritura se utilizan tablas.

  • 750 a.C., En Iberia existe un pueblo famoso que se granjea el respeto de los griegos por su nobleza, magnanimidad, opulencia, sabiduría y la antigüedad de su literatura, historia y leyes en verso: Tartessos. Este reino se haya en la desembocadura del Guadalquivir; se trata de un pueblo de atrevidos marineros que negocian con las islas occidentales ricas en plomo y estaño y se dirigen al Mar del Norte, a comarcas habitadas por britanos y germanos. En La Biblia se hace mención a Turta, que comercia con Tiro, cuyos productos son la plata, el hierro, el estaño y el plomo. La base económica de Tartessos son la ganadería y la pesca, a las que se suma el comercio, centrado en los metales, con gran desarrollo de la metalurgia de la plata, el cobre y el estaño. Sólo preocupados por mantener una extraordinaria posición económica, los tartesios no fomentan el desarrollo de una civilización. Su urbanismo no alcanza cotas superiores al poblado fortificado, en edificaciones de grandes dimensiones, pero de basta factura. Sin embargo, abundan en Tartessos los artículos de lujo: joyas, marfiles, muebles, fíbulas, broches, alfileres, hebillas y armas que igualan a las mejores de la época.
  • 700 a.C., cultura íbera desarrollada en entendimiento con la presencia de otras aún más avanzadas como fenicios y griegos.

Quiénes erigieron las estelas de guerrero

Haciendo una síntesis de la cronología expuesta en la zona y época de las estelas de guerrero, mi visión es que estas empezaron a ser levantadas por la Cultura de los Túmulos del Bronce atlántico en el cuadrante suroeste de la península ibérica fundamentalmente. Estas gentes eran herederos de la Cultura Megalítica y del Vaso Campaniforme.

Posiblemente recogían tradiciones del Calcolítico del suroeste (los motivos concéntricos, los cuernos) y recibieran influencias egeas a través del Argar (el dominio del bronce, los carros).

Posteriormente se les superponen y/o suceden pueblos proto célticos, que hacen suyas las estelas cuya panoplia e imaginería se les ajustan por completo. Estos mantienen un estrecho contacto con Tartessos, que va creciendo con el tiempo hasta el final del fenómeno, según el afamado reino va extendiendo su influencia.

Pero aquí quiero aclarar que no estoy de acuerdo en llamar a estas estelas “tartésicas”. La manifestación inicia en un pueblo de “tierra adentro” y de filiación más atlántica que mediterránea. El área de mayor concentración de las estelas son las cuencas del Guadiana (Anas) y el Tajo (Tagos), no coincide con la nuclear Tartéside, la desembocadura del Guadalquivir (Tertis). Sí es verdad que hacia su fin, forman parte de un territorio de creciente influencia tartésica y puede que este pueblo también las acabara asumiendo como suyas. Pero sería como llamar romano a algún fenómeno de claro origen galo.

Estas gentes eran fundamentalmente descendientes de los habitantes originales (paleolíticos) de Europa Occidental con ciertas aportaciones norteafricanas, indoeuropeas y mediterráneas. Si os interesa el asunto de su composición genética, me explayo sobre él en mis artículos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

Que os animo a consultar.

El entorno de Badajoz en la época

Las estelas y otros objetos de su época expuestos en el Museo Arqueológico de Badajoz corresponden a elementos hallados en la provincia del mismo nombre. Aunque ésta bien podría constituir aproximadamente el área central de aparición de las estelas de guerrero, no es la única donde se dan ni quizá claramente donde hay más concentración.

La ciudad está además situada en un extremo de su propia provincia, la más extensa de España. No obstante he considerado de interés retratar cómo era su entorno en la época de las estelas para mayor ilustración de aquel mundo, seguro que otras poblaciones donde se hayan encontrado estelas era muy similar. Y además, Badajoz, es la que considero “mi” ciudad, así que me he tomado la libertad de elegirla como ejemplo representativo.

Veamos: Al inicio del Calcolítico, 3.000 a.C., la abundancia de materiales encontrados señala la presencia de numerosos pobladores asentados sobre las vegas del Anas, cuyo modelo de asentamiento consiste en la mera ocupación del terreno al aire libre. La climatología es más bonancible que en épocas anteriores, apta para la existencia directa sobre el campo. Sus incipientes fundaciones poblacionales se basan en chozas rudimentarias, formando núcleos de organización aleatoria aunque con vocación de estabilidad, donde la población nunca supera al millar. Se consolidan la agricultura y ganadería con cierta estabilidad, propiciadas por la extraordinaria fertilidad de las tierras, la proximidad del agua, los excelentes pastos y la climatología benigna. Se dan las primeras actividades mineras y metalúrgicas, con la explotación, fundición y manipulación del cobre.

De entre 2.700-1.700 a.C. se encuentran en las inmediaciones de la ciudad vestigios de alfarería productora de platos y cazuelas carenadas y piezas de metal elaborado. Los yacimientos pertenecen a la margen izquierda del río, cerca de la población actual frente al barrio de San Roque, en el ámbito de itinerarios naturales que se dirigían al norte y el este remontando el curso de los ríos. Las excavaciones descubren formas circulares, de chozas y silos para granos; aparecen piezas de ajuar, brazaletes y torques; también cerámicas y utensilios.

A partir de 1.550 a.C. marca el inicio de la Edad del Bronce, la introducción de este metal de aleación junto con otras manifestaciones. La estructura social se vuelve más compleja, pasando del enterramiento colectivo al individual en cistas. Se extiende el uso de los instrumentos de metal, se acentúan los contactos exteriores y varía la tipología cerámica.

A partir de 1.000 a.C., durante el Bronce Final, aparecen las necrópolis con presencia de enterramientos individuales, consistentes en cuatro lajas de pizarra cubiertas por otra. De esta época se han encontrado hachas, espadas y otras armas, junto con cerámica variada con muestras del Campaniforme tardío, además de herramientas y utensilios. Se da una rica orfebrería consistente en joyas de oro macizo de gran tamaño y peso (hasta más de 2 Kg) con decoración incisa, en forma de torques, brazaletes, espirales y discos. Junto al hombre cazador y guerrero, la mujer ha adquirido otros papeles de significación e incluso predominio. Se han encontrado tesoros entre Badajoz y Mérida y otras poblaciones dispersas y alejadas. Las estelas de guerrero y los tesoros de oro demuestran la existencia de auténticas jefaturas en la organización de la sociedad.

Conviven dos tipos de asentamientos en la zona: castros militares en cerros de fácil defensa en lugares estratégicos junto a ríos y caminos y poblaciones estables junto a corrientes de agua en llanos y vegas aptos para el pastoreo y la agricultura, en ocasiones al abrigo de castros cercanos. Son tiempos de inestabilidad y enfrentamiento. La posición de Badajoz cubre ambas necesidades en las mejores condiciones y permanece ocupado en esta época, como atestiguan los restos encontrados tanto en sus terrenos fértiles a orillas del Guadiana como en todas las alturas que la rodean, los cerros de San Cristóbal, Orinace, Santa Engracia o La Muela. Está constatado el aprovechamiento bélico y estratégico de estas alturas que flanquean el Guadiana para la defensa de los territorios del entorno que incluye varias poblaciones rudimentarias. Este asentamiento correspondiente a un Badajoz primitivo es considerado por autores antiguos como el “Bada” o “Badía” de Plutarco y Valerio Máximo, sitiado por Escipión contra Viriato y por otros como “Budúa”.

Se han encontrado de la época en el área de la ciudad restos de viviendas de argamasa y mampostería que tenían cubiertas de ramaje, tanto de planta circular con (célticas) como rectangular (túrdulas). Este detalle (y es una reflexión mía) podría estar señalando la condición de zona de transición o frontera, desde luego de mezcolanza, para el valle medio del Anas (Guadiana). O también podría indicar la presencia de un puesto de avanzada tartesia en el actual emplazamiento de Badajoz, o ambas cosas a un tiempo.

Entre 800 y 500 a.C. continúa la presencia de tesoros, estelas de guerrero y utensilios de metal. A partir del siglo VIII a.C. los pueblos del suroeste, muy jerarquizados como demuestran las estelas funerarias de sus jefes, entran en contacto con las potentes culturas de la cuenca mediterránea. Estas les aportan nuevas formas culturales y objetos de lujo a cambio de materias primas, especialmente minerales. Los pueblos autóctonos sufren un profundo cambio, apareciendo los primeros asentamientos propiamente urbanos, con una población de élite (Medellín es un referente) que se entierra en necrópolis de incineración. Se construyen grandes santuarios como el de Cancho Roano y se introduce la escritura.

La (re)fundación mitológica de Badajoz por Hércules ha quedado plasmada en sus dos columnas en el escudo original de la ciudad, que (no tan) curiosamente, en una versión antigua en piedra tiene inscritos los nombres de sus dos hijos: Celtus e Íber.

El motivo de círculos concéntricos

Hay un elemento en estas estelas de guerrero normalmente presente, consistente en un objeto o símbolo consistente en 3-5 anillos concéntricos, yo cuento 4 las más veces incluyendo el círculo central, comúnmente catalogado como “escudo”. Además consta de una misteriosa forma de cuña siempre en la misma posición en cada anillo que podría representar una “entrada” hacia el centro de la figura o una escotadura técnica.

Lo cierto es que observando bien su posición y tamaño respecto de los supuestos guerreros, me surgen mis dudas de que esté representando un escudo protector:

  • Es demasiado grande, los escudos de los cynetes eran circulares pero pequeños y los de los tartesios de tamaño medio.
  • Siempre aparece sólo uno como máximo cuando a menudo hay una pareja de guerreros ¿compartían en ese caso el escudo? No parece probable.
  • El motivo aparece en una posición alejada del hombre, nunca cercana a un brazo portador, quizá como indicando perspectiva, representando tal vez un lugar, edificio o ciudad.

Veamos algunos datos:

  • El motivo de círculos concéntricos es característico de la Cultura Megalítica en Iberia, Francia, Islas Británicas y Marruecos.
  • Se han hallado más de medio centenar de poblados calcolíticos (fundamentalmente correspondientes al Vaso Campaniforme; fuente: Georgeos Díaz-Montexano – AtlantisRising.es) con diseño de patrón circular concéntrico más canal central, como el de Marroquíes Bajos en Jaén, encontrándose la mayoría en el suroeste de Iberia, entre Extremadura, Portugal y Andalucía.
  • Según Platón los guerreros atlantes usaban escudos circulares, espadas, lanzas, cascos, corazas, arcos, hondas y carros de combate y amurallaban sus ciudades mediante anillos o circularmente, también poseían grandes naves, puertos y dársenas.
  • Los campos de urnas – cynetes son pueblos guerreros armados con grandes espadas de bronce, escudos redondos y pequeños, cascos con penacho y carros de combate.
  • En la panoplia tartesia de la edad del bronce el escudo es circular de tamaño mediano (60 cm de diámetro), hecho de una o varias capas de cuero de distinto diámetro, encoladas y apretadas contra un molde de piedra o madera, con una empuñadora simple central proporcionando protección sólida, con una tira de cuero para llevar colgado. Muchos tienen una escotadura en forma de V, que podría servir para facilitar el manejo de una lanza o la visión. Este tipo de escudo es conocido tanto en el mediterráneo como en las áreas atlánticas durante el Bronce Final.

A mi parecer, tanto el motivo de anillos concéntricos megalítico – atlante, como la descripción de fabricación del escudo tartesio, encajan con lo que aparece en las estelas y se ha catalogado como “escudo”. Así que podría estar representando un poblado típico calcolítico (o la propia capital atlante) o bien los detalles de fábrica del escudo defensivo de guerrero. Mi sensación es que ambas explicaciones pueden ser ciertas a un tiempo. Es decir, los guerreros del suroeste del bronce estarían honrando en sus escudos la memoria de la capital y otras poblaciones del reino perdido de sus antepasados y ambas cosas se representarían en las estelas mediante el motivo de anillos concéntricos con escotadura – canal de entrada ¿qué opináis?

Si os ha resultado interesante

Gracias por leer este artículo y observar las fotos en él.

Os recomiendo encarecidamente visitar el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, el tema expuesto aquí es sólo una muy pequeña parte de lo que hay en él, aunque para mí la más querida y según su personal (siempre muy amable), lo expuesto no llega al 10% del inventario. Tomarse unas cañas y unas tapas en la Plaza Alta de la ciudad, de paso obligado al museo, antes o después de la visita, una delicia para el espíritu y el estómago.

1508 XM2 Ro (75)

Y como no, el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, las salas correspondientes a la época, donde se exponen otras valiosas estelas y conjuntos de armas y tesoros, extremeños y de otras partes de España.

Todas las fotos que aparecen en este artículo las tomé personalmente en el verano de 2015. Tengo otras tantas en mi posesión que no añadí al artículo para no recargarlo demasiado, pero si alguien tiene mucho interés que me contacte.

Si os ha gustado este artículo, tal vez os interesen y me permito recomendaros mis otros artículos sobre la Iberia antigua, de los tiempos míticos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/06/11/mitos-de-la-antigua-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/04/01/emigracion-desde-el-sahara-del-pueblo-protoiberico/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

También tal vez os interese saber que estoy escribiendo, lenta pero inexorablemente, una saga épica (de ficción), con magia y aventuras por supuesto, ambientada en ese universo (que yo no he inventado sino investigado). De hecho todos estos artículos han ido “rebosando” de su construcción. Creo que su ambiente es un medio camino entre Tolkien y “Conan el Bárbaro”, desde luego con un toque mítico, poético y a la vez un poco macarra. Pero desde un punto de vista ibérico, hispánico. Se llama “Iberia Mítica” y un primer borrador está registrado en la propiedad intelectual. Si os llama la atención preguntad lo que queráis. Os iré informando.

Gracias.

Anuncios

Mitos de la Antigua Iberia

Toda mi vida me he guiado por una ley, una ley elemental: honra a los dioses, ama a tu mujer y defiende a tu patria.

(Héctor de Troya, David Benioff)

Este artículo es un recopilatorio de reseñas que fui publicando en Facebook, de extensión muy variada, sobre todo sobre dioses, pero también héroes, monstruos, seres fantásticos y hechos mitológicos, en los cuales creían los habitantes de la antigua Iberia y sus islas (comencé anunciándolas como “hojas parroquiales” en broma, hasta que me percaté de podían contener cierta “calidad”). Se centra en los dos primeros milenios a.C., es decir edades del bronce y el hierro hasta las guerras púnicas y posterior conquista romana; aunque es imposible no hundirse en las raíces neolíticas de algunas de estas creencias, del mismo modo que la mayoría de ellas pervivieron durante la Hispania romana y hasta la supremacía del cristianismo.

No están todos los que son, especialmente los importados por Roma o Cartago, posteriores a mi época objetivo, pero creo que sí son todos los que están. Los hay de muy diversa naturaleza y predominantes en las distintas áreas de Iberia (“ibérica” o “céltica”), así como de distinto origen (autóctono neolítico, indoeuropeo céltico, indoeuropeo micénico, semítico, etc.).

rocha da mina

El orden de exposición no es temático, geográfico o de alguna manera cronológico, sino que he preferido hacerlo exactamente en el orden en que fueron apareciendo mis reseñas, lo que pienso que otorga más variedad y amenidad a la lectura al artículo. Esto no es un diccionario de mitología ibérica.

Comprobareis, que la naturaleza y origen de estos dioses, héroes y seres fantásticos, son plurales y diversos a más no poder, como lo somos los actuales naturales de Iberia y sus islas, donde es frecuente encontrar personas que pasaríamos desapercibidas en El Magreb, el Levante Mediterráneo, Centroeuropa, las Islas Británicas, o por supuesto, más comúnmente, en las vecinas antigua Galia, Península Itálica e islas del Tirreno. Por ello somos tan guapos, chulos y encima, buena gente, como nuestros antiguos dioses.

Sin más preámbulo inicio este viaje con los dioses de la antigua Iberia, espero que os resulte interesante.

Epona

La diosa caballo, o el “Caballo Divino”. Venerada en todo el mundo céltico. Contaba con devotos en la caballería del ejército romano. Vinculada al agua, la fertilidad y la muerte, es una diosa madre.

3374428_640px (epona)

Dios(a) de los Caballos: Adorado(a) en Andalucía. Reinaba en el mundo de los difuntos y estaba asociado(a) a los caballos. Ente los íberos aparecían los caballos en muchos monumentos funerarios. El caballo tenía un papel primordial en los procesos célticos de heroización. Aparece en las tumbas principescas.

Lug

Lug en Iberia:

O Lugubo, Luc, Lucus, Lugoves… También conocido como “el tenebroso”. Dios celta adorado en Aragón, Asturias, León, la Celtiberia, por toda la Hispania indoeuropea. Su nombre aparece en altares. Se le relaciona con sacrificios humanos triples fundacionales de ciudades.

Es tal vez el dios preeminente del panteón celta. Uno de sus santuarios más importantes estaba en Peñalba de Villastar (Teruel). Era un dios solar y luminoso, ligado al mundo heroico y guerrero. Amplio de poderes, hábil en todas las artes. Era dios también de los artesanos, con altares como el de los zapateros en Uxama (Soria).

31 (lug)

Lugus en la Europa celta:

Lugus en galo, Lugo en irlandés, Lleu en galés y Lug en Iberia. También conocido como “el brillante” y “el rubio”. Era el sol, dador de la vida y protector de la fertilidad y de la curación. Su símbolo era la rueda.

Es el mayor de los dioses célticos. Era poseedor de la destreza en muchas artes: hechicero, médico, copero, escritor, arpista, guerrero y poeta.

Se han encontrado topónimos con su nombre en la Galia, los Países Bajos, Polonia, Inglaterra y España.

El Combate de la Rueda de la Vida

“IUMS DIR”. Aparece con gran frecuencia en inscripciones ibéricas, como en el Kalathos de Llíria (Valencia).

IUMS: Es La Rueda Mágica, la Rueda de la Vida. Representada también de forma simbólica como una rueda de cuatro radios en cruz o en X. Símbolo solar indoeuropeo religioso, representa la eternidad de la vida, el infinito. Todo nace, crece y muere para volver a nacer (resurrección), sin fin.

Todo lo que ha sido creado, todas las criaturas, están implicadas entre sí. Todo se disolverá en su propia raíz (Jesucristo apócrifo).

Las esvásticas en vasos íberos y celtíberos o las estelas cántabras son ruedas de la vida.

DIR: lucha o combate.

(Traducciones originales de J. Ramón Rivera, junto con las referentes a la “Tríada Dios – Madre Tierra – Señor”, más adelante en este artículo).

Candamius

Dios celta celeste, que moraba en las montañas. La raíz “kand” quiere decir brillar, arder o resplandecer.

Adorado sobre todo en el área cántabra. Era el dios del trueno, del que se servía, así como del rayo, la lluvia y también era protector de la fertilidad de los campos.

e1a55d5933e2ff098325f134e60e1d5b (taranis)

Tal vez sea el mismo que Taranis, “el tronador”, cuyo culto estaba muy extendido entre los celtas continentales.

Diosa Madre

Adorada en Tartessos y en el área ibérica mediterránea. Con raíces en el neolítico, figuraba entre las divinidades principales, gran diosa de la vida y de la muerte y de la fecundidad, señora de los animales y las plantas, polifacética y omnipresente.

Venerada también según múltiples hipóstasis egipcias, fenicias o griegas. Era para los fenicios Astarté y Tanit, Deméter o Ártemis para los griegos, divinidad de los espacios salvajes, que daba consejo a los elegidos a través de una cierva blanca. Podía traducir, en estos casos, la concepción de una diosa local más antigua.

Aparece en ambientes funerarios, uno de sus dominios más propios, ejerciendo de diosa de la inmortalidad, poder sobrenatural sobre la vida y la muerte y garante de la esperanza de sus seguidores de pasar con su protección del reino de la una a la otra; del triunfo de la vida allí donde los humanos la pierden. Aparece en las más ocasiones en esta faceta, entronizada en cajas para recoger los restos de una cremación, o en figuras de mayor porte, coronando tumbas tumulares, en actitud de recibir maternalmente en el más allá a los fallecidos.

112563645

También aparece asociada a animales y plantas que simbolizan su carácter de diosa nutricia, señora de los animales –Potnia Therón en griego-; a veces asociada a animales acuáticos, como divinidad universal y señora de cualquier medio, sujetando dos airosos patos. Como expresión de su gobierno en la tierra y en el cielo, aparece alada y asociada a un disco radiado de significado solar o astral. Unida a la tierra y a la vegetación, pero también al cielo y al mundo astral, el que rige los días y las noches, las estaciones, la alternancia del calor, la luz y la vida, y del frío, la oscuridad y la muerte. Disponía de animales servidores.

Resulta familiar entre los íberos, una o múltiple, sedente en un trono con respaldo alado, con un pichón en la mano izquierda. En el mundo tartésico desnuda y en posición frontal, con tres pares de alas desplegadas, sentada con las piernas abiertas –referencia a la maternidad- en una sillita de tijera y entre elementos vegetales, que sujeta con las manos, poblados de pájaros.

GA, GE, GI, MA, DA y TA son diferentes formas con las que estas gentes denominaban a la Madre Tierra, expresión más adecuada en las lenguas tartésica e ibérica.

Tríada Dios – Madre Tierra – Señor

Creencia religiosa que se repite (inscripciones siglo VIII a.C. a I d.C.) entre los tartesios, los íberos y entre los llamados celtíberos; especialmente el concepto de Dios, de la Madre Tierra y del Señor: su trinidad. Una tríada muy propia de las numerosas religiones del Mediterráneo y del Oriente Próximo.

12s687mhrt7jn-4wD26M4NhT8-ifill_1024x768

Probablemente aquellas gentes que habitaron la Tartéside importaron el monoteísmo a Iberia desde el Oriente Próximo a bordo de sus navíos mercantes como consecuencia de sus contactos comerciales con los israelitas, quienes antiguamente habían vivido en Egipto adorando a El, padre de Bel, culto propagado por los hicsos ( Ezequiel 20.8); y lo sincretizaron con cultos ancestrales a la Diosa Madre creando una peculiar tríada formada por Dios, llamado Aquel, el Señor y la Madre Tierra que se mantendrá entre íberos y celtíberos.

A Dios le llaman de una forma indefinida y el Señor, es su hijo, Baal, un apelativo de connotaciones eminentes (“el señor, el esposo”).

Endovellicus

Endovélico o Endovéllico. Es el más importante de los dioses celtas de Iberia.

Se trata de una advocación infernal o funeraria, dios de las moradas de ultratumba, que emite oráculos, principalmente médicos. Asociado al jabalí, animal muy relacionado con los ambientes telúricos, donde se halla el reino de la muerte y también a las prácticas oraculares. Dios de la medicina equiparable a Asclepio, en sus santuarios inspiraba a los enfermos las vías de curación mediante la práctica de la incubatio, esto es, la recepción de mensajes divinos durante el sueño.

551413_3244039154205_1663659049_2540611_1472293639_n

Entre los lusitanos tenía una importancia especial; era particularmente venerado en el sur de Portugal. Uno de sus santuarios  estaba en Terena (Alandroal, Alentejo); en las paredes del templo se hallaban numerosas inscripciones dedicadas a él. También tuvo gran importancia su culto en la actual provincia de Huelva, en las comarcas serranas que conservan el nombre del dios en la denominación del Andévalo.

En cualquier caso, era adorado por todas las etnias celtas y celtíberas de la península y por pueblos que fueron considerados primero célticos y después íberos como los oretanos (alto Guadalquivir).

Ataecina

(Ategena).

Diosa particularmente venerada en la Lusitania con dimensión principalmente infernal. Identificada a la griega Perséfone, gran diosa del mundo del Hades, de los infiernos y de la tierra, la de los famosos misterios eleusinos (ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis, cerca de Atenas, en la antigua Grecia). De todos los ritos celebrados en la antigüedad éstos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio Romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida.

Ataecina

Se asocia a la cabra, como atributo o animal de sacrificio, con cuya figura se hacían exvotos de bronce dedicados a la deidad. Su santuario principal estuvo en la ciudad de Turobriga (Aroche, Huelva). Su culto se extendió por la Beturia céltica y regiones próximas (a la tierras entre el río Anas y el río Betis se las llamaba Beturia, la céltica correspondía a la Sierra Morena más occidental, las cuencas pacenses hasta el río Anas y las penillanuras del Andévalo onubense y del Alentejo portugués hasta el Algarve), en Mérida se tienen numerosos testimonios de la gran devoción que se le profesaba. Tuvo también uno de sus templos importantes en Alcuéscar (entre Cáceres y Mérida), con numerosas inscripciones dedicadas a ella.

Se cree que el nombre de Ataecina puede provenir del celtíbero ate gena, la “renacida”.

Hércules

Primer rey proclamado de toda Iberia (en su cueva / palacio  encantado de Toledo, como bien conocieron pero no supieron aprovechar a la postre los visigodos…), donde parece que tuvo muchos seguidores en época ya romana (ahí está la Torre de Hércules nada menos que en La Coruña, lugar bastante alejado del área mediterránea…).

Heracles (en griego) es un héroe mitológico, un semidiós hijo de Zeus, que poseía fuerza extraordinaria y realizó hazañas prodigiosas. Era uno de los personajes míticos más venerados de Grecia y quizá el más popular. Pocas cosas eran más conocidas que sus “trabajos”, hazañas en que puso a prueba su habilidad y fuerza sobrenaturales, con las que logró la inmortalidad. Dos o tres de ellos tuvieron lugar en el ámbito de Tartessos, extremo occidental del mundo conocido para los griegos.

heracles_cerberus

Todo partió de los celos de Hera, esposa de Zeus. Hércules fue fruto de los amores de Zeus con la mortal Alcmena, mujer de Anfitrión, rey de Tirinto. Hera quiso vengarse en él de la infidelidad de su esposo. Se encargó de que naciera después de su hermano Euristeo, rey de Micenas y Tirinto, al que debería obediencia. Este impuso a Hércules la tarea de sus desorbitadas hazañas, con la complicidad de Hera, que ideó los más temibles peligros.

Los primeros trabajos tuvieron lugar en la propia Grecia; después hubo de alejarse cada vez más de su patria. Por fin, a la región del estrecho entre Iberia y África, el fin del mundo para los griegos, donde Hércules colocaría como recuerdo imperecedero las célebres columnas, identificadas con los promontorios de Calpe, el Peñón de Gibraltar y Abila, el Djebel Musa, en el lado africano. Aquí debía capturar los toros de Gerión, rey de Tartessos, y obtener las manzanas del Jardín de las Hespérides; después sólo le quedaría bajar al mismo infierno.

Gerión

El décimo trabajo, el robo del ganado de Gerión, fue una de sus más famosas hazañas. Este rey guerrero mítico de Tartessos estaba dotado de enorme corpulencia, tenía tres torsos con múltiples brazos y tres cabezas, y disponía de alas; era el más violento de los mortales. Había nacido de la unión de Calírroe, hija del Océano, con el valeroso Crisaor. Este a su vez, era un gigante nacido del cuello de la gorgona Medusa cuando se lo cercenó Perseo. Medusa, con sus hermanas, Esteno y Euríale, vivía en el extremo occidente, junto a Las Hespérides y el reino de los muertos. Los cabellos de Medusa eran serpientes; su boca enorme, con colmillos de carnívoro, la mostraba abierta en una mueca de horror; poseía además ojos grandes y desorbitados con la cualidad de petrificar a cuantos miraba.

heraklesandgeryon_tjtzdbc2i

Gerión había nacido en un escondrijo en la roca junto a la isla Eritea –isla principal en que se asentó la colonia fenicia de Gadir-, junto a las fuentes inmensas del río Tartessos, de raíces argénteas. Una “Fortaleza de Gerión” –el Arx Gerontis- se situó en el islote de Salmedina (Chipiona), de ubicación oscilante. Era Gerión un monarca particularmente rico, propietario de una copiosa ganadería, abundante en toros “de amplia frente” y caballos. Se los guardaba el pastor Euritión, servido por un feroz perro de dos cabezas, Orto, hermano de Cerbero. Hércules debía robar tal ganado y para llegar a las tierras en que se criaba pidió al Sol la copa mágica en la que todas las noches volvía de occidente a oriente. En los campos de Gerión mató con la clava a Orto y a Euritión y entabló terrible combate con Gerión, al que dio muerte con sus flechas, uno por uno, a los tres cuerpos en que se multiplicaba. Se hizo con los toros, los embarcó en la copa del sol y los llevó a Argos, donde Euristeo sacrificó a Hera toda la manada.

Las Hespérides

Sin tener mucho reposo Hércules tuvo que reemprender el camino a occidente para conseguir las manzanas de oro del Jardín de Las Hespérides. Eran estas unas ninfas de poniente, hijas de La Noche (véase La Luna más adelante, tal vez se trate de ella), que las dio a luz sin yacer con nadie; cuidaban las hermosas manzanas de oro y los árboles que las producían. Otras fuentes las presentan como nacidas de Atlas y de su sobrina Hesperis. Su jardín se hallaba cerca de donde el gigante Atlas sostenía la bóveda del universo, en las inmediaciones de las Columnas de Hércules. Sus manzanas eran símbolo de eternidad, un regalo de La (Madre) Tierra a Zeus y Hera cuando se casaron. Estaban vigiladas por un dragón de cien cabezas, siempre insomne, de nombre Ladón, que en algunas versiones aparece como serpiente.

Mosaico Trabajos Hércules (M.A.N. Madrid) 11.jpg

Tras matar a Ladón –con la complicidad de Las Hespérides, que lo durmieron-, Hércules se hizo con las manzanas. Según otra versión, Hércules no podía cogerlas por sí mismo y contó con la colaboración de Atlas, que adormeció y dio muerte al dragón y cogió tres manzanas, mientras Hércules lo sustituía cargando con la bóveda celeste. Este pidió a Atlas que le permitiera ponerse una almohada y Hércules aprovechó para marcharse con las manzanas y dejar a Atlas en el lugar que le correspondía (según la mitología griega…).

Rey, fundaciones

Según tradiciones recogidas por cronistas árabes, medievales y posteriores, un Hércules “griego” (re)funda Toledo en 1759 a.C, en la región de los Carpetanos. Lo que está relacionado con la existencia de la “Cueva de Hércules”, en parte natural, en parte obra de mortales.

Hércules había partido de Badajoz y fue a Toledo, vio la fortaleza del lugar y entendió por medio de la astrología, que allí había de ser poblada muy noble ciudad. Los griegos construyeron en ella una torre-talismán, a causa de estar en el corazón de Iberia, tan alta que una piedra desde el suelo tirada no pudiera llegar a lo alto; sobre cuatro leones metálicos y con exterior de mosaico policromado. En su interior contenía un misterio, un encantamiento; sólo los doce guardianes del palacio sabían lo que había dentro. Averiguaron por las estrellas que serían perturbados en su posesión por árabes y berberiscos.

Toledo fue una de las cuatro ciudades que Hércules pobló en España.

En el año 1668 a.C. conociendo Hércules la muerte de su nieto el rey Hispan, dejó compuestas las cosas de Italia y vino a reinar a España, ya viejo, lo que le quedaba de vida. La ciudad de Toledo le estuvo de asiento. Mucho le debe España al rey Hércules: mostró a los suyos la medicina, las armas, a uncir los bueyes al arado, a cultivar con reja de metal la tierra y a labrar las viñas, que aunque ya lo mostrara Noé, estaba olvidado. Fue sabio en la magia y trajo el culto de su padre el rey Osiris. Fue venerado por dios después de muerto.

1605 XM2 Ro (11)

Hércules fundó también Gibraltar (Heraklea). En Cádiz también había una “Cueva de Hércules” de parte a parte de la ciudad y otra en África, en el cabo Ampelufia, cerca de Tánger.

Sembró de columnas todo el país hasta llegar a La Coruña, donde construyó un gran espejo sobre una torre. Su culto tuvo mucha fuerza en España hasta el siglo V a.C.

Hipótesis

Mi hipótesis es que el relato de Hércules, Gerión y Las Hespérides, podría dar cuenta de las relaciones de la Grecia de la época micénica (2.000-1.000 a.C., Micenas, en el noreste del Peloponeso, es el centro motor y distribuidor del bronce en el Mediterráneo) con Iberia (¿intercambio comercial, exploración, colonización, conflicto, mezcla…?). El área de Tartessos y de La Atlántida descrita por Platón se alude explícitamente, con sus personajes y ubicaciones y más bien como un confín remoto, que como algo completamente ajeno a La Hélade.

Respecto de los tres cuerpos de Gerión, pienso podrían ser una alegoría de tres hipotéticos pueblos que a su vez compondrían a los tartesios que encontraron los micénicos.

Se ha postulado que en realidad Hércules pudo ser un joven príncipe del sur de Grecia que vivió en la edad del bronce. En el siglo VI a. de C. existía ya un ciclo narrativo sobre él. Todo el resto de sus trabajos tienen lugar entre el Peloponeso, el Bósforo y Creta.

Astarté

Una segunda reseña sobre mitología ibérica, que tras haber comenzado por el noroeste y centro de la península, nos sitúa en la costa mediterránea y en el área del estrecho. Pienso que esta deidad era una de las más queridas por nuestros antepasados del primer milenio a.C, y ya la he mencionado anteriormente como “advocación” de La Diosa Madre. Es posible que también os recuerde a alguien muy venerado en Iberia en los dos últimos milenios, lo que para mí no sólo no contradice sino que confirma, pero ese es otro asunto de enorme interés e importancia para mía, que no obstante queda fuera del objetivo de este artículo y es merecedor del suyo propio.

Astarté es la principal diosa fenicia, representada con alas, desnuda y sentada en un asiento sin respaldo flanqueado por esfinges con coronas egipcias. La esfinge era vista por los íberos como portadora sobre sus lomos de las almas de los difuntos al más allá y Astarté la conducía, sujetando la esfinge a la diosa con sus garras.

Es diosa del amor y de la fecundidad. Como reina de los cielos, su representación era la estrella de la mañana y sus principales devotos eran los marinos. En Babilonia era conocida como Ishtar y en Cartago como Tanit.

astarte-Sources_-http_www.teenwitch.com_divine_phoenicia_pi

Fue muy aceptada por los íberos del sur y del levante, con gran abundancia de imágenes suyas en Iberia, incluso en zonas de influencia celta. Era también la Venus Marina (denominación de tiempos romanos), venerada en una isla próxima a Cádiz, donde tenía un templo con una profunda gruta y un oráculo; o la diosa infernal, que disponía de un rico templo, con cueva y oscura cripta, en un cabo hacia la desembocadura del río Iberus (Tinto), donde se sitúa el actual monasterio de Santa María de la Rábida. También era venerada en un santuario en la cueva ibicenca de Es Cuyram.

Sus figuritas se usaban en libaciones rituales, de leche u otro líquido asociado a la fecundidad; en ellas un hueco en la cabeza comunica con agujeros en los senos, bajo ellos la diosa sujeta un recipiente con las manos.

La Atlántida

Esta reseña, no es exactamente mitológica ni sobre una deidad en particular, aunque es un asunto que se engloba comúnmente dentro de lo mitológico. En todo caso menciona a dioses y titanes y tiene mucho que ver con Iberia. Mi opinión es que “La Atlántida”,  rinde cuentas de unas realidades prehistóricas, que comenzarían con los pueblos megalíticos en Iberia, Italia, Francia e Islas Británicas, la cultura del vaso campaniforme propagada desde Iberia a Europa, los intercambios minoicos y micénicos con Iberia, El Argar de Almería (primera cultura urbana de Occidente) y finalmente el bronce inicial con foco en Huelva, Portugal y Galicia. El célebre Indalo almeriense, no es otra cosa que un señor sujetando la bóveda celeste: Atlas (sigue siendo mi opinión); tal simbolismo se puede deber a que aquella civilización conocía los secretos de la astronomía, la sujeción era pues, en el sentido del conocimiento. La parte de la descripción platónica que más me cuesta creer literalmente es la referida a una isla de gran extensión, que podría llegar casi hasta Canarias. La geología no parece haber desvelado tal cosa, aunque una pequeña isla o península acrópolis, en la boca del estrecho, hundida tras un terremoto, sí me parece del todo plausible; de modo que el resto de los dominios atlantes, serían todo o parte de Iberia, Marruecos y las islas de Macaronesia.

Las primeras referencias a La Atlántida aparecen en los textos del filósofo griego Platón, según los cuales tendría su origen en torno a 9.580 a.C. y su fin alrededor de 1.550 a.C., al quedar sepultada bajo el océano como consecuencia de un terremoto. Estaría situada tras los Pilares de Hércules (nombre antiguo del Estrecho de Gibraltar).

Platón habla de ella únicamente en dos de sus diálogos (“Timeo” y “Critias”). En estas historias, Critias (360 a.C.) describe los orígenes y la forma de la Atlántida a Sócrates y sus invitados, aporta una breve historia de las antiguas civilizaciones, mencionando a La Atlántida y sus relaciones exteriores. A Critias le llega la historia a través del legislador ateniense Solón, a quien a su vez, Sonchis, un sacerdote de Tebas (Egipto) se la había traducido al griego durante una visita de Solón a Sais.

atlas_1024

Los antiguos dioses griegos dividieron La Tierra de forma que cada dios pudiera tener una parte, eligiendo Poseidón la Atlántida. Esta, era más poderosa que Libia y Asia Menor juntas y tras ser hundida por un terremoto se convirtió en un banco de barro que impedía el paso entre el Atlántico y el Mediterráneo. Según los egipcios, se trataría de una isla o península con unas dimensiones similares a Iberia, compuesta principalmente de montañas al norte y otras que llegaban hasta la costa, con una gran llanura de forma oblonga en el suroeste. A 50 estadios (unidad de medida griega, aproximadamente unos 10 km) desde el centro de la costa hacia el norte había una montaña no muy alta donde vivía una mujer de la que Poseidón se enamoró, y con la que tuvo cinco pares de gemelos. El más viejo de ellos, Atlas, se convirtió en rey de toda la Atlántida y del piélago o brazo de mar (llamado ahora Atlántico), y se le dieron la montaña donde nació y las regiones limítrofes como feudo. Su hermano gemelo, Gadeiros (o Eumelos) obtuvo la parte de la isla o península que llegaba hasta las Columnas de Hércules, la región de Gadeira (Gades, la antigua Cádiz). Las otras cuatro parejas de gemelos (Amphêres y Eudaimon, Mneseas y Autochthon, Elasippos y Mestor, y Azaes y Diaprêpes) obtuvieron las restantes regiones que además incluían las diversas islas que rodeaban aquel piélago o brazo de mar.

Poseidón horadó la montaña donde vivía su amada hasta convertirla en un palacio, rodeado por tres fosos circulares concéntricos, separados por dos anillos de tierra. Los atlantes construyeron luego puentes al norte de la montaña, creando un camino para comunicarse con el resto de la isla. También cavaron un gran canal hacia el mar, así como túneles en los anillos de roca a lo largo de los puentes para que los barcos pudieran entrar en la ciudad en torno a la montaña y construyeron  sus muelles excavados en las paredes de roca de los fosos y también acueductos sobre puentes. Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro; uno recubierto de latón, otro de estaño y el tercero de oricalco. Algunos edificios estaban hechos de rocas rojas, blancas y negras extraídas de los fosos.

Cuando los atlantes habían alcanzado su máximo poderío y un nivel similar a las grandes ciudades-estado de finales de la Edad del Bronce, se inició una guerra entre aquellos que vivían sobre los Pilares de Hércules y las gentes del interior del Mediterráneo. Los atlantes se expandieron por todo el Mediterráneo hasta llegar a Egipto y Etruria, sometiendo a muchos pueblos a la esclavitud. Los atenienses crearon una alianza de resistencia frente al imperio atlante; tras desintegrarse esta, continuaron solos, logrando liberar las tierras ocupadas. Tras la victoria griega (aquea), unos terremotos de gran intensidad y una gran inundación (posiblemente un tsunami) hicieron que la ciudad principal o isla-acrópolis del imperio atlante desapareciera bajo el mar (1.550 a.C. aprox.); la cual estaría ubicada justo en la boca misma del Estrecho de Gibraltar (entre Cabo Trafalgar y Cabo Spartel), donde se hallaba un delta y la capital del imperio atlante.

LaciudadperdidadelaAtlantida

Platón usa la expresión griega “Alêthinon Logon”, que en aquellos tiempos se usaba para denominar a una “Historia Verdadera”, en contraposición al Mithos (mito) o cuento fabulado. Para su discípulo Aristóteles se trataba de una utopía alegórica, lo que constituye una excepción, pues la lista de discípulos directos e indirectos de la Academia fundada por Platón (que duró casi 900 años) que creyó que la historia era verdadera, o sea, una “Alêthinon Logon” y no un “Mithos”, alcanza a la mayoría.

La desaparición de la Atlántida está relacionada con el mito del Diluvio, ambos fenómenos son fruto de la crecida de las aguas por el fin de la glaciación.

Como veis, no aparecen por ninguna parte extraterrestres, ingenios aeroespaciales, viajes en el tiempo, tecnología superior a la de la edad del bronce, continentes perdidos en medio del Atlántico, ni nada por el estilo (aunque respeto profundamente a quien desee creer en ello). Platón no describe ninguna nación imposible para la época, sino una comparable tecnológica y culturalmente a los griegos micénicos o a los egipcios faraónicos, aunque sin duda la sitúa “jugando en la misma división” que estos, es decir, en la cima de la civilización mundial de su época.

Para más información y mi hipótesis holística sobre esa época mítica en Iberia, os remito al final de este artículo a mi otro artículo principal “Iberia en los Tiempos Míticos”. En él también está la bibliografía en que me baso para estas reseñas, en este caso en especial, cuenta sobre todo la obra de Georgeos Díaz-Montexano, que es quien ha traducido a Platón directamente del griego.

El Diluvio

En mi opinión, los diferentes mitos sobre el  (o los) diluvio(s) que se dan por todo el mundo, se deben a los siguientes hechos geológicos y prehistóricos , referidos a Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo:

10.000-8.000 a.C., se funden los glaciares, ingentes cantidades de agua fluyen al mar. Paulatinamente sube el nivel del Atlántico, se llenan las cuencas del Mediterráneo  y por último, del Mar Negro. El Bósforo se vio desbordado por una catarata mil veces más amplia que las del Niágara, de modo que en menos de 30 años, la mitad meridional del Mar Negro alcanzó su configuración actual; en el norte de Anatolia y en el Cáucaso las costas eran muy empinadas, de modo que la población pudo y tuvo que trepar rápidamente para salvarse, sin embargo, al norte y al oeste, había llanuras donde el mar avanzaba al ritmo de 1 Km horizontal diario, de modo que los protoindoeuropeos que allí habitaban, se vieron también forzados a marchar, aunque tuvieron más tiempo para hacerlo. El impacto psicológico fue tan profundo que el recuerdo ha llegado hasta hoy.

mediterraneo_principio

5.500 a.C., el Mar Negro es devastado por una gigantesca marea por segunda vez, lo que tuvo que suponer una gran catástrofe para los primeros indoeuropeos, que vivían al norte de dicho mar. La actual mitad septentrional del Mar Negro, del tamaño de Inglaterra y hasta entonces tierra emergida, desapareció bajo las aguas. Esta fue una de las consecuencias tardías del final de la última glaciación y tuvo que contribuir, al menos en parte, a la creación del mito del Diluvio Universal.

Aunque soy cristiano, me encanta la mitología y sabéis que entiendo que todo mito esconde y a la vez guarda una realidad; no tomo los relatos de la Biblia al pie de la letra, aunque sí como explicación encriptada de cómo funciona el universo. Así que dudo mucho que todos los humanos actuales, junto con todas las especies animales, descendamos de una sola pareja que embarcó con sendas parejas de todas las especies y se salvó. No obstante estoy seguro que la historia de Noé sí recuerda a personajes importantes (y justos) que escaparon a las citadas mareas, a bordo de embarcaciones con sus familias y ganado, mientras la mayoría de sus vecinos morían anegados. Por otra parte, este relato sólo intenta explicar el origen de los pueblos de “hombres blancos”, conocidos por los hebreos, nada dice de las gentes del África negra, de Extremo Oriente, América u Oceanía, que seguro vivieron su propia experiencia del “Diluvio”.

Veamos lo que dice la mitología judeo-cristiana sobre el Diluvio Universal en relación con los pueblos de Iberia (en cursiva mis hipótesis):

Hijos y nietos de Noé

Cuando Noé y su familia salieron del arca eran los únicos habitantes de La Tierra. Era tarea de sus tres hijos Sem, Cam y Jafet y sus esposas, repoblarla a través de los hijos que les nacieran después del diluvio. De los nietos de Noé, 16 son nombrados en el Génesis capítulo 10.

Génesis 10:1-2: “Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio. Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.”

De la familia indoeuropea de naciones, el “padre” fue Jafet.

Túbal

Padre de los habitantes más antiguos de Iberia, Italia, Francia e Islas Británicas, los pueblos megalíticos y por tanto de los íberos, al menos en gran medida, según este mito un pueblo indoeuropeo…

¿Quién fue Túbal? Según La Biblia hijo de Jafet y nieto de Noé, a quien la tradición considera creador de la que sería la primera y mítica monarquía hispánica. La mitología comienza con Noé desembarcando en las costas del norte de España, siendo Túbal el fundador de las primeras ciudades: Tafalla, Reinosa, Tudela, Tarazona, o Setúbal en Portugal. Se cree también que pobló primero el País Vasco y que introdujo el euskera y que su hijo Ibero dio origen a los íberos; de otro hijo suyo, Tajo, provendría el nombre del mismo río y de un tercero llamado Beto la conocida Bética o Andalucía. El Ídolo de Peña Tú (Túbal), en Asturias, estaría erigido en su honor.

cd3f8ae8db813e7ccaed4c9da38ea8d7

Tiglat-Pileser I rey de Asiria en aproximadamente 1100 a.C., se refiere a los descendientes de Túbal como los Tabali. Josefo registró su nombre como Tobelitas, que fueron luego los Iberios. “Su tierra, en los días de Josefo, era llamada por los romanos Iberia, y cubría lo que es ahora Georgia”. Atención a esta conexión caucásica, que podría corresponder a una coincidencia fortuita de nombres o a una relación de “parentesco” efectiva entre unos íberos “de Occidente” y otros “del Cáucaso”.

Gomer

Padre de los celtas de Iberia y resto del arco atlántico europeo.

El primer nieto de Noé que se menciona es Gomer. Ezequiel (38:6) ubica los primeros descendientes de Gomer en los confines del norte. En Turquía hay un área que en tiempos del Nuevo Testamento era llamada Galacia. El historiador judío Flavio Josefo anotó que la gente que en sus días (aprox. 93 d. C.) eran llamados Gálatas o Galos fueron antes llamados Gomeritas. Estos habían emigrado al occidente, hacia lo que ahora son Francia y España. Por muchos siglos Francia fue llamada Galia, a causa de los descendientes de Gomer. El noroeste de España se llama Galicia hasta hoy. Algunos Gomeritas emigraron más lejos, hacia lo que ahora se llama Gales. El historiador galés Davis, anota una creencia tradicional de Gales según la cual los descendientes de Gomer “arribaron a la Isla de Bretaña desde Francia, aproximadamente trescientos años después del diluvio”. Asimismo anota que la lengua galesa también se llama Gomeraeg.

Javan

Padre de los griegos (micénicos), que sin duda tuvieron su relación con la antigua Iberia, más o menos intensa.

El nombre de otro nieto, Javan, es la palabra hebrea para Grecia, que aparece cinco veces en el Antiguo Testamento. Daniel (8:21) se refiere al rey de Grecia, literalmente “el rey de Javan”. Los hijos de Javan fueron Elisa, Turta, Quitim y Dodanim (Génesis 10:4), de los cuales todos tienen conexiones con los griegos. Los Eliseos (griegos antiguos) obviamente recibieron su nombre de Elisa. Turta o Tarso estaba ubicada en la región de Cicilia (Turquía). Atención a este nombre Turta, que yo he visto referenciado como aborigen para Tartessos, así como referencias a la fundación de la misma por los aqueos.

350[1]

Cam

Padre de proto-bereberes y norteafricanos, en mayor o menor medida relacionados con la antigua Iberia.

Los hijos de Cam fueron: Cus, Mizraim, Fut y Canaán (Génesis 10:6).

Los descendientes de Cam viven, principalmente, en el suroeste de Asia y el norte de África. La Biblia a menudo se refiere a África como la tierra de Cam (Salmos 105:23,27; 106:22). El nombre del nieto de Noé, Cus, es la palabra hebrea para Etiopía. Mizraim es la palabra hebrea para Egipto. El nombre Egipto aparece cientos de veces en el Antiguo Testamento y (con una excepción) es siempre una traducción de la palabra Mizraim. Fut, el siguiente nieto de Noé, es el nombre hebreo para Libia. Así se traduce tres veces en el Antiguo Testamento. El antiguo río Fut estaba en Libia. Canaán, el siguiente nieto, es el nombre hebreo para la región que más tarde los romanos llamarían Palestina.  Por esta última referencia, Cam, podría ser también considerarse “padre” de pueblos eventualmente mezclados con fenicios y hebreos y por tanto, relacionados con Iberia.

Sem

Padre de los fenicios que exploraron y establecieron colonias en Iberia.

La evidencia parece indicar la presencia en Mesopotamia, en tiempos muy tempranos, de tres grupos humanos distintos, los sumerios (camitas), los más antiguos babilonios (semitas), y un grupo jafetita (indoeuropeos). A partir de registros escritos, los filólogos deducen la presencia de tres grupos lingüísticos: jafetitas, semitas (hablando una lengua relacionada con el hebreo y el árabe) y los dominantes sumerios.

Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram (Génesis 10:22). Elam es el antiguo nombre de Persia, Asur es la palabra hebrea para Asiria; Arfaxad fue el progenitor de los Caldeos, su descendiente, Heber, le dio su nombre al pueblo Hebreo vía la línea de Abram (Génesis 11:16-26). El otro hijo de Heber, Joctán, tuvo 13 hijos (Génesis 10:26-30), de los cuales todos se asentaron en Arabia. Aram es la palabra hebrea para Siria; los Sirios se llamaban a sí mismos Arameos, y su lengua es llamada Arameo. Antes de la expansión del imperio griego, el arameo era la lengua internacional (2 Reyes 18:26). Los fenicios parece que eran parientes de los hebreos, al menos lingüísticamente y su país de origen, desde el que se lanzaron a su exploración del Mediterráneo, se encontraba entre Siria e Israel.

Melkart

Tras una pausa voluntaria, durante la semana de conmemoración de la (muerte y) resurrección del único Dios en que creo nacido de mujer como hombre, volví con esta reseña sobre mitología en la antigua Iberia, a mediados de abril de 2015.

Se trataría del correlato masculino de Astarté, continuando con las aportaciones semíticas de ese gran pueblo de mercaderes marineros, que tantas cosas positivas trajo a Iberia y sus islas (esta es mi opinión particular).

Melkart es un dios fenicio, que aparece representado como un tipo delgado. Sus sacerdotes eran sólo masculinos. Fue llamado Baal en Cartago, posteriormente. Su nombre quería decir “rey de la ciudad”.

Era un dios solar, agrícola y marino. También dios de la vegetación, que resucitaba y moría cada año.

Melkart-Hercules

En concreto era el dios protector de la ciudad de Tiro, garante de los intercambios comerciales. Sus sacerdotes de Gadir (Cádiz) intervenían en todo tipo de acuerdos. Su santuario gaditano era uno de los más célebres de Occidente, parecido al Templo de Jerusalén, ya que ambos fueron construidos por los fenicios. Su oráculo era consultado por los personajes importantes.

En época romana se le asoció e identificó con Hércules.

La Luna

Se trata de una rara deidad venerada tanto en la Iberia “ibérica” como en la “céltica”, de hecho quizá la única que cumple esto de manera completa. No obstante y esto es una intuición mía, creo que la forma de adorarla era distinta en un área y otra, ligada con la distinta religiosidad, más individual, intimista y “urbanita” en la ibérica y más colectiva, festiva y “naturalista” en la céltica.

La Luna, conocida como “Noctiluca, la Luz de la Noche” en el área de Málaga y como “Lux Divina” en Andalucía occidental y Extremadura. Frente a las costas de Málaga había una isla consagrada a ella. También existía hacia la desembocadura del Guadalquivir, un santuario dedicado a “Phosphoros” o la “Lux Divina”, identificado con Venus en época romana.

rhxwws4cgr8

Adorada también en el norte, en la Hispania céltica, era una de las divinidades principales, con gran proyección astral o celeste en la esfera de las creencias funerarias. Su símbolo en las lápidas es una luna creciente. Se celebraban en su honor fiestas nocturnas en las noches de plenilunio, en que las familias enteras danzaban hasta el amanecer a las puertas de sus casas, donde se le hacían sacrificios. Se la consideraba la morada de los difuntos (luz de los muertos) y protectora sobrenatural y del ciclo lunar de las mujeres, relacionándosela con la fecundidad.

Los celtíberos adoraban por su parte a una divinidad cuyo nombre era tabú, asociada a la Luna. El culto estaba relacionado con el hecho de que estas sociedades eran matriarcales y ganaderas. En las estelas de los ambientes célticos adquieren especial desarrollo los signos astrales.

Cosus

Después de un grupo de reseñas que relacionan Iberia con el levante mediterráneo, ya sea helénico o camito-semítico, y la anterior pan-ibérica, esta vuelve al área indoeuropea y (pre)céltica.

Cosus era adorado en toda la franja occidental desde Galicia a Extremadura. Dios protector de la agricultura. Entre lusitanos y galaicos estaba asociado a las cofradías de guerreros y  ceremonias asamblearias en santuarios al aire libre. Tiene añadida a la dimensión guerrera, la de protector de la comunidad y del territorio.

Los montañeses del norte le sacrificaban chivos, cautivos de guerra y caballos. Los celtas de la península realizaban hecatombes o sacrificios conjuntos de grandes animales, bóvidos, équidos, cabras, ciervos, cerdos, jabalíes… En lugares sacros en el interior de los poblados, en su punto central, consistentes en un altar de sacrificios, construido en un nicho grande de planta rectangular, la mesa quedaba rodeada por un banco adosado a las tres paredes, para la celebración de ceremonias colectivas; como el de Higuera de la Sierra (Badajoz). El festín se distribuía entre los participantes, se consumía abundante cerveza y se invocaba a las divinidades protectoras del lugar y del ganado.

4

Los lusitanos eran dados a los sacrificios y examinaban las entrañas sin separarlas del cuerpo. Los sacrificios tenían su lugar principal en afloramientos rocosos, con escaleras talladas y pilas para contener los miembros y la sangre de las víctimas. Como el santuario de Panóias (Vila Real, Portugal) o el del oppidum castreño de Ulaca (Solosancha, Ávila).

Escribiendo los detalles sobre este dios, no puedo evitar acordarme de los “canchos” que conforman el paisaje del pueblo de mi padre, en el oeste de Extremadura pegando a Portugal, ni de ciertas costumbres con mis amigos de la infancia, en Badajoz.

Ninfas

En mi opinión de aficionado a la mitología y la antigüedad en general, las ninfas no serían “deidades” propiamente dichas, sino “seres mágicos”, en concreto una subdivisión del pueblo feérico (hadas, elfos, duendes, sirenas…),  con referencias y variantes muy extendidas por las mitologías de todo el mundo y omnipresentes en el folklore europeo.

Las ninfas son diosas femeninas de las fuentes, su lugar de culto eran los centros de aguas salutíferas. Eran divinidades de la salud y de la fertilidad femenina.

Conocidas como Matres en la Iberia indoeuropea en época romana, de bien ganado prestigio, con abundancia y amplia distribución de lugares de culto, diosas de la fecundidad de la tierra y de las aguas.

ninfa-3d

Referencias sobre su origen en la mitología griega:

  • Véase el apartado Hércules – El Jardín de las Hespérides, más arriba: Eran estas unas ninfas de poniente, hijas de La Noche, que las dio a luz sin yacer con nadie; cuidaban las hermosas manzanas de oro y los árboles que las producían…
  • Urano era El Cielo, hijo sin padre de Gea, a la que cubre y rodea por completo. Hogar seguro y eterno para los dioses. Padre, con Gea, de los doce titanes, los tres cíclopes y los tres hecatónquiros. La sangre de su herida engendró gigantes, ninfas y a Las Furias.
  • Tetis: Titán creador, con Océano, de las oceánides o ninfas del mar.

Una reflexión de mi cosecha: No deja de ser curioso, como a partir de la Era Cristiana, al menos en Iberia, las “apariciones” de La Virgen, tienen lugar repetitivamente en lugares apartados, a menudo en las montañas y junto a fuentes de agua (salutíferas). Pese a lo que he oído a gente que tiene poco cariño a la iglesia católica, afirmando que este culto fue una imposición, en cuanto se informa uno mínimamente sobre el asunto, descubre que al contrario, la iglesia, muy patriarcal en su origen, tuvo que “tragar” con este nuevo fervor religioso, con sospechoso tufo pagano e “indígena”, debido a la abrumadora demanda popular. Al fin y al cabo afirmaban que se les se les aparecía la madre de Jesús… Procuro no confundir la divinidad y la trascendencia, con sus múltiples manifestaciones, cuya diversidad escapa por completo a mi entendimiento, pero no a mi aceptación.

Animales y lugares sagrados

Esta entrada está referida al área “ibérica” y más en concreto, a localizaciones y creencias del cuadrante sur este de la península.

Animales y lugares sagrados, reales o fantásticos, con los que los pueblos ibéricos representaban demonios, poderes y fuerzas, que estaban presentes en todo y poblaban un mundo contemplado con angustia o con temor, situado en la cara no visible del cielo o de la tierra, intuido tras la luz cegadora del sol, en las tinieblas de la noche, en el fondo del mar o en los ambientes apartados del bosque o de la montaña. Era el domino preferido de los dioses, desde donde regían la naturaleza, tanto en lo cotidiano –ciclo renovador de las especies, regularidad de los ríos y de la lluvia, curso de los astros-, como en las manifestaciones contundentes –rayo, tormenta, huracán, terremoto-, avisos del poder de los dioses.

Los animales tenían importancia para la religiosidad ibérica, como acompañantes o atributos de los dioses, o por ser directamente objeto de veneración, como el toro. Las vacas eran sagradas en Iberia, descendientes de las que Hércules había regalado a uno de sus reyes. El toro era símbolo de virtudes fecundantes en las culturas del Mediterráneo; tenía un santuario en Porcuna (Jaén), donde se le representaba con una flor en el testuz.

El caballo tenía un santuario en El Cigarralero (Murcia), aunque más bien estaría dedicado a un dios dominador o protector de los caballos, de suma importancia en la economía y la vida aristocrática.

Toro_de_Porcuna_K01

Los iberos creían que el tránsito a la otra vida podía hacerse a través de las entrañas de un animal como el lobo. Aparece en múltiples representaciones.

Ciertos lugares naturales eran idóneos como puntos de confluencia: las cuevas, una puerta a lo oscuro, al abismo; las montañas, donde más se acercan el cielo y la tierra; todo límite o lugar de paso podía servir de tránsito con otros mundos no perceptibles. En todos ellos proliferan santuarios ibéricos. También eran espacios sagrados las necrópolis, con poderosa carga de significado familiar.

El santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete), asociado a manantiales y a la veneración de una divinidad salutífera, es la mejor manifestación, en la órbita de la Vía Heraclea, con sus célebres exvotos de estatuas de piedra, de la clase social más alta ibérica. La importancia de los linajes explica el añadido del nombre del dedicante a las esculturas.

El encuentro con la divinidad era privilegio de los poderosos en el área ibérica, que engalanaban las figuras de divinidades, preferentemente femeninas, con joyas y ropas. En el santuario de la Serreta de Alcoy (Alicante) predominan los exvotos de barro. Una paloma es el atributo de la diosa.

24-acondicionamiento-y-limpieza-cuevas-de-la-lobera

Otro gran santuario se halla en el Collado de los Jardines, en el paso de Despeñaperros (Santa Elena, Jaén). Asociado a una cueva y a los acantilados, en él se depositaron miles de pequeños exvotos de bronce, figuritas humanas, animales, miembros, carros o armas. Había ceremonias que exaltaban la virilidad y el ejercicio de la fuerza de los guerreros. La divinidad tenía caracteres salutíferos y fecundantes.

Los iberos eran más propensos a las metáforas que dieran cuenta de conceptos abstractos, que a una narrativa que compusiera una mitología a través de la cual explicar sus concepciones religiosas, como sí hacían los griegos.

En Pozo Moro (Albacete) se recordaba a un héroe fundador que robó a los inmortales el árbol de la fecundidad y lo trajo a los humanos, al estilo de Gilgamesh. Se trataba de algún rey de las primeras etapas del mundo ibérico, enterrado en el monumento.

Fauonius

Otra reseña, de vuelta al área céltica o indoeuropea.

Fauonius o también conocido como Céfiro, “El Viento Divino”, es el viento cálido de poniente, dios de origen común indoeuropeo.

Caballo-Pura.Sanfgre

Tenía el poder de fecundar a las yeguas que respiraban sus aires fecundantes, en primavera, con lo que daba lugar a una raza de veloces caballos pero de vida breve (tres a siete años). Es el mismo padre de los caballos de Aquiles. Eran tan ligeros que podían correr sobre espigas sin romperlas o también sobre las olas marinas.

Su lugar de culto era en un monte cerca de Olisipo (actual Lisboa), donde soplaba un fuerte viento.

Deva

Mi penúltima, pensé, reseña sobre mitología en la antigua Iberia, aunque acabó siendo la última; también perteneciente al área indoeuropea, muy cortita, pero que también ayudará a recordar las manifestaciones de La Divinidad en que creían nuestros antepasados.

Deva es una diosa celta de las aguas fecundadoras, que era adorada en la cordillera cántabra.

ef55d-ladamadellago

Parece por tanto relacionada con las ninfas en esa área ¿Tal vez su reina…?

Epílogo

Este, puede considerarse secuela de mi artículo principal, donde describo la época y el “mundo” de las gentes que creían en toda esta mitología, así como las fuentes publicadas que manejo:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/.

Donde efecto nombro los tiempos míticos, pero no hablo (casi) de su mitología, pues aquí he enmendado ese aspecto.

 

Heracles y Gerion

Quiero precisar, que habitualmente utilizo las convenciones y nomenclaturas comúnmente aceptadas “académicamente”, aunque no siempre esté de acuerdo con ellas. Y ello por dos motivos, por un lado, como aficionado y no licenciado, ni siquiera estudiante de algún grado oficial de Historia, Arqueología, Antropología, etc., no me considero en posición de cuestionar consistentemente las mismas; por otro lado, pienso que es lo más sencillo para que el público principal al que va dirigido mi blog y artículos como este, es decir, aficionados como yo, se ubiquen y comprendan fácilmente de qué estoy hablando. En ocasiones ha ocurrido que personas que conocen mucho más que yo estos temas y que manejan con gran esfuerzo hipótesis novedosas y muy valiosas, se han mostrado molestos por mi aparente adhesión a la oficialidad, pues esta aclaración va para ellos. Un ejemplo: Suelo hablar de la Iberia “indoeuropea” o “pre-céltica”, en contraposición a la “propiamente ibérica” o “mediterránea”, porque la inmensa mayoría de la bibliografía y fuentes consultadas, así lo hace, es decir, a la llegada de la edad del hierro, considera que la Iberia interior, occidental y nórdica, forma esencialmente parte de la Europa celta, es decir, típicamente indoeuropea, mientras que la franja mediterránea corresponde a un pueblo distinto, el propiamente “ibérico”, mediterráneo pero de origen incierto, sobre todo lingüísticamente; lo que no quiere decir que yo considere ambas áreas como compartimentos estancos, ni que excluya la posibilidad de que los íberos de la franja mediterránea, fuesen también de cultura indoeuropea u otra no formulada hasta ahora por la “oficialidad”. Esto es sin perjuicio de que yo exponga mis propias ideas, opiniones, hipótesis, interrogantes… Si no los tuviera, no me merecería la pena escribir estos artículos como meros “ejercicios de recopilación”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y otra última aclaración, mucho más trascendente que la anterior, algunas personas, interesadas como yo en estos temas, cuando leen estas reseñas mías en los diversos foros, deducen que soy neo pagano, seguidor wicca, anunnaki o algo por el estilo. Nada más lejos de la realidad, yo amo el pasado mítico de mi patria, Iberia y sus islas y por tanto siento especial cariño, por las entidades enumeradas y descritas en este artículo, pero que nadie se engañe, soy cristiano católico de metafísica y de fe (recordad que Tolkien compuso todo un cuerpo mitológico completo, siendo profundamente católico…). A quien interese mi “concepto” básico de la existencia puede consultarlo en:

https://jocilesferrer.wordpress.com/about/.

Mi teoría e hipótesis sobre la posible existencia y realidad de todos estos dioses es demasiado complicada y delirante como para resumirla en unas líneas y sería merecedora de otro artículo, porque ni siquiera yo la tengo muy clara…

Todas las fotos y figuras en este artículo están libremente disponibles en Internet.

Gracias por leerme.

Cuando vienen a mi memoria aquellos años de tribulación, sobre todo me acuerdo de nuestras canciones.

Abandonamos esta vida, derramando nuestra sangre en los campos de batalla; pero nuestras canciones sobrevivieron, junto con aquellos de nosotros que retornaron (al combate diario de la rueda de la vida…).

Y aunque ellos abandonarán esta vida una vez más, nuestras canciones sobrevivirán y serán cantadas por nuestros hijos y por los hijos de nuestros hijos.

De esta manera se nos recordará. Esto es lo que éramos: CELT-ÍBEROS.

(Eluveitie, traducción libre)

Si os ha gustado este artículo, tal vez os interesen y me permito recomendaros mis otros artículos sobre la Iberia antigua, de los tiempos míticos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2017/05/04/estelas-de-guerrero-en-el-arqueologico-de-badajoz-v2-0/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/04/01/emigracion-desde-el-sahara-del-pueblo-protoiberico/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

También tal vez os interese saber que estoy escribiendo, lenta pero inexorablemente, una saga épica (de ficción), con magia y aventuras por supuesto, ambientada en ese universo (que yo no he inventado sino investigado). De hecho todos estos artículos han ido “rebosando” de su construcción. Creo que su ambiente es un medio camino entre Tolkien y “Conan el Bárbaro”, desde luego con un toque mítico, poético y a la vez un poco macarra. Pero desde un punto de vista ibérico, hispánico. Se llama “Iberia Mítica” y un primer borrador está registrado en la propiedad intelectual. Si os llama la atención preguntad lo que queráis. Os iré informando.

Gracias.

 

Emigración desde el Sahara del pueblo protoibérico

Nómadas somos en un desierto

Que nuestra lucha en bosque convertirá

No conocemos qué significa el miedo

(La Dama se Esconde)

img014

Hace unos días os hablé de los Pueblos Megalíticos del occidente europeo, entre 5.000-3.000 a.C. en este artículo de mi blog:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

Algunas personas me preguntaron si el megalitismo no era anterior y si realmente estos pueblos tenían origen norteafricano, pues bien, voy a resumir lo que conozco sobre los antepasados de estas gentes, en los dos milenios justo anteriores:

7.000-5.000 a.C., emigración masiva desde la zona del Sahara, se trata del pueblo de origen africano protoibérico que se extiende por Iberia. Desde el norte de África, irrumpen grupos de campesinos en Sicilia, Creta, y el sur de Francia, España e Italia. Muy probablemente, se trata de parientes lejanos de los antiguos egipcios, una subdivisión de la raza blanca, de complexión fina, piel morena y cabellos oscuros. De su lengua (proto-bereber) pudieron derivarse el tartesio y el íbero originales. En Europa occidental, existían previamente pueblos de cazadores que ven reducido su espacio vital.

mapa-de-difusic3b3n-del-neolc3adtico-desde-prc3b3ximo-oriente

Me parece necesario aclarar, pues por aquí vienen los grandes interrogantes, que los saharianos descendían  a su vez de europeos del paleolítico emigrados durante los últimos milenios de la glaciación a través del Estrecho, al menos en gran medida, por lo que de algún modo volvían a encontrase con sus “parientes” que habían permanecido en Europa.  ¿Cómo pudieron traer la agricultura y pastoreo incipientes estos protoibéricos? Mi hipótesis es que aún en el Sáhara, durante el milenio anterior (8.000-7.000 a.C., los sumerios aparecen en Mesopotamia), recibieron la aportación de los “jasmines” neolíticos originarios de la actual Siria, que aparte del camino más conocido del Bósforo y los Balcanes, también rodearon el norte de África. Me baso para esta afirmación en el dato de las pruebas genéticas llevadas a cabo por Oxford Ancestors, según las cuales los europeos actuales descienden de mujeres que ya estaban en Europa durante el paleolítico, excepto un 17%, que lo hacen del denominado “clan Jasmine”. Según mis fuentes, estos pueblos serían de tipo “camita”, o al menos hablarían lenguas de ese grupo, en el norte de África, mi duda sería hasta qué punto aportaron genética y lingüísticamente a los protoibéricos. Culturalmente está claro que lo hicieron, genéticamente el citado 17% parece una medida razonable, lingüísticamente, para mí es una incógnita absoluta por el momento.

South Sahara region

Algunos otros datos de la época para cercar el contexto:

  • 7.000-6.000 a.C., grupos de campesinos (eurípidos) comienzan a asentarse en la Península Balcánica provenientes de Oriente Próximo, trayendo consigo la agricultura, la cría de pequeño ganado y la cerámica. Pronto se extienden a Rumanía, Hungría, Ucrania… A lo largo de los siguientes tres o cuatro milenios, se van mezclando con los cazadores – recolectores, habitantes de Europa anteriores a ellos (y más numerosos). Su lengua podría haber sido protosemítica.
  • 6.200 a.C., primeras trazas de agricultura en el Mediterráneo occidental.
  • 6.000 a.C., sur de Iberia: Comienzo de la historia, la literatura y las leyes de Tartessos, según relato de Estrabón. Como siempre afirmo: Todo mito encripta y guarda una gran verdad.
  • 5.500 a.C., el Mar Negro es devastado por una gigantesca marea (por segunda vez), la actual mitad norte del Mar Negro, desaparece bajo las aguas. Contribución al mito del Diluvio.
  • 5.285 a.C., Egipto: Origen de las dinastías Faraónicas, según Champollion.

Mapa

Tomando en conjunto el artículo referenciado sobre los pueblos megalíticos y este mismo, os invito a no perder la perspectiva de que juntos, comprenden un periodo de cuatro mil años. Pensad por un momento todo lo que conocéis que ha sucedido desde 2.000 a.C. (Micenas, El Argar, edad del bronce) hasta ahora y os haréis más fácilmente a la idea de la evolución y mezcla de pueblos, lenguas, culturas, costumbres, medios técnicos, religiones,  que se debió de dar en ese periodo en Iberia y su entorno.

Este puede considerarse también un anexo de mi artículo principal sobre la antigüedad ibérica:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

Aunque en el presente artículo está más evolucionado mi concepto concreto sobre los protoibéricos. También podéis consultar en él mi tabla original de pueblos de Iberia, donde aparecen:

https://jocilesferrer.files.wordpress.com/2015/04/pueblos-de-iberia-mitica.jpg

Espero haber aportado un granito de arena más, para desentrañar el apasionante misterio de quiénes y cómo eran nuestros antepasados.

Sáhara

Las imágenes y mapas estaban disponibles en Internet libremente: pinturas rupestres en el Sahara, el propio desierto, la difusión neolítica; en particular con el segundo mapa, de pueblos emparentados por esta difusión, lo he puesto a modo ilustrativo, pero no lo considero de “rigor científico”.

Hot sticky scenes, you know what I mean
Like a desert sun that burns my skin
I’ve been waiting for her, for so long
Open the sky and let her come down

Here comes the rain

(The Cult)

Si os ha gustado este artículo, tal vez os interesen y me permito recomendaros mis otros artículos sobre la Iberia antigua, de los tiempos míticos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2017/05/04/estelas-de-guerrero-en-el-arqueologico-de-badajoz-v2-0/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/06/11/mitos-de-la-antigua-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/11/09/iberia-en-los-tiempos-miticos-bibliografia-y-teoria/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

También tal vez os interese saber que estoy escribiendo, lenta pero inexorablemente, una saga épica (de ficción), con magia y aventuras por supuesto, ambientada en ese universo (que yo no he inventado sino investigado). De hecho todos estos artículos han ido “rebosando” de su construcción. Creo que su ambiente es un medio camino entre Tolkien y “Conan el Bárbaro”, desde luego con un toque mítico, poético y a la vez un poco macarra. Pero desde un punto de vista ibérico, hispánico. Se llama “Iberia Mítica” y un primer borrador está registrado en la propiedad intelectual. Si os llama la atención preguntad lo que queráis. Os iré informando.

Gracias.

Iberia en los tiempos míticos, bibliografía y teoría

Desdichado el pueblo que oculte sus mitos y leyendas; sus teogonías y cosmogonías, porque será ya un pueblo sin alma, sin vitalidad (Juan Carlos Alonso).

Motivación para escribir

Los antepasados

Siempre me interesó la antigüedad, los antepasados, cómo eran los hombres que vivieron antes que yo y especialmente, aquellos de los que soy descendiente, genético y/o cultural; aquellos que habitaron los lugares en los que he nacido, crecido y vivido, antes que yo, o aquellos que pudiendo proceder de otros lugares, podría trazar por línea materna o paterna como mis ancestros. Qué pensaban, en qué creían, cuál era su concepción del mundo y de la vida, qué lenguas hablaban, cómo se las arreglaban para salir adelante, qué armas y herramientas empleaban, cómo obtenían su alimento, vestimenta, medicinas y otros bienes necesarios; pero también qué les gustaba, hasta qué punto formaban parte de una “cultura”, para qué estaban dispuestos a esforzarse, o incluso a arriesgar la vida. De niño mi atención se fijó en la Edad Media, como época “bárbara” fascinante, pero a medida que iba leyendo, visitando museos, yacimientos, acumulando conocimientos, mi interés iba retrocediendo atrás en el tiempo hasta el paleolítico y los tiempos de la última glaciación, para finalmente, ya adulto, converger en la Edad del Bronce en Iberia, es decir, desde mediados del II milenio a.C. hasta principios del I milenio a.C. ¿Por qué? Porque esa es justo la última época de la que apenas existen testimonios escritos (es decir, todo queda “abierto”, de hecho es prehistoria en Iberia) y sin embargo ya cuenta que una cultura material (y mitológica por supuesto), que para mí la hace especialmente apropiada para construir el tipo de historias que más me atraen. Y esto entronca con la segunda parte de esta sección.

Afición por la épica

Siempre me fascinaron las historias épicas y mágicas y que sin embargo entroncaran en la medida de lo posible con la realidad (de las épocas remotas), o más bien con lo que los hombres de aquél tiempo y lugar considerasen la realidad y los mitos y leyendas, así como las creencias religiosas, incluso supersticiosas, formaban parte de esa realidad. La fantasía épica de pura evasión dejó de aportarme algo muy pronto, salvo honrosas excepciones y el realismo costumbrista (casi) nunca lo hizo. Mi literatura ideal es la basada en una reconstrucción histórica (o mejor aún prehistórica), que incorpora con naturalidad todos los elementos mitológicos y mágicos acordes a la época y cultura de que se trate. Dada la afición anterior, no es difícil comprender que pasé muchas horas de mi adolescencia y juventud, dirigiendo partidas del juego de rol, Dungeons & Dragons (el original), que a algunos os resultará familiar, si habéis sido capaces de leer hasta aquí. Tras unos años de universidad y parada a este respecto, regresé durante un tiempo a la ciudad en la que crecí, Badajoz, para el servicio militar, lo que me reunió otra vez con mi grupo de amigos del rol. Retomamos las partidas, no con el vigor de antaño, pero sin embargo y esto es lo importante para este artículo, yo estaba fuertemente impactado por la lectura reciente de “Gárgoris y Habidis” de Fernando Sánchez Dragó, libro que me hizo tomar conciencia de que España era un país (encantado) con un pasado mítico y mágico tan fascinante como el que más, con la desgracia de estar poco estudiado y comercializado. Al mismo tiempo, durante mis años de universidad, había idealizado la tierra donde mi crie, Extremadura y había procurado leer sobre su historia. De modo que decidí ambientar las partidas de rol en la Extremadura (Iberia) de la Edad del Bronce; su geografía, paisaje, fauna, flora, clima… eran bien conocidos por todos nosotros y así me forzaba a mí mismo a aprender más sobre su pasado y de paso enseñar algo a mis amigos. Pronto marché a trabajar a otro lugar y un par de años más tarde intenté organizar partidas allí con otros amigos, lo que acabó con más pena que gloria, pero que sin embargo fue el germen de lo que estoy contando. Acabé asumiendo que realmente ya no podía hacer algo que me gustaba mucho, que era organizar partidas de rol, creando los escenarios y aventuras de mi preferencia y jugándolas de una manera seria (como lo hiciera en mis años de adolescencia), pero que esto realmente era muy parecido a escribir historias y eso sí era algo que podía (y sólo podía) hacer yo solo. Me di cuenta que ya contaba con una base documental, las notas que había reunido para ambientar los escenarios y preparar las aventuras, en la Edad del Bronce y tardé sólo días en escribir un esqueleto completo de una historia que tal vez diese para varios “volúmenes” (incluso pre cuelas, secuelas y ramas paralelas…), con sus capítulos y personajes, que en lo fundamental no ha cambiado desde entonces.

Un libro abierto

Pero desde el momento en que decidí y comencé a escribir esa historia, surgió su propia sombra que la lastraba, que desde entonces me ha hecho procrastinar lo que es la escritura efectiva de la novela. Según mis propios preceptos que deben cumplir las historias que me gustaría leer y por tanto escribir, había de estar bien documentada. Creo que comencé con la mitología, después con la cronología, que no ha parado de crecer, seguí  con las lenguas, pueblos, armas… Dando lugar a una recopilación bastante extensa (y quizá valiosa). En un principio, parecía haber una gran escasez de publicaciones (y certezas) sobre Iberia en concreto, en gran medida era necesario interpolar / extrapolar a partir de geografías y culturas vecinas o relacionadas, mucho mejor conocidas, pero a medida que pasaron los años y también con el auge de las redes sociales, fueron apareciendo más y más expertos, obras y descubrimientos disponibles. Y es un proceso que ya no para de crecer. De lo cual me alegro sobremanera en aras del conocimiento sobre el pasado (mítico) de mi patria, Iberia y sus islas, que tan en falta he echado mucho tiempo. Pero la acumulación de conocimientos no puede postergar eternamente el comienzo de la escritura, he leído o escuchado a otros escritores que han experimentado esto mismo, de modo que intentaré que continúe en paralelo y en la medida que sea necesaria. La atención a las redes y foros sobre estos temas se ha convertido, en los últimos tiempos en parte de esa tarea y este artículo pretende ser un inciso que ayude a dar paso a la escritura.

Bibliografía

Por qué publicarla

En esos foros que acabo de mencionar, encuentro gente de la que aprendo mucho, que expone información muy interesante que no conocía. Me resultan altamente enriquecedores, pero a menudo no estamos de acuerdo y yo expongo cómo creo que son las cosas, en base a mis propias fuentes (procuro ser agnóstico respecto de las hipótesis sobre la prehistoria, procurando no dejarme inclinar hacia posibles preferencias mías). A menudo y, dentro de las discusiones, los participantes preguntan dónde, a qué autor se ha leído tal afirmación; es natural, a mí también me gusta conocer nuevas y buenas referencias. A veces recuerdo exactamente el documento y lo comparto, pero otras veces no o simplemente no tengo tiempo para buscar la referencia y hacerlo, de modo que pronto se me ocurrió tener una lista publicada permanentemente a la que enlazar en estos casos. Según he ido haciendo mi trabajo de reunión de información, he ido incluyendo los documentos en unos capítulos de bibliografía que es lo que copiaré a continuación. Sólo aparecen los libros y artículos que ya he leído, tengo numerosos pendientes en mi biblioteca que considero importantes, pero no puedo asegurar que conozca una información a partir de un documento que aún no he leído, por eso aún no aparecen en la lista.

wpid-wp-1432302326497.jpeg

Libros

  1. “La Santa Biblia. Antiguo y Nuevo Testamento”. Antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602) y cotejada posteriormente con diversas traducciones, y con los textos hebreo y griego. Depósito de la Sociedad Bíblica B. y E., 1934.
  2. Equipo redacción Biblograf. “Lexis22 Atlas Histórico Cronología”. Círculo de Lectores S.A., 1976.
  3. J. Vicens Vives. “Atlas de Historia de España”. Editorial Teide, S.A., 1980.
  4. Enrique Wulff. “Lenguaje y lenguas”. Salvat Editores, S.A., 1981.
  5. José Luis Arriaga. “Diccionario Castellano-Vasco Vasco-Castellano Gaztelania-Euskera Euskera-Gaztelania Hiztegia”. Ediciones Mensajero. Gero Euskal Liburuak, 1984.
  6. Homero. “La Odisea”. Club Internacional del Libro, 1985.
  7. Jean Marc Brissaud. “Las civilizaciones prehistóricas”. Club Internacional del Libro, 1985.
  8. Philippe Aziz. “La Atlántida civilización desaparecida”. Club Internacional del Libro, 1985.
  9. Iván Pastor. “La civilización china”. Club Internacional del Libro, 1985.
  10. María Luz Willemenot. “Assur y Babilonia”. Club Internacional del Libro, 1985.
  11. Cyril Aldred. “Los egipcios”. Club Internacional del Libro, 1985.
  12. Olivier Launay. “Las civilizaciones celtas”. Club Internacional del Libro, 1985.
  13. Patrick Louth. “Germanos y vikingos”. Club Internacional del Libro, 1985.
  14. Philippe Aziz. “Los Etruscos”. Club Internacional del Libro, 1985.
  15. Françoise Gasser-Coze. “La Grecia del Partenón”. Club Internacional del Libro, 1985.
  16. Luis Ogg, Rosa Cadenas, Alberto Castilla y otros. “Crónica de la Humanidad”. Plaza & Janés Editores S.A., 1987.
  17. Roy Willis. “Mitología, guía ilustrada de los mitos del mundo”. Debate – Círculo de Lectores, 1993.
  18. Marcelino Cardalliaguet Quirant. “Historia de Extremadura”. Universitas Editorial, 1993.
  19. Jesús Callejo y Marina Seoane. “Hadas, guía de los seres mágicos de España”. Editorial EDAF, S.A., 1995.
  20. Manuel Yánez Solana. “Los celtas”. M. E. Editores, S. L., 1996.
  21. Alberto González Rodríguez. “Historia de Badajoz”. Universitas Editorial, 1999.
  22. John Haywood. “Atlas histórico universal”. Círculo de Lectores, 1999.
  23. Reinhard Schmoeckel. “Die Indoeruopäer”. Verlagsgruppe Lübbe, 1999.
  24. Joel Levy, bajo los auspicios de The Cryptozoological Society of London. “Gran enciclopedia de los seres mágicos”. RBA Libros, S.A., 2000.
  25. Jean Markale. “Contes et légendes des pays celtes”. Éditions Ouest-France, 2000.
  26. Manuel Bendala Galán. “Tartesios, iberos y celtas. Pueblos, culturas y colonizadores de la Hispania antigua”. Ediciones Temas de Hoy, S.A. (T.H.), 2000.
  27. Juan Carlos Alonso. “Arganthonio rey de Tartessos”. Editorial La Olmeda, S.L., 2000.
  28. Jack Roberts. “The Sacred Mythological Centres of Ireland”. Bandia, 2000.
  29. José R. Pellón. “Diccionario Espasa Íberos”. Espasa Calpe, S.A., 2001.
  30. Fernando Sánchez Dragó. “Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España”. Editorial Planeta, S.A., 2001.
  31. Marco V. García Quintela. “Mitos hispánicos, la edad antigua”. Ediciones Akal, S.A., 2001.
  32. Alonso Rodríguez Díaz y Juan-Javier Enríquez Navascués. “Extremadura tartésica. Arqueología de un proceso periférico”. Edicions Bellaterra S.L., 2001.
  33. Peter Berresford Ellis. “A brief history of the druids”. Constable & Robinson Ltd, 2002.
  34. Arnulf Krause. “Die Geschichte der Germanen”. Campus Verlag GmbH, 2002.
  35. Alberto Álvarez Peña. “Celtas en Asturies”. Picu Urriellu, 2002.
  36. Bryan Sykes. “The seven daughters of Eve”. Corgi Books, 2002.
  37. R. Benito Vidal. „Historias Mágicas de los Dioses Sumerios“. EDIMAT LIBROS, S.A., 2003.
  38. David Day. “El mundo de Tolkien. Fuentes mitológicas de El Señor de los Anillos”. Editorial Océano, S.L., 2004.
  39. Alfonso Moure Romanillo y Juan Santos Yanguas. “Historia de España. Prehistoria”. Espasa Calpe, S.A., 2004.
  40. Fernando Ruiz de la Puerta. “La Cueva de Hércules y el Palacio Encantado de Toledo”. Ediciones Bremen, S.L., 2004.
  41. Edited by Gordon Jarvie. “Irish folk and fairy tales”. Blackstaff Press, 2004.
  42. Séamus Mac Mathúna and Ailbhe Ó Corráin. “Collins Irish Dictionary”. HarperCollins Publishers, 2005.
  43. Bryan Sykes. “Adam’s Curse”. W. W. Norton & Company, Inc., 2005.
  44. Adolf Schulten. “Tartessos. Contribución a  la historia más antigua de Occidente”. Editorial Almuzara, S.L., 2006.
  45. Angus Konstam. “Atlas Histórico del Mundo Celta”. Edimat Libros, S.A., 2006.
  46. Simon Anglim, Phyllis G. Jestice, Rob S. Rice, Scott M. Rusch y John Serrati. “Técnicas bélicas del mundo antiguo”. Editorial LIBSA, 2007.
  47. Bryan Sykes. “Blood of the Isles”. Corgi Books, 2007.
  48. Jaime Alvar. “Tartesos. Un reino soñado”. La Esfera de los Libros, S.L., 2010.
  49. Santiago Posteguillo. “Las legiones malditas”. Ediciones B, S.A., 2010.
  50. Fernando Quesada Sanz. “Armas de la antigua Iberia”. La Esfera de los Libros, S.L., 2010.
  51. Elena Percivaldi. “Los celtas. Una civilización europea”. Tikal Ediciones, 2011.
  52. Georgeos Díaz-Montexano, Monik Perz, Mario Morcillo -in memoriam-. “Atlantis <> Tartessos. Aegyptius Codex. Clavis. Epítome de la Atlántida Histórico-Científica”. Turpin Ediciones, 2012.
  53. J. Ramón Rivera. “Tartesios, íberos y celtíberos: sus escrituras y su lengua”. Editorial Círculo Rojo, 2013.
  54. Benjamín Collado Hinarejos. “Los íberos”. Ediciones Akal, S.A., 2013.
  55. Georgeos Díaz-Montexano. “Atlantis <> Aegyptius. Las Fuentes Egipcias de la Historia de la Atlántida”. Turpin Editores, 2013.
  56. Georgeos Díaz-Montexano. “Escrituras Atlánticas. Ensayo sobre las Escrituras Lineales Postpaleolíticas”. Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013.
  57. Georgeos Díaz-Montexano. “Amazon & Atletia, Historia de las Islas de los Dioses”. Amazon, 2014.
  58. Georgeos Díaz-Montexano. “¿La escritura nació en Occidente? Marcelino Sanz de Sautuola y Altamira”. Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2014.
  59. Benjamín Collado Hinarejos. “Los íberos y su mundo”. Ediciones Akal, S.A., 2014.
  60. J. Ramón Rivera. “De Tartessos a Iberia alrededor de su epigrafía religiosa”. Editorial Círculo Rojo, 2015.
  61. Eric H. Cline. “1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó”. Editorial Planeta S.A., 2015.
  62. J. Ramón Rivera. “Miscelánea epigráfica ibérica”. Editorial Círculo Rojo, 2016.

 Artículos

  1. Muy Especial. “Los antiguos hispanos”. Otoño 1997.
  2. Hans-Joachim Löwer. “Die Welt der Sternendeuter”. National Geographic Deutschland, März 2007.
  3. Georgeos Díaz Sánchez-Montexano. “La Atlántida de Platón, teorías científicas, fórum atlantología”. 2007.
  4. Wikipedia, la enciclopedia libre. “Glaciación de Würm o Wisconsin”. 2007.
  5. Elisabeth Hamel, Theo Vennemann. “La primitiva lengua de los antiguos europeos”. Euzkadi Online, 2007.
  6. Wikipedia, la enciclopedia libre. “Expansión afroasiática”. 2009.
  7. Fernando I. Lizundia. “Gibraltar, otra ‘tumba’ para la Atlántida”. EL MUNDO, 2009.
  8. Año/Cero. “Nuevas revelaciones sobre La Atlántida”. Abril 2009.
  9. Historia de Iberia Vieja. “Iberia El Dorado de la Antigüedad”. 2009.
  10. As66. “Asturcón, historia de un superviviente”. Abril 2010.
  11. Eureka (El Mundo). “El secreto Neandertal que ocultaba una cueva asturiana”. Mayo 2010.
  12. Georgeos Díaz-Montexano. “Tartessos”. Diciembre 2010.
  13. Georgeos Díaz-Montexano. “El Nombre Original de Atlantis (Ispalis) y Tartessos”. Diciembre 2010.
  14. Le Monde. “Atlas de las Civilizaciones”. 2010.
  15. Historia. National Geographic. “Sargón I”, “Micenas”, “Nefertiti”. Enero 2011.
  16. Historia. National Geographic. “Fenicios, los marinos de oriente“. Enero 2011.
  17. Georgeos Díaz-Montexano. “La tradición atalántica en las vestiduras de los iberos”. Enero 2011.
  18. Cinabrio blog. “Mapa genético de Europa evidencia crisol de razas“. Marzo 2012.
  19. El Norte de Castilla. “Un estudio genético sitúa el origen de los vascos en Atapuerca”. Septiembre 2015.
  20. Wikipedia, the free encyclopedia. “The Seven Daughters of Eve”. 2016.
  21. Wikipedia, la enciclopedia libre. “Campos Flégreos”. Enero 2017.
  22. Wikipedia, la enciclopedia libre. “Desierto del Sahara”. Enero 2017.
  23. EL PAÍS, Cultura. “Turuñuelo de Guareña: Una excavación en Badajoz descubre un edificio tartésico único en el Mediterráneo occidental”. Abril 2017.
  24. Georgeos Díaz-Montexano. “NUEVOS ASENTAMIENTOS TIPO ATLANTE”. Abril 2017.
  25. EL PAÍS, Blog Diario de España. “Elba, la pastora de 9.300 años que era intolerante a la lactosa”. Mayo 2017.
  26. Sinc, La ciencia es noticia. “Las invasiones de la Edad de Bronce casi no afectaron a la Península”. Julio 2017.
  27. Muy Historia. “Encuentran la ascendencia genética de los primeros pueblos civilizados de Europa”. Agosto 2017

Pueblos de Iberia en el tiempo

pueblos-de-iberia-mitica

La tabla que adjunto (actualizada 08/10/2016) me ha llevado bastantes horas de trabajo, a lo largo de unos cuantos años y es un documento vivo, que probablemente seguirá evolucionando mientras yo lo haga. A medida que fui documentándome y sobre todo tratando de construir una cronología, desde los comienzos del homo sapiens, hasta el fin de la Edad Bronce en Iberia y de la entrada de la misma en los anales conocidos de helenos y púnicos, me fui dando cuenta de que la sucesión de culturas y pueblos, en el espacio y en el tiempo, parecía un rompecabezas altamente contradictorio. Tengo bastante claro que los siguientes aspectos fundamentales de las migraciones (o permanencias) humanas: genético (distinguiendo materno / paterno), cultural (incluyendo religión, tradiciones, herramientas, arte…) y lingüístico, siguen por norma caminos separados y por ello aparentemente contradictorios; aunque en ocasiones también se propaguen e impongan juntos, normalmente cuando se dan de forma dramática con suplantación de unas poblaciones por otras. Se ha descubierto que esto último era muy raro si no inexistente en tiempos prehistóricos, a pesar de guerras e invasiones, el objetivo no era aniquilar al enemigo, sino mezclarse con él dominándolo; es por ello que (en Europa al menos) suele predominar la genética de los “vencidos”, por línea materna y la lengua de los vencedores (por línea paterna) y los aspectos espirituales de la cultura. Los aspectos materiales de la cultura, como la agricultura y la ganadería o las modas de artesanía, parecen haberse propagado de forma más bien pacífica y en caso contrario suele ser el pueblo culturalmente superior el invadido y asimilado con su cultura, apreciada por el vencedor. Pero me estoy extendiendo en un tema que daría para varias entradas de blog… En mi humilde opinión (extraída de varios de los documentos que enumero en la bibliografía), pretender que estos aspectos se propagan juntos por norma conduce a errores dogmáticos serios. La tabla pues, surgió con la idea de poner orden en todos los pueblos que en algún momento habían habitado Iberia, en el espacio y el tiempo y también en los aspectos culturales, lingüísticos y en la medida de lo posible genéticos. He incluido alguna información de tipo mítico, pues es de sumo interés para mi empresa literaria y también porque estoy convencido que todo mito y toda leyenda, ocultan y la vez de guardan (con belleza añadida) una gran verdad. Con ella, he puesto cierto orden en mi cabeza, que me será útil para construir mi libro y desde luego para saber más de Iberia, del mundo que la rodea y de su pasado. No pretendo haber resuelto ni de lejos el rompecabezas, quedan muchos cabos por atar y muchos aspectos por descubrir (por los especialistas cualificados, no por mí que sólo soy un aficionado). La tabla está registrada, con las implicaciones que ello conlleva. La he mostrado a varias personas y me han dicho que podría ser valiosa. El documento de trabajo es una hoja de cálculo, en esta entrada de blog está en formato imagen, que seguro habrá que ampliar para poder leerla. Pongo la información en ella a disposición de quien pueda ser útil (comentarios y correcciones bienvenidos). Si alguien desea incluirla tal cual en otra publicación, le agradecería me lo comentara y en todo caso, nombrase al autor, es decir, a mí.

Teoría de los “brazos” y las “bisagras”

Objetos y mapas

He incluido algunas fotos de objetos y mapas expuestos en el Museo Arqueológico Nacional (M.A.N.) de Madrid, que visité brevemente tras su larga remodelación. Pertenecen en general a la Edad del Bronce, la época de interés para mi libro, aunque alguno puede ser anterior o posterior:

  • Ídolos oculados cilíndricos de piedra del suroeste
  • Puntas de flecha y / o jabalina
  • Reconstrucción de enterramiento de guerrero, con sus flechas, puñal, manto, ropajes y vasijas
  • Espadas con sus vainas, cabezas de hacha y puntas de lanza
  • Lápidas de piedra, quizá representando a jefes tartesios, con sus ricos cascos con tocado
  • Empuñadura de oro de espada de bronce
  • Mapa de contactos extra peninsulares a comienzos del Bronce Final (esta es la figura fundamental para mi teoría)
  • Mapa de grupos culturales en Iberia (ampliación en Iberia del anterior)
  • Espadas largas
  • Mapa de Estelas del Suroeste
  • Estela guerrera del suroeste con panoplia completa incluyendo carro
  • Tres estelas del suroeste sobre fondo de dehesa extremeña, con la particularidad de que presentan cascos con cuernos
  • Conjunto de torques y otros objetos valiosos de metal
  • Tesoro del Carambolo

En mi opinión, las fotos de objetos son bastante representativas como para hacerse una imagen visual de la cultura material (armas, joyas…) de la época y zona y en parte también de la espiritual (enterramientos honrando al jefe guerrero…). Los mapas para mí son bastante significativos respecto de los aspectos de relaciones culturales de la península, e ilustrativos de mis hipótesis culturales, genéticas y lingüísticas. Las hipótesis genéticas que yo manejo, surgen de experimentos científicos llevados a cabo en los últimos años, que han sacado a la luz cuáles han sido las verdaderas migraciones genéticas en Europa desde el Paleolítico, pueden consultarse en la bibliografía que enumero; en todo caso son totalmente compatibles con estos mapas. Esta información gráfica puede ampliarse con mi publicación anterior en este blog “Estelas Guerreras en el Arqueológico de Badajoz”, que no repetiré aquí. Su enlace: https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/.Iberia Mitica objetos y mapas (1) Iberia Mitica objetos y mapas (2) Iberia Mitica objetos y mapas (3) Iberia Mitica objetos y mapas (4) Iberia Mitica objetos y mapas (5) Iberia Mitica objetos y mapas (6) Iberia Mitica objetos y mapas (7) Iberia Mitica objetos y mapas (8) Iberia Mitica objetos y mapas (9) Iberia Mitica objetos y mapas (10) Iberia Mitica objetos y mapas (11) Iberia Mitica objetos y mapas (12) Iberia Mitica objetos y mapas (13) Iberia Mitica objetos y mapas (14)

Parentescos de Iberia

Voy a intentar razonar y explicar mi propia teoría sobre el parentesco de los pueblos de Iberia, desde la época Megalítica (5.000 a.C.) hasta finales de la Edad del Bronce (800 a.C.). Nótese que es un periodo que abarca cuatro milenios, más del doble de nuestra era cristiana, de generaciones de antepasados nuestros (de españoles y portugueses), genéticamente idénticos a los humanos actuales al 99,99%. Suele pasarse por alto pero en mi humilde opinión, su poso, ha de ser forzosamente muy superior al de los que vinieron luego y que sin embargo conocemos con mucho más detalle: fenicios, griegos, cartagineses, romanos, hebreos, godos, árabes y bereberes, repobladores europeos… Y ahora se sabe que en lo esencial, somos como aquellos celtas e iberos. Repito que este concepto lo he formado a partir de numerosos documentos que enumero en la bibliografía y puede trazarse con mi tabla de pueblos. Veamos los mapas de contactos extra peninsulares a comienzos del Bronce Final y de grupos culturales en Iberia. Para mí, la Iberia de la Edad del Bronce no era en absoluto un país aislado, sino en plena relación con dos entornos geográficos y a diferencia de cómo se presentaba esta cuando yo estudiaba historia en el colegio o en el instituto, es decir, como mera tierra receptora de invasores (celtas…) o colonizadores (fenicios, griegos…), superiores técnica y culturalmente a los indígenas, he llegado a la convicción de que esas relaciones eran en todo caso bidireccionales. Es decir, Iberia era destino y a la vez cuna en varios procesos cíclicos desde el Paleolítico. Sí que es cierto que en el momento de la penetración del hierro, de la fundación de Cartago, de la llegada de los griegos clásicos y de la adopción del alfabeto fenicio, Iberia (Tartessos) ya se encontraba en decadencia como potencia colonizadora y la historia que conocemos, empezó a escribirse en esos momentos. Vamos entonces con los “brazos” de Iberia siguiendo el mapa de contactos extra peninsulares a comienzos del Bronce Final, yo contemplo dos.

El brazo atlántico y lo celta

El primer brazo, el atlántico, sombreado en azul en el mapa, es el que va desde el Estrecho de Gibraltar y la desembocadura del Guadalquivir (Tartessos), recorriendo todo el occidente y el norte atlánticos de Iberia (territorios poblados por pueblos considerados como celtas o pre-celtas a finales de la Edad del Bronce), hasta las Islas Británicas, el occidente Francés y la desembocadura del Rin en el Mar del Norte. Hay testimonios de que los tartesios y los habitantes del oeste y norte de la Península, posiblemente vecinos y aliados, o en todo caso formando parte del mismo negocio, recorrían el Arco Atlántico haciendo navegación costera, para comerciar con metales, en especial para adquirir el estaño, necesario para la forja del bronce, hasta las Islas Casitérides. Recientes investigaciones han sacado a la luz que los actuales habitantes de las Islas Británicas desciende mayormente de inmigrantes llegados de Iberia durante el Mesolítico; el cuerpo mitológico irlandés identifica a la primera raza de humanos que dominó la isla, los hijos de mil, como llegados de España… Si consultamos mi tabla de pueblos de Iberia, en el siglo XI a.C., encontramos a los cynetes en el suroeste de la península, pueblo identificado por los griegos como celta; retrocediendo al siglo XIII a.C., los campos de túmulos pueblan Europa occidental; en el XVI a.C., tenemos el Bronce Inicial con foco en Huelva, Portugal y Galicia; en el III milenio a.C. florece la cultura megalítica (u oestrymnios) en el área y ya en el V milenio a.C., los pueblos megalíticos o antiguos europeos pueblan Iberia, Italia, Francia y las Islas Británicas. En el mapa de grupos culturales de Iberia, el brazo atlántico correspondería al área también azulada del Bronce Atlántico. Si nos fijamos en ambos mapas, aparecen unas flechas azules indicando influencias atlánticas sobre la península. Vistos los mapas y la sucesión de pueblos cronológica en mi tabla, parece claro que hubo una unidad o en todo caso fuerte relación cultural (y genética) en todo ese Arco Atlántico, desde el V milenio a.C., hasta el Bronce Final; durante cuatro milenios por lo menos, vuelvo a remarcarlo. Lo que para mí es aún un auténtico misterio es el aspecto lingüístico (la contradicción típica que ya he apuntado). Parece claro que a finales del Bronce ya se hablaban lenguas del grupo céltico u otro estrechamente emparentado, en casi toda el área, desde la desembocadura del Guadiana a la del Rin y en las Islas Británicas. Sin embargo, los pueblos megalíticos que habitaban la zona milenios atrás y que se ha comprobado que son básicamente los antepasados de esos celtas del Bronce y del Hierro, también parece claro que hablaban lenguas del tronco boreal, pero no indoeuropeas (o en todo caso ellos no eran indoeuropeos). Yo he aventurado en mi tabla, creo que erróneamente pero no tengo otra hipótesis más verosímil de que echar mano, que esas lenguas podrían pertenecer al tronco camita (norteafricano), pues esos antiguos europeos que levantaron los megalitos se formaron de la unión de campesinos norteafricanos que se habían refugiado en el Sahara durante los últimos milenios de la Glaciación de Würm (Paleolítico), con los cazadores y recolectores de Iberia, Italia, Francia y las Islas Británicas; pero realmente a mí me faltan datos, esperemos que lingüistas, genetistas y arqueólogos, puedan dar con la solución.

La rama continental

Volvamos al mapa de contactos extra peninsulares; para mí existe una variante del brazo atlántico, sería la rama continental, que es la que en el mapa aparece en gris-morado sombreado y ocuparía desde los límites del Sistema Ibérico y el valle del Ebro (posterior Celtiberia…) hasta las actuales Alemania y Chequia aproximadamente y cubriendo la parte oriental de Francia, que le faltaría al brazo atlántico. En el mapa de grupos culturales de Iberia, esta rama continental, se correspondería con Cogotas I y sobre todo con los Campos de Urnas. Esta área sí que se corresponde más claramente con el área de expansión de la cultura de Hallstatt, considerada genuinamente celta y con la futura de La Tène, considerada como el paradigma de lo celta. Se sabe que desde el Neolítico había rutas comerciales, pacíficas y respetadas por el interior del continente, incluyendo a Iberia por supuesto y toda esta zona. Cabe pensar que además de tráfico de mercancías, lo que ha hecho aparecer objetos mediterráneos en el Mar del Norte o Escandinavia y al contrario, pudo y debió de haber intercambios familiares, matrimoniales, pues se ha comprobado que la ascendencia de los actuales europeos por línea materna es bastante homogénea en todo el continente, con variaciones de proporción de clanes maternos por zonas, por supuesto y muy importante, al 80% proveniente del Paleolítico, es decir, de mujeres que ya vivían en Europa durante ese periodo. Inciso: El misterioso caso de los vascos y su lengua. Se ha comprobado que por línea materna, los vascos no difieren del resto de europeos, es decir, descienden de las mismas mujeres identificadas, salvo una particularidad, les falta casi por completo el componente de la única  rama neolítica, proveniente de la actual Siria, posterior a las demás y que supone el 17% en toda Europa, incluyendo lugares remotos como Escocia. Respecto de su lengua, el euskera, una hipótesis que me parece verosímil es que se trata simplemente del remanente de una rama boreal, que se hablaba en el Paleolítico (pues se ha comprobado que su vocabulario propio está anclado en tal período) al menos en la zona Pirenaica, el sur de Francia (Aquitania), al norte del valle del Ebro y posiblemente en la Cordillera Cantábrica. ¿Pudiera ser también esta,  la rama euskárica y no camita, a la que perteneciera la lengua que hablaban los antiguos europeos megalíticos, que se llevaran al Sáhara al cruzar el Estrecho y después trajeran de vuelta? ¿Tal vez mezclada con elementos camitas adquiridos allí por contacto y mezcla con proto-bereberes? ¿En qué proporción…? Trabajo pendiente para genetistas y lingüistas, yo aún no he encontrado bibliografía concreta al respecto. Volviendo a la rama continental y cotejando con mi tabla de pueblos, vemos que a finales del II milenio a.C., la unión de las culturas de los campos de túmulos (Europa occidental) y los campos de urnas (Europa central), da lugar a los pueblos célticos y que estos penetran en Iberia. Este hito me parece muy importante, pues es el que une para mí el brazo atlántico, con su rama continental. He de aclarar que entiendo por celta o céltico a aquél pueblo que habla una lengua perteneciente a esta rama indoeuropea en un momento determinado, que vive según una mitología, concepción del mundo y costumbres catalogables como celtas y también que dispone de una cultura material (construcción, armas, artesanía, ganadería, agricultura…) típicamente celta. Nada que ver para mí con “raza” ni supuestas características físicas típicas. Como ya he mencionado, se ha comprobado que la mayoría de los europeos actuales, al menos los occidentales, descienden fundamentalmente de los habitantes de sus respectivos países en el mesolítico; es decir, estos “celtas”, deberían tener aproximadamente el aspecto físico de los actuales habitantes en su zona. Y en su época de máxima expansión, es decir, entre el apogeo de La Tène y la conquista romana de Galia e Hispania, la Europa que cumplía esos tres parámetros (lengua, concepto del mundo y cultura material), abarcaba desde el Algarve hasta Galitzia (Polonia), desde el Ulster hasta Anatolia. Otro inciso: El misterio de la propagación de las lenguas indoeuropeas (las celtas entre ellas) y la aparente contradicción con la formación de los pueblos que las hablaban. Se ha comprobado genéticamente, que en las Islas Británicas, no hubo invasiones masivas de “celtas” ni ningún otro tipo de pueblos, desde el área de los Alpes (lo que sería un poco más cierto en el caso de Iberia…). Por el contrario, británicos e irlandeses, descienden mayormente de gentes procedentes del norte y oeste de Iberia en el Mesolítico. Sin embargo, en la actualidad, estas islas (junto con otros territorios del Arco Atlántico en Francia y España) se consideran los reservorios de “lo celta”, fundamentalmente porque sólo en ellos quedan lenguas celtas vivas, junto con un tipo de paisaje y climatología comunes y sobre todo, ciertas manifestaciones culturales que ellos mismos han asumido como “celtas” y que son más bien propias de ese Arco Atlántico desde la Edad Media hasta hoy, pero que sin duda nos hablan de un pasado común y de un “aire de familia”. Algunos estudiosos de la materia, opinan que el Arco Atlántico ya no puede ser “genuinamente celta”, que sólo lo son las áreas de Hallstatt y la Tène y sus zonas de expansión reconocidas como la Celtiberia lo son (y al contrario, que sólo el Arco Atlántico lo es…). En mi opinión toda el área que he mencionado en el párrafo anterior, tiene un pasado celta, en mayor o menor medida y más es unos aspectos u otros. Cómo llegaron los habitantes de las islas a hablar lenguas celtas sin una invasión centroeuropea y si realmente estas originaron en los Alpes o en Iberia (o en ambas zonas en procesos de ida y vuelta), es un rompecabezas que dejo a los lingüistas. Un ejemplo conocido que puede ayudar a meditar sobre este misterio: En España y gran parte de América se habla actualmente español. Veamos resumidamente cómo se formó este idioma. A principios del I milenio a.C., los latinos y faliscos viven en el bajo Rin, hablan latín, o proto-latín, una lengua del grupo itálico, vecino precisamente del celta. Emigran al Lacio, en el centro de Italia, siglos más tarde dominan todo el país y más tarde forman un formidable imperio al que incorporan Hispania entera. Pronto casi todos los hispanos, iberos o celtas, hablan latín. Un milenio más tarde, bajo dominio islámico de la península al sur del Duero y llegando a los Pirineos por el valle del Ebro, los cántabros y sus vecinos vascones, fundan un condado vasallo del reino Astur-Leonés, llamado Castilla; parece que en asuntos domésticos muchos hablan euskárico, de modo que utilizan un latín “mal hablado” para los asuntos oficiales, influenciado por esa lengua materna. Este condado se convierte en punta de lanza de la reconquista cristiana y pronto se convierte en el reino central de la España cristiana, avanzando su idioma en forma de abanico, invadiendo los reinos vecinos de León, Navarra y Aragón (que cuentan con sus propias lenguas romances). Cinco siglos más tarde se forma un estado que reúne a todos los reinos de Iberia excepto Portugal, que salta a América y el Pacífico y construye el Imperio más grande que ha existido. Los extremeños y andaluces que masivamente cruzan el océano, tienen a ese castellano ya moderno como lengua oficial y parece ser que materna. Hoy en día, loes naturales del Perú, México o Chile que hablan español ¿Hemos de deducir que descienden de los faliscos del bajo Rin? En absoluto, de hecho la mayoría descienden de aztecas, mayas, quechuas o incas, como muestran sus rasgos, pero ellos insisten en llamarse a sí mismos “latinos”, sobre todo los que viven en EEUU, por contraposición a lo “anglosajón”. Pues del mismo modo un “celta” de Irlanda, no tiene por qué descender de los habitantes de Hallstatt. Pero volvamos a la tabla. A mediados del II milenio a.C. también encontramos el Bronce Inicial en Europa central y a finales del III milenio, la cultura del vaso campaniforme se extiende desde Iberia a Europa Central. Quiero remarcar este hecho, porque esto demuestra que al menos en parte, esos pueblos célticos que penetran en Iberia mil años más tarde, estarían regresando. Al principio del III milenio tenemos la cultura megalítica tanto en Europa Central, como en al Arco Atlántico y también a tener en cuenta y poco conocida, la tercera oleada indoeuropea llega al Guadalquivir, Ebro y Pirineos, lo que se ha descubierto principalmente por los restos de la lengua meridional-ibero-pirenaica (indoeuropea), hallados en nombres de accidentes geográficos relacionados con el agua principalmente. Parece ser que se pudo tratar de tribus de pastores que se establecían junto a los cursos de agua ¿Fueron sus descendientes quienes llevaron el vaso campaniforme de vuelta más allá de los Pirineos mil años más tarde? Más rompecabezas. Ya a principios del V milenio tenemos los pueblos megalíticos, comunes con todo el brazo atlántico. En resumen: Todo el brazo atlántico con su rama continental, constituiría para mí el parentesco de Iberia con la Europa “celta”, entendiendo por tal un conjunto lingüístico, cultural y de concepto vital, predominante en la época en la Europa occidental y central.

El brazo mediterráneo

Este es el ámbito del que tengo menos conocimiento en principio; correspondería al de la cultura propiamente “ibera”, es decir habitantes de Iberia no indoeuropeos (ni lingüística, ni cultural ni genéticamente), que habitaban al final del Bronce la franja costera del sur y del este de Iberia, incluyendo los valles bajos del Ebro y del Guadalquivir, diferenciados de los “celtas” y tradicionalmente conocidos como “iberos”. Hay que describirlos a menudo por lo que “no son” junto a lo que se sabe que sí “son”, es decir, pueblos de Iberia mediterráneos, con una cultura más urbana y refinada que la de sus vecinos celtas, pero distintos de los visitantes fenicios, griegos, cartagineses, y romanos, que en la Edad del Hierro, ya estaban más avanzados. Estos iberos podrían estar emparentados con los etruscos, los minoicos de Creta, tal vez los griegos micénicos e incluso los antiguos egipcios, antes de la llegada de pueblos semitas. Siendo uno de los pueblos importantes del pasado de Europa, siguen en gran medida desconocidos; quedan mucha arqueología y más análisis genético por hacer. Vamos a los mapas. Parece que la relación de la Iberia mediterránea con las islas, Italia, Grecia, Egipto, Siria, Fenicia, Israel y Palestina, era más de tipo comercial, que de pertenencia a un área cultural común. En el mapa se ve claro que se practicaba la navegación (de hecho se han encontrado pruebas de que ya se hacía en el Neolítico) y que se conocía la ruta desde aquellos países hasta Iberia, hasta las Columnas de Hércules, fin del mundo y entrada a los infiernos para los helenos clásicos. Obsérvese que aparte del Valle del Nilo, no se muestra relación alguna con el norte de África, algo sobre lo que pienso que merecería la pena investigar más. En el mapa de grupos culturales de Iberia, se corresponde con el área del Bronce final del Sureste. Cotejémoslo con mi tabla. A principios del siglo X a.C., los fenicios fundan Gadir,  dos siglos antes llegan al sur de Iberia. Principios del siglo XI, podemos considerarlos época de apogeo de Tartessos. Siglo XIII a.C., la futura área ibérica, forma parte de los campos de túmulos, junto con el arco atlántico, existiendo un sustrato meridional-ibero-pirenaico (indoeuropeo) en la futura lengua íbera. Mediados del siglo XV a.C., el brazo mediterráneo, se halla inmerso en el Bronce Inicial, exactamente igual que el brazo atlántico. Inciso: Esta (Mediados del siglo XV a.C.) sería la época de desaparición de la Metrópolis Atlante, según el relato de Platón, que él narra como una historia verdadera, situada geográficamente en una isla o península junto a la boca del Estrecho de Gibraltar (del lado atlántico), bajo el mar, debido a un terremoto. Poniendo el relato de Platón sobre mi tabla y cotejando los pueblos y épocas, la Atlántida sólo podía tratarse de ese Bronce Inicial ibérico, con foco en Huelva y con dominio, o al menos fuerte relación con ambos brazos, el atlántico y el mediterráneo. De este último es del que (más) nos habla Platón, sobre la guerra de los atlantes contra los antiguos atenienses (los Cecrópidas), pues al parecer aquellos habían iniciado una invasión para someter a todos los pueblos del interior del Mediterráneo, empresa que el terremoto zanjó de inmediato, aunque según Platón, los atenienses ya habían derrotado a los atlantes. En todo caso Platón otorga el rango de primera potencia mundial, a aquellos iberos del bronce inicial, con epicentro en el entorno de las Columnas de Hércules y también se han encontrado jeroglíficos egipcios de aquella época que parecen corroborar este relato. Sigamos. Principios del II milenio a.C., El Argar en Almería es la primera cultura urbana reconocida del occidente mediterráneo, contemporánea de los griegos micénicos del bronce (aqueos), que posiblemente visitaran Iberia en búsqueda de metal. Al hilo del inciso anterior, es curioso el famoso símbolo almeriense, el indalo, que representa a un hombre sujetando un arco que bien podría ser la bóveda celeste, justo el atributo principal del mítico rey atlante, Atlas. Recientemente se han encontrado otras polis similares de la época en la alta Andalucía, espero que avancen pronto las investigaciones en este sentido. Dos siglos atrás, el área mediterránea de Iberia, participa de la cultura del vaso campaniforme, como el resto de la península, que recordemos, se extiende desde ella a Europa central (y no al contrario). Y a principios del III milenio a.C. el área está integrada en la cultura megalítica. Inciso: Esta cultura megalítica, duro al menos 2.000 años, desde el V al III milenio antes de nuestra era y constituyó todo un modo de vida y religión comunes a toda Europa occidental y central, incluyendo el Mediterráneo. Por lo visto los monumentos megalíticos impresionaron e infundieron bastante respeto a los “celtas”, que siglos más tarde habitaron estos territorios e incluso los utilizaron como escenarios para sus propios ritos, pero según su propio testimonio, ellos no los levantaron, sino que se los encontraron. Esto tampoco implica que esos “celtas” no pudieran en parte al menos, ser descendientes de los pueblos megalíticos, de hecho yo estoy convencido de que lo eran, por línea materna… A principios del III milenio a.C., los minoicos de Creta visitan Iberia en busca de metal ¿Y tal vez los iberos visitaban Creta? Ahí están la leyenda del Minotauro y cierta forma de tauromaquia minoica. Ya he aventurado el posible parentesco entre minoicos e iberos. A principios del V milenio, el área está habitada por los pueblos megalíticos o antiguos europeos que como he mencionado ya, se forman de la unión de campesinos norteafricanos con pueblos cazadores de Iberia, Italia, Francia y las Islas Británicas. Poco antes tiene lugar el origen de las dinastías faraónicas en Egipto. A principios del VI milenio, ya viven los tartesios en el valle del Guadalquivir, según sus propios anales que admiran los griegos del siglo VIII a.C. (cinco milenios más tarde, muy impresionante de ser cierto). Hito importante: A principios del VII milenio, los protoibéricos comienzan a migrar desde el Sáhara, que se ha convertido en un desierto (anteriormente era una vasta pradera fértil) a Iberia. Sin duda son parte de esos antiguos europeos, al asimilar a pueblos aún cazadores-recolectores habitantes de la Península ¿Lo hicieron? ¿En qué medida? Aquí puede estar la clave de la naturaleza (lingüística, cultural, genética) de los iberos y de su posible parentesco con otros pueblos de Europa y el norte de África. Un milenio antes, al finalizar la última glaciación, pueblos considerados camitas habitan el norte de África (proto bereberes y proto egipcios). Y aquí están el rompecabezas y también quizá las pistas para su solución, pues análisis genéticos han identificado que en 16.000 a.C. (Paleolítico), la mayor parte de los antepasados de los europeos actuales ya estaban presentes en Europa, el 17% restante proviene de Oriente Próximo a principios del Neolítico  atravesando el Bósforo; no se ha identificado ni siquiera una minoría que provenga del norte de África. Por otra parte, entre 20.000 y 9.000 a.C. se producen migraciones entre Europa y el norte de África a través del Estrecho de Gibraltar. Las lenguas camitas, pertenecen al grupo afroasiático, los primeros afroasiáticos se identifican en África nororiental hacia 13.000 a.C. Teniendo en cuenta todos estos hechos en conjunto, la única explicación que se me ocurre es que grupos paleolíticos europeos se refugiaron de la glaciación en el Sáhara entonces fértil, cruzando el Estrecho y a principios del VII milenio regresaron a Iberia como protoibéricos, trayendo consigo la agricultura y la ganadería (es decir, el Neolítico) incipientes. Pero también se han identificado en el Sáhara pueblos que hablaban lenguas camitas un milenio antes de este regreso; esas lenguas provenían de los actuales Sudán y Etiopía. ¿Se trataba de otros pueblos que permanecieron en África (antepasados de los bereberes)? ¿Se trataba de los Protoibéricos que habían adoptado esas lenguas y tal vez cultura? ¿Ambas cosas? ¿Los Protoibéricos hablaban su propio grupo de lenguas pertenecientes al tronco boreal, pero ni indoeuropeas ni afroasiáticas? Para complicar el asunto parece ser que el ibero de la Edad del Hierro, no pertenecía tampoco al tronco del euskera, lo que hubiera facilitado sobremanera la solución del rompecabezas. J. Ramón Rivera, en su obra “Tartesios, íberos y celtíberos: sus escrituras y su lengua” (cuya lectura recomiendo mucho), realiza un trabajo gigantesco en el que él mismo traduce e interpreta, todos aquellos fragmentos de texto que han llegado a sus manos, encontrados en las áreas tartésica, ibérica y celtibérica y originales de un periodo comprendido entre los siglos VIII a.C. y la dominación romana, ya en nuestra era. Concluye que las hasta ahora llamadas lenguas tartesia, ibérica y celtibérica pertenecen a la familia indoeuropea, puesto que son fusionantes, se intuye un alineamiento morfosintáctico nominativo-acusativo, existe concordancia en número entre sustantivos, adjetivos, pronombres y  verbos y se distinguen los géneros  masculino, femenino y neutro. Más aún, estarían emparentadas con el grupo griego arcaico (micénico y otros), ya que ha sido precisamente mediante cognados encontrados en todas ellas que le ha sido posible abordar esta traducción. Destacar que, a su entender, se trata de una sola lengua con sus evoluciones temporales y modismos dialectales, que debería llamarse simplemente lengua ibérica o íbero. Lo primero que hay que aclarar es que se trata de textos, que los más antiguos, fueron escritos dos siglos después del final de la época de que trata este artículo, siendo los más modernos posteriores a ella en un milenio. No obstante llega a conclusiones con implicaciones muy importantes sobre lo que pudo suceder en los milenios anteriores y su trabajo es demasiado consistente como para ser todo un “invento”, así que creo en la verdad de sus resultados. Veamos cuáles podían ser las causas de que la lengua ibérica al inicio de la dominación romana, perteneciese al grupo (indoeuropeo) del griego arcaico: La arqueología sitúa en torno a 2000 a.C. a Micenas en Grecia, como centro motor y distribuidor del bronce, contemporáneo de la cultura urbana del Argar almeriense y ha encontrado indicios de que estos griegos antiguos (aqueos) cuando menos visitaban Iberia en prospección de metal. Asimismo, nos habla del bronce inicial con foco en Huelva, en torno a 1.550 a.C. Por su lado, la mitología (en la cual confío como preservadora y a un tiempo ocultadora de grandes verdades), nos dice que en torno a esa época desaparece la acrópolis atlante, junto a y del lado atlántico de las Columnas de Hércules, como consecuencia de un terremoto, interrumpiendo una guerra entre los atlantes, lanzados a la conquista del Mediterráneo y los aqueos y egipcios, aliados. La mitología, griega en concreto, también nos narra la derrota de Gerión, rey de Tartessos, el de las tres cabezas o cuerpos, por parte de Herakles, que le roba sus bueyes y una rama ya más ibérica de esta historia, nos dice que Herakles se convierte nada menos que en primer rey de toda Iberia, situando su capital ¡en Toledo! (Leyenda de las Cuevas de Hércules). Pues bien, juntando todos estos datos, se me ocurre la siguiente hipótesis: griegos e íberos de la primera mitad del segundo milenio a.C., son potencias mediterráneas del bronce y mantienen relaciones bélicas pero también comerciales. El resultado en torno al siglo XVI a.C. es que de alguna manera los aqueos micénicos obtienen algún tipo de victoria, en concreto sobre la civilización del bajo Guadalquivir, pero también colonizan fructíferamente el este y sur de Iberia, dejando como rastro, entre otros, el legado nada menos que de su lengua. Sería tremendamente interesante que se llevasen a cabo análisis genéticos en Iberia, como los de Bryan Sykes en las Islas Británicas, si mi hipótesis es cierta, estoy seguro que se encontraría una buena presencia de clanes paternos griegos arcaicos en el levante y el sur españoles. Consideración aparte me parece la asimilación que hace del celtibérico al íbero. Por el momento no puedo estar de acuerdo, aunque desde luego sí creo que los dos textos traducidos, estaban escritos en un dialecto ibérico (griego arcaico). Me explico: Todas las fuentes que he consultado identifican a los celtíberos que combatieron a Roma (Numancia…), como un pueblo genuinamente celta en cultura material, mitología, concepción del mundo, costumbre y lengua, de hecho muchos les identifican como los únicos “celtas propiamente dichos” (La Têne) de Iberia en ese momento, mientras que Lusitanos, Galaicos, Astures, Cántabros, Vettones o Vacceos participarían de un celtismo más “arcaico”. También he leído que estos celtíberos sí estaban asimilando muchos elementos culturales de los íberos, en principio con un grado “superior” de civilización. Se me ocurren dos explicaciones para que esos textos en área celtibérica (Guadalajara y curso medio del Ebro, cerca de Zaragoza), estuviesen escritos en lengua ibérica: La primera es que por lo visto, durante la dominación romana, se estaba produciendo un proceso de “iberización”, Ebro arriba, en ese caso, esas áreas podrían ya estar habitadas por pueblos de lengua íbera y no celta. La otra es que se tratase de gentes de habla íbera, que bajo el yugo de Roma, vivían en zona aun predominantemente de habla celta, pero sabido es que los celtas despreciaban la escritura y confiaban en la transmisión oral del saber, de modo que serían los únicos no analfabetos de la zona, aunque minoritarios. De todos modos, este asunto pertenece a un milenio después de la época de interés de este artículo, pero quería aclarar mi visión al respecto. Tras este inciso sobre la lengua ibérica posterior, pienso que falta aún mucha investigación por hacer entorno a esos Protoibéricos del Neolítico hasta el Bronce Inicial, mucha arqueología en el Sáhara y ambos lados del Estrecho, para aclarar su naturaleza cultural. También mucha investigación lingüística, aunque esto es mucho más difícil por la falta de referencia y material. Justo hay al menos un investigador (Georgeos Díaz-Montexano) que está publicando sus descubrimientos sobre lo que ha denominado Escritura Lineal Atlántica (muy anterior a la Fenicia o Griega), que al parecer ha descifrado, descubriendo por tanto el tronco al que pertenecía la lengua que hablaban estos pueblos. Recordemos lo que decían los tartesios de sí mismos, acerca de sus anales escritos milenarios, una leyenda que probablemente esconda una realidad. Espero expectante leer sobre estos descubrimientos. Y sobre todo y en realidad más fácil que las otras facetas, porque la tecnología necesaria es conocida y las fuentes (los propios humanos actuales) están disponibles, estaría la investigación genética, a ambos lados del Estrecho, para verificar si realmente los españoles actuales del Mediterráneo descienden masivamente de europeos paleolíticos o tienen algún componente norteafricano de esa época y si los norteafricanos comparten básicamente ancestros con los europeos occidentales, a partir de gentes que se refugiaron temporalmente en el Sáhara durante la glaciación, o en mayor o menor parte descienden de afroasiáticos del Paleolítico. Los experimentos llevados a cabo, se han hecho no sólo en Europa, sino en lugares tan remotos como Polinesia, no obstante su epicentro han sido las Islas Británicas y no Iberia ni el Estrecho, por lo que pienso que faltaría mucho trabajo de campo concreto en esta área, fundamental para conocer a los Protoibéricos.

Las dos bisagras

Ya he descrito los dos brazos de Iberia en el Bronce Final, con su origen en milenios anteriores. Junto a ellos, yo visualizo dos “bisagras” geográficas, que los articulan entre sí y con el interior peninsular, serían los valles del Guadalquivir y del Ebro. Habréis notado que hasta ahora sólo he nombrado lateralmente a Tartessos, eso sí, relacionándolo con ambos brazos de Iberia. Hablar del Bronce en Iberia sin hablar de este pueblo parece impensable. Es justo porque lo ubico en la bisagra del Guadalquivir, denominado Tertis por aquel entonces (forma más indígena, Tartessos sería el término helenizado). En su época de máximo apogeo (siglo XI a.C.) su máxima extensión como reino, abarcaría aproximadamente hasta el curso del Guadiana (Anas), por el oeste y el norte e incluiría los territorios del antiguo Argar por el este. Según los mapas, en el Bronce Final, sería parte y epicentro del brazo atlántico y a un tiempo participaría del mediterráneo, recibiendo influencias por este lado, como ya he comentado. De hecho hay repetidas evidencias de estas relaciones, con lo que Tartessos sería la bisagra que articularía estos dos brazos en Iberia, ejerciendo también el control del Estrecho, las Columnas de Hércules, auténtico umbral separador entonces de dos mundos, el Atlántico y el Mediterráneo sin relación entre sí, que no fuera a través de Tartessos. En el mapa de grupos culturales de Iberia, forma parte a un tiempo del Bronce Atlántico y del Bronce final del Sureste, lo que refuerza mi teoría de bisagra. La naturaleza exacta cultural, lingüística y genética del pueblo tartesio es para mí también un misterio; pienso que fue cambiando con el tiempo en estos tres aspectos y por otro lado también estoy convencido de que se trató de una nación integradora de al menos dos tipos de pueblos, como lo fueron Egipto (camitas, semitas, pueblos “del mar”…), Mesopotamia (sumerios, semitas, indoeuropeos…) y la propia Roma más tarde. A finales del Bronce y comienzos del Hierro, se clasifica a los tartesios más bien como pueblo ibérico (no celta), sin embargo se ha identificado la presencia de pueblos célticos (clasificados exactamente así por griegos o romanos) en el bajo Guadiana, Algarve, curso alto del Guadalquivir e incluso en las proximidades de la actual Sevilla, considerada muy cercana a la esquiva acrópolis tartesia. Mi hipótesis para Tartessos es que era un pueblo originalmente parte del protoibérico, es decir que regresó del Sáhara, evolucionó y prosperó en la desembocadura del Guadalquivir en contacto con pueblos que más tarde se considerarían indoeuropeos o celtas, posiblemente estableciendo marcas (territoriales) de los mismos para guardar sus límites peninsulares y también incorporándolos a sus ejércitos y quién sabe si aristocracia y realeza. Hasta más descubrimientos tiendo a pensar que en su territorio convivían las lenguas de las dos ramas, es decir ibérica e indoeuropea. Fue epicentro occidental del comercio del bronce, de ahí su esplendor, lo que precisamente articulaba obteniendo el estaño en el brazo atlántico y comerciando con bronce y plata en el mediterráneo. Como también contaba con una impresionante riqueza agrícola y ganadera (reflejada en la mitología griega que no repetiré aquí), no tuvo la necesidad de evolucionar hacia una cultura demasiado urbana, ni de expandirse militarmente (salvo el relato de Platón y la Atlántida, pero estamos hablando del Bronce Final, no del inicial…). Este “dormirse en los laureles” y la aparición del hierro y la potencia púnica en el siglo VIII a.C., lo abocaron a un hundimiento lento pero inexorable, muy posiblemente acelerado y finiquitado por Cartago, hasta que los romanos se encontraron con los más bien pacíficos y civilizados turdetanos… Respecto de la esquiva acrópolis tartesia nunca encontrada (sigo hablando del Bronce Final), la Navaja de Ockham me dice que es porque tal vez nunca existió como única. Es decir, por un lado, tratándose de una cultura marítima, capaz de llegar a Irlanda, pero también muy ganadera, es decir campera, no llegó a construir en el Bronce Final grandes polis al estilo de las mesopotámicas o griegas y por otro lado es muy posible que la corte, fuera cambiante, según donde estuviera la mansión y finca principal del rey, rodeado de su ganadería y no encerrado en una ciudad. Es posible que los lugareños actuales entiendan mejor que nadie lo que quiero decir. Bueno, es una hipótesis, creo que al menos encaja en el estado de conocimiento actual. Vamos con la otra bisagra, se trata del Valle del Ebro (Íber anteriormente). Según los mapas, durante el Bronce Final, pertenece plenamente al brazo atlántico (curiosamente siendo un río de cuenca mediterránea) y más en concreto a su variante continental y tiene un punto de contacto con el brazo mediterráneo en la costa. En mi tabla su curso bajo (costero) aparece integrado en la zona ibérica y el resto estaría en la céltica. Lo cierto es que para mí este área ejerce de bisagra más bien a partir del bronce final y sobre todo a la llegada de los romanos, cuando se identifican como pueblos ibéricos los que viven al norte del río y como celtas los que viven al sur, al menos en su curso medio. Por algún motivo, parece ser que a lo largo de  aquella época pueblos ibéricos fueron desplazándose Ebro arriba, por su margen norte. Y aquí entra en juego el tercer componente en discordia, la rama euskárica. Ya he hablado de ello más arriba. Posiblemente en el bronce final se hablaba una lengua de esa rama, remanente paleolítico en todo el Pirineo y ambos lados del mismo, sobre todo hacia occidente y más tarde se desplazó aún más hacia el oeste hasta quedar sólo en el actual País Vasco. Quedan topónimos euskáricos reconocibles desde La Rioja hasta el Pirineo Aragonés, en la actualidad. Pienso que estos pueblos han podido ser erróneamente clasificados como ibéricos (en contraposición a celtas), al no hablar lenguas indoeuropeas. Pero como ya he dicho, la hipótesis de que el euskera actual es lo que queda de la lengua ibera, ha quedado descartada. El caso es que el Valle del Ebro hace para mí claramente de corredor entre el Atlántico y el Mediterráneo por el norte y durante el I milenio a.C. de interfaz entre la Iberia indoeuropea y la no indoeuropea, incluyendo los componentes ibérico y euskárico. Del mismo modo que para Tartessos, creo que esta zona fue de aglutinación donde se hablaron lenguas de los tres grupos y se mezclaron las tres culturas, con variación en el tiempo.

Conclusión

Quería hablaros un poco de mi libro, exponer la bibliografía que he manejado hasta la fecha, también mi tabla de pueblos de Iberia y mi teoría de los brazos y bisagras, algo corto, tres ó cuatro páginas y al final he escrito diecisiete. Recordaros que sólo soy un aficionado a la prehistoria, autodidacta, aparte de lo adquirido durante la educación primaria y secundaria, que no fue poco. Carezco de titulación oficial en estos temas y tampoco vivo de ello; de modo que sobre todo, los que sí sois profesionales y/o cualificados, encontrareis muchísimos fallos en mis explicaciones y conceptos. Vuestros comentarios y correcciones serán muy bienvenidos, no se trata de enfrentar unos conocimientos o unas teorías contra otros. Lo que quiero es aprender, ayudar a otros a hacerlo y por qué no, también divertirme con esto. Mi motivación de fondo para esta afición es un profundo amor a mi patria y a los que me precedieron.

‘Cos I was born to tell the truth and run Remember me, remember me It was all for love, the crazy things I’ve done Remember me, I’m still your native son (Oysterband).

Si os ha gustado este artículo, tal vez os interesen y me permito recomendaros mis otros artículos sobre la Iberia antigua, de los tiempos míticos:

https://jocilesferrer.wordpress.com/2017/05/04/estelas-de-guerrero-en-el-arqueologico-de-badajoz-v2-0/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-ii-lenguas/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2016/10/08/composicion-genetica-de-iberia-al-final-del-bronce-i-clanes/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/06/11/mitos-de-la-antigua-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/05/21/los-primeros-indoeuropeos-e-iberia/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/04/01/emigracion-desde-el-sahara-del-pueblo-protoiberico/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/26/los-pueblos-megaliticos-o-antiguos-europeos/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2015/03/12/la-lengua-meridional-ibero-pirenaica/

https://jocilesferrer.wordpress.com/2014/01/24/estelas-guerreras-de-la-edad-del-bronce-en-el-arqueologico-de-badajoz/

También tal vez os interese saber que estoy escribiendo, lenta pero inexorablemente, una saga épica (de ficción), con magia y aventuras por supuesto, ambientada en ese universo (que yo no he inventado sino investigado). De hecho todos estos artículos han ido “rebosando” de su construcción. Creo que su ambiente es un medio camino entre Tolkien y “Conan el Bárbaro”, desde luego con un toque mítico, poético y a la vez un poco macarra. Pero desde un punto de vista ibérico, hispánico. Se llama “Iberia Mítica” y un primer borrador está registrado en la propiedad intelectual. Si os llama la atención preguntad lo que queráis. Os iré informando.

Gracias.